El cannabis medicinal en Europa es una asignatura pendiente

Mientras en América la inercia de la legalización del cannabis comienza a hacerse notar con el creciente número de estados en EE.UU. abrazando la legitimidad del consumo recreativo, el golpe de efecto de Canadá al poner en marcha una regulación integral del cannabis, la experiencia de varios años de Uruguay, pionero en estas lides en el mundo, o el proyecto mexicano para subirse próximamente al carro de la legalización, la situación del cannabis medicinal en Europa, más antigua y comedida, las cosas de palacio van despacio.

Pero parece que, de alguna forma u otra, van. Es indudable que el debate crece, así como la aceptación social. Y las grandes compañías de cannabis planean como buitres sobre el viejo continente conscientes del enorme potencial del mercado que está todavía por abrirse. Ya lo decía en octubre Pablo Iglesias: la cuestión no es si se va a regular el cannabis, sino cuándo y cómo. De eso no nos cabe ninguna duda.

No hay más que ver la decisión firme del gobierno entrante de Luxemburgo de legalizar el consumo recreativo de cannabis, lo cual quizá funcione como una forma de romper el hielo. Habrá que ver quién le sigue, pero está claro que en Europa hay todavía una sensación de temor frente al cannabis, como si sacarlo de donde está fuese a desatar todos los males, y eso a pesar de que el cannabis es ya omnipresente, y prácticamente los peores males que se le puedan atribuir se derivan de su actual clasificación.

 

El cannabis medicinal en Europa:

Para que las cosas se normalicen (porque, no nos engañemos, la prohibición del cannabis es la anormalidad que se nos ha querido vender como lo contrario), parece que aquí necesitamos aun convencernos de que el cannabis tiene propiedades terapéuticas que en otros lugares del mundo ya no se discuten. El camino a la legalización total parece que ha de pasar por la legalización o la regulación del cannabis como medicina, y en este sentido ya vemos algunos pequeños pasos en la dirección correcta, aunque todavía muy insuficientes.

El mes pasado el Reino Unido comenzó a extender las primeras recetas de cannabis medicinal, pero con estrictas restricciones: solo se expedirán por médicos especialistas y únicamente en el caso de que los demás tratamientos hayan fallado (lo cual es una forma muy miope de abordar el potencial terapéutico del cannabis, considerando a priori que cualquier otro tratamiento será mejor solo por ser el habitual).

Además, el cannabis recetado corresponderá únicamente a productos de cannabis vendidos en farmacias y no están cubiertos por el Sistema Nacional de Salud, lo cual deja fuera a pacientes con menos recursos y reduce las opciones de tratamiento.

 

Europa, desunida en el cannabis

El mercado europeo está fragmentado. Cada país tiene un enfoque y una legislación con respecto al cannabis que puede diferir radicalmente de la de sus vecinos. Las regulaciones para los productos son tan dispares que para Thomas Skovlund Schnegelsberg, fundador y director ejecutivo de StenoCare, una compañía danesa de cannabis medicinal, “ahora misma navegar en el mercado europeo es como una jungla”.

La Unión Europea está atada de manos. Primero han de ser las diferentes naciones las que establezcan regulaciones claras del cannabis medicinal, pero el problema es que la mayoría (incluido España) miran para otro lado y escurren el bulto. “Ya tengo suficientes problemas” decía Pedro Sánchez en Canadá en septiembre. Quizá son conscientes de que regular el cannabis medicinal implica abordar, más tarde o más temprano, la cuestión del consumo recreativo. Y eso incomoda. Mucho.

Las asociaciones de consumidores de cannabis medicinal en Europa temen por un lado que los legisladores vayan regulando productos con cuentagotas y, por otro, que limiten el concepto de cannabis medicinal únicamente a medicamentos estándar producidos por empresas farmacéuticas, enterrando la posibilidad de legitimar el autocultivo.

 

El interés de la industria contra los pacientes

La presión de las compañías farmacéuticas para limitar la legalización a sus propios intereses es una sombra oscura que hoy ya se manifiesta en formas como Sativex, un spray bucal a base de Cannabidiol y Dronabinol (un isómero del THC) a entre 400€ y 800€ el tratamiento para un mes. ¿Quién puede permitirse un gasto así?

Jacqueline Poitras, activista del cannabis medicinal en Grecia cuya hija toma aceite de CBD para tratar sus crisis epilépticas afirma que “ninguna compañía farmacéutica va a poder ofrecernos esto”, refiriéndose a alternativas diversas y económicas. “Solo la naturaleza puede ofrecérnoslo”, asegura. Porque si uno mismo puede hacerse sus extractos de THC o CBD, aunque menos refinados y estandarizados que los de una farmacéutica, ¿para qué se iba a gastar medio sueldo en un medicamento?

