Cannabis y escritores

El affaire entre el mundo de las letras y el cannabis

Desde Nekwo queremos hacer un homenaje a estos artistas y pioneros de la experimentación en nuestro peculiar paseo de la fama de escritores y filósofos iluminados por el cannabis. Pasen y vean

Es de dominio público que el mundo del arte y de las drogas siempre ha estado unido por estrechos vínculos. Y en este mundo de estados creativos alterados, el cannabis tiene una larga trayectoria como ayuda o complemento para la inspiración, en el arte en general y en las letras en particular. Innumerables escritores, músicos y filósofos han experimentado con los efectos de la marihuana. Muchos de ellos han sido consumidores regulares y algunos han descrito, con todo lujo de detalles, cómo los efectos producidos por las distintas variedades de cannabis les han ayudado a profundizar en sus experimentos creativos.

Stephen King 

Stephen King

Stephen King fotografiado por Steve Schofield

El famoso escritor, con más de 50 novelas de terror pop en su bolsillo,  nunca ha ocultado su gusto por la marihuana: “Creo que la marihuana no sólo debería ser legal, creo que debería ser una industria casera. Sería maravilloso en el estado de Maine. Aquí hay una cosecha propia bastante buena, y estoy seguro de que sería aún  mejor si se pudiera cultivar con fertilizantes y en invernaderos”.

Ramón del Valle-Inclán

El escritor Ramón de Valle Inclán

Valle Inclán. Fuente- Elconfidencial.com

“Formas, sombras, luces se multiplican trenzándose, promoviendo la caliginosa y alucinante vibración oriental que resumen el opio y la marihuana”  Valle Inclán en Tirano Banderas (1926)

La representación patria no podía faltar en esta peculiar lista: el célebre don Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) tuvo un trato extenso con las drogas, que se piensa que comenzó en su primer viaje a México, en 1892. Esta sospecha se afianzó con los versos transgresores de la La pipa de kif (1919), además de por las referencias que brotan insospechadamente en textos como La media noche, su crónica de la Primera Guerra Mundial. Algunos contemporáneos le bautizaron como Don Mariguano, un apodo que suponemos que no se ganó por casualidad…

Jack Kerouac

Jack Kerouac

El escritor Jack Kerouac. Fuente: Wikipedia

Poeta, escritor y pintor, Jack Kerouac es un nombre popular entre los espíritus libres. Su obra maestra “En la carretera” es prácticamente una Biblia para aquellos que disfrutan de la cultura de las drogas. Kerouac dio el pistoletazo de salida a la generación beat, un grupo de intelectuales que abogaban por las libertades personales y sexuales, además de defender la despenalización de la marihuana.

Kerouac da pistas de su condición de fumador de hierba al comienzo de su novela con tintes autobiográficos “Desolation Angels”, cuando viaja a México para visitar a Bull Gaines, el nombre ficticio de su colega en la vida real William Burroughs. En esta obra, menciona su consumo de drogas “para estimularme, para dormir, para la contemplación…”

Si quedaba alguna duda de que se refería al cannabis, esta se esfumó cuando Irwin Garden y sus colegas aparecen en escena: “Cada vez que me liaba un porro se lo fumaban sin rechistar”. Aprovechando estos subidones cannabinoicos, el grupo se enzarzaba en dialécticas sobre el Samsara y el Nirvana budistas.

Nietzsche 

Fiedrich Nietzsche

Fiedrich Nietzsche-Fuente: Hightimes

Nietzsche no era lo que se dice un fumado al uso. Sí se sabe que fumó hachís unas cuantas veces, además de experimentar con un buen número de químicos, entre los que están el opio, el bromuro potásico o el hidrato de cloral. La causa de su locura en sus últimos años de vida es aún objeto de discusión, pero se piensa que la sífilis que sufrió tuvo mucho que ver.

William Shakespeare

William Shakespeare

William Shakespeare. Fuente: Flickr

En 2015, científicos sudafricanos descubrieron pipas de tabaco con restos de cannabis en el que fue el jardín de William Shakespeare. De las 24 muestras de pipa con más de 400 años de antigüedad, cedidas por Shakespeare Birthplace Trust  a la Universidad de Witwatersrand, se encontró que 4 de ellas contenían muestras de cannabis, además de otras drogas como la cocaína.

De hecho, y aunque el famoso escritor no siempre admitió ser consumidor, algunos sonetos de Shakespeare, como el Soneto 76, evidencian la familiaridad del autor con los efectos del cannabis. Esto, unido al hecho de que en la Inglaterra isabelina se empleaba el cannabis como materia prima para tejidos y papel, hacen que el autor de se haya ganado un buen hueco en nuestra lista.

¿Fumar o no fumar? Esa es la cuestión…

Norman Mailer

Norman Mailer

Norman Mailer. Fuente: HuffingtonPost

El famoso escritor estadounidense Norman Mailer, ganador de dos premios ‘Pulitzer’ y del ‘National Book Award’ (Premio Nacional del Libro), era un apasionado del cannabis. En una entrevista con ‘High Times’ explicó su affaire con esta planta:

“Siempre les digo a mis hijos, no sé si me escuchan o no, que lo que creo es que acaben sus estudios primero, y luego empiecen a fumar marihuana. Por lo menos, tendrán algo con lo que ir cuesta abajo. Porque lo que me parece es que la marihuana hace que las cosas tengan sentido. La hierba es maravillosa para realizar conexiones nuevas en el cerebro. Es divina en este sentido. Con la hierba, piensas de manera asociativa, así que puedes tener pensamientos realmente extraordinarios. Pero cuantos más estudios tienes, sientes más necesidad de encontrar el sentido, en ese momento, a las conexiones más maravillosas que hay que ver en el universo”.

Baudelaire, Alexander Dumas & company: El club del hachís 

El Club del Hachís-Baudelaire

Obra de Baudelaire. Fuente: Wikipedia

El grupete parisino que formaron escritores como Alexander Dumas, Víctor Hugo o Baudelaire se gana la medalla de oro de nuestra lista. ¿El motivo? Que un grupo de intelectuales y artistas franceses se reúna periódicamente en el París del siglo XIX para experimentar con mermelada de cannabis y documentar sus efectos no es algo que ocurra todos los días. Y ese era precisamente el objetivo del Club des Hashashins.

Estas reuniones clandestinas nos han dejado joyas para la posteridad, como las notas de Baudelaire sobre las distintas etapas del “colocón” de marihuana: “Al principio, una absurda e irresistible hilaridad se adueña de tí. Las palabras más ordinarias, las ideas más simples, adquieren un significado nuevo y bizarro. El demonio se ha adueñado de tí…” (…) “A continuación tus sentidos se agudizan al máximo. Tu vista es infinita, tu oído puede percibir hasta el más mínimo de los sonidos. Hay color en los sonidos, hay música en los colores…”. Y el apoteósico final: “La tercera fase es algo indescriptible. Es lo que los orientales llaman Kef. Es la felicidad absoluta. No hay nada confuso ni tumultuoso. Es un lugar calmado y plácido”.

El Club de los Hashashins se disolvió a mediados del siglo XIX, pero en términos estrictamente científicos ya había cumplido con su misión. Su fundador, el doctor Moreau, publicó su principal trabajo sobre el cannabis: un libro de más de 400 páginas conocido como “El hachís y la alienación mental” (Hashish and Mental Illness – Psychological Studies). 

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