Asamblea General de la Onu

4 Motivos por los que cambiar la política antidrogas

En el día Internacional de la Lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de las drogas en Nekwo hemos querido reflexionar acerca del motivo por el que las políticas antidrogas no funcionan en la lucha contra el abuso de las sustancias estupefacientes, en concreto con el cannabis.

En marzo de 2009, la Asamblea Internacional de las Naciones Unidas se reunió para configurar un plan, en su política antidrogas, con el que fortalecer los lazos de los 132 gobiernos presentes en su política de lucha contra el abuso y el tráfico de drogas. Según rezaba en el informe creado en dicha asamblea:

‘Pretendemos con esta asamblea configurar y definir las prioridades de cara al futuro en materia antidroga, para poder crear medidas efectivas, así como metas y objetivos, que defenestren y terminen con el fin del problema de las drogas, gracias a la cooperación internacional que estamos planteando’

De esta reunión surgió la declaración conjunta de la ONU ‘Declaración Política y Plan de Acción sobre Cooperación Internacional: Hacia una Estrategia Integral y Equlibrada contra el Problema Mundial de las Drogas’ un texto basado en la persecución y el prohibicionismo que pretendía dar un enfoque más pragmático y contextual, que consiguiera establecer para el 2019 una serie de medidas con las que dicho año se minimizara el impacto que estaban teniendo las drogas en la sociedad a nivel internacional. Tras 8 años de implementación de dicho plan ¿Creéis que ha bajado el consumo de drogas, el abuso o el tráfico? No, de hecho ha aumentado.

La asamblea de la ONU establece la política antidrogas de forma internacional

La asamblea de la ONU establece la política antidrogas de forma internacional

Tras el último informe creado este año también por la ONU, las cifras continúan creciendo. Entonces, ¿por qué si se están implementando medidas a nivel internacional contra las drogas el consumo y el tráfico no menguan? Porque quizá el enfoque prohibicionista no sea el adecuado. Si tomamos como ejemplo el cannabis, las medidas prohibicionistas no han hecho más que trabar una cuestión que más pronto que tarde va a tener que regularse. Desde la lógica del pensamiento, con los datos por delante de los países que se han atrevido a legalizar la cuestión, se lucha mejor contra las drogas regularizándolas que prohibiéndolas. Por ello, en Nekwo queremos dar 4 motivos por los que cambiar la política prohibicionista contra las drogas (en concreto contra el cannabis que es la lucha que nos compete).

Mayor seguridad en los países que regularizan la cuestión

Cuando se crean normas y se regulan los problemas, estos normalmente acaban. Con el cannabis también. Es de lógica. Cuando se legaliza una sustancia, está pasa a tener unas licencias de producción y unas normas en cuanto a las formas en las que se produce, se manufactura y se distribuye. Legalizar el cannabis, terminaría con el narcotráfico asociado a la planta, terminaría con la corrupción política asociada también a las drogas, se reduciría drásticamente el mercado negro y crearía un clima de seguridad más propicio para los ciudadanos, ya que en muchas ocasiones también terminan los delitos asociados.

La sociedad gozaría de mayor seguridad

La sociedad gozaría de mayor seguridad

Más dinero para el estado para educar en materia de drogas

Son varios los motivos por los que sucedería esto. La propia regulación de la sustancia haría que se generaran unos nuevos impuestos de los que se beneficiarían las arcas del estado ya que los ingresos son altísimos. El mercado negro casi desaparecería, y todo ese dinero iría directamente para el país y la sociedad, pudiéndose reinvertir en múltiples proyectos, sobre todo en educación en política de drogas que es mucho más efectiva que la persecución.

La legalización daría mucho dinero al estado para utilizarlo en educación en prevención de drogas

La legalización daría mucho dinero al estado para utilizarlo en educación en prevención de drogas

Si ya no pensamos en el ingreso monetario para los estados, sólo con el ahorro que generaría la regulación del cannabis. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en perpetuo combate con los narcotraficantes. Al desaparecer estos últimos, no haría falta destinar tantos recursos en la persecución de esta gente, por lo que se podría utilizar todos ellos en la persecución de delitos más importantes.

Más libertad y menos dicotomías morales obsoletas

Sería bueno darle al fin a la sociedad la capacidad racional que posee. La moralidad sobre la que gira el consumo de drogas (en concreto el cannabis) va más asociada por unos modelos de consumidor obsoletos y moralistas que sobre un referente contextualizado sobre el problema en cuestión. El consumidor de cannabis no es alguien deleznable, ni bobo. El consumidor de cannabis, como el de vino o puros, es cualquier persona, sin clichés ni estereotipos. El estudio de la historia nos muestra como han sido muchas personalidades relevantes, las que han hecho uso de la sustancia sin convertirse por ellos en seres del inframundo. Cada persona, siempre que haga un uso responsable de la cantidad de consumibles o medicinas que hay, puede hacer lo que le venga en gana siempre y cuando no contravenga las libertades de otra persona o atente contra ella misma.

Mayor libertad y crecimiento social

Mayor libertad y crecimiento social

Además esta libertad alcanzaría hasta a las autoridades competentes, que tendrían mucha menos manga ancha a la hora de intervenir en nuestra privacidad, sin que se produzcan situaciones de desamparo para un usuario de un consumible como son las intervenciones telefónicas o los allanamientos y registros sin motivo.

Mayor progreso y crecimiento social

Si la sociedad en general no es capaz de saber convivir con algo que no es más que un consumible (con una pequeña cantidad psicoactiva no mortal) que debe tener un uso responsable, apaga y vámonos. La sociedad de cualquier país debe aprender a vivir con drogas como el cannabis tal y como lo ha hecho con los medicamentos, el alcohol o el tabaco. El mero hecho de obligar a la sociedad a realizar un aprendizaje social que permita saber cómo utilizar la sustancia, abriría un camino sumamente valioso en la configuración del avance social y la evolución.

La legalización supondría un avance en torno a la evolución social de los individuos en su conjunto.

La legalización supondría un avance en torno a la evolución social de los individuos en su conjunto.

Fórmulas para legalizar o regular el cannabis puede haber millones, que puedan funcionar con éxito miles, pero que velen por la sociedad y no por intereses más oscuros habrá pocas y son a las que nos tenemos que aferrar. La evolución y el cambio de los referentes sobre el cannabis es un hecho, ahora sólo tenemos que conciliar la situación y encontrar una forma que ayude a solucionar el problema. Las políticas antidroga deben cambiar si se quiere conseguir otros resultados, desde Nekwo, continuaremos esperando.

 

 

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