Una regulación del cannabis medicinal que solo sirva a los intereses de las grandes farmacéuticas y empresas cannábicas, grupos que ya están presionando a los legisladores europeos para colocar sus productos, no implicaría una mejora de la situación para los pacientes. Por un lado, vemos la falta de formación médica profesional generalizada que hay sobre el cannabis, las condiciones extremadamente estrictas para expedir recetas (allí donde se permiten) y la enorme carga económica que los productos farmacéuticos basados en el cannabis puede suponer para un paciente o sus familiares.

El mercado negro y el autocultivo seguirán siendo opciones de preferencia, lo que llevará inevitablemente a tener que revisar las regulaciones, con todo el tedio, el esfuerzo y el gasto que implica no hacer las cosas bien desde el principio.

Schnegelsberg de StenoCare señala que a menudo el mercado negro re-etiqueta sus productos pensados para el consumo recreativo como productos de uso medicinal, aprovechando la falta de regulación o los precios imposibles de los medicamentos legales. El problema es el de siempre: el producto del mercado negro no tiene ningún tipo de control de calidad o salubridad, ni información fiable sobre su composición o indicaciones terapéuticas con sus dosis adecuadas, etc.

“No están hechos para ser utilizados por personas enfermas”, dice Schnegelsberg, sino que “son producidas para gente que quiere colocarse un viernes por la noche”.

Pero eso es lo que seguiremos teniendo mientras en esta jungla esté, por ejemplo, la “Big Pharma” presionando para convertir el CBD en un medicamento de prescripción, algo a lo que se opone tajantemente La Asociación Europea del Cáñamo Industrial, la cual dice al respecto que “esto solo sirve a los intereses de algunas compañías mientras perjudica a la joven industria del CBD”.

Lo que está claro es que Europa debe solucionar cuanto antes el desorden que hay con la cuestión del cannabis entre los miembros de la Unión, elaborando una hoja de ruta que puedan consultar las naciones que decidan regular el cannabis medicinal, atendiendo fundamentalmente a los intereses de los pacientes.

Vapear cannabis produce mayores efectos que fumar

Por si alguno aun no ve claro cómo la legalización del cannabis ayudaría a mejorar el consumo responsable en vez de desatar el caos y el desenfreno que temen los detractores, hoy nos asomaremos a las implicaciones de este pequeño estudio que han publicado investigadores del hospital John Hopkins en los cuales se compara vapear cannabis con fumarlo.

Antes que nada, debemos puntualizar que el prohibicionismo del cannabis ha sido y es uno de los principales obstáculos a la investigación de los cannabinoides y los efectos del consumo de cannabis en el cuerpo humano. Las legislaciones prohibicionistas implican engorrosos trámites para acceder a las licencias de las sustancias de estudio, además de limitar la investigación sobre humanos. Sin embargo, la legalización está disparando la investigación científica y, por lo tanto, mejorando nuestra comprensión del cannabis y sus efectos en el cuerpo a corto y largo plazo, en consumidores ocasionales o regulares, y en pacientes médicos.

La progresiva legalización del cannabis en diferentes estados de EE.UU., así como la reciente regulación canadiense y la perspectiva de que en los próximos tiempos asistamos a un efecto dominó en la liberalización del cannabis de las garras del prohibicionismo en muchos otros lugares, está generando una mayor masa de un perfil de consumidor hasta ahora muy limitado: el consumidor primerizo u ocasional.

Es cierto que cada vez más gente se atreve a probar el cannabis no solo a consecuencia de su legalización, sino debido a la aparición de múltiples formas de consumo alternativas, que relegan al clásico porro a un lugar poco destacado en este nuevo mercado.

 

¿Vapear cannabis o fumarlo?

Y aquí es donde entra este pequeño estudio, que se ha enfocado en comparar los efectos del consumo de dosis determinadas de cannabis a través de dos métodos distintos: fumando y vapeando.

Sabemos que generalmente vapear cannabis es más seguro que fumar, dado que se evita gran cantidad de sustancias nocivas de la inhalación directa de productos de combustión, pero los investigadores del John Hopkins han hallado que vapear una determinada cantidad de cannabis produce efectos notablemente más acentuados que fumar la misma cantidad.

“Vapear cannabis produjo mayores efectos farmacodinámicos y mayores concentraciones de THC en la sangre en comparación con dosis iguales de cannabis fumado” asegura el artículo.

En lo que respecta al consumo responsable, esto nos lleva a la conclusión de que al vapear conviene moderar las cantidades con respecto a las empleadas al fumar, particularmente en los consumidores ocasionales o novatos.

“Pueden ocurrir efectos significativos, a veces adversos, de la droga a dosis relativamente bajas de THC en consumidores infrecuentes de cannabis y, por lo tanto, estos datos deben considerarse con respecto a la regulación de los productos de cannabis al por menor y a la educación de las personas que inician el consumo de cannabis” continúa el artículo.

Como vemos, el estudio apela a los controles regulatorios y a la educación del consumidor, en vez de a la demonización y a la prohibición. Estos hallazgos pueden así ayudar a los organismos regulatorios a encontrar criterios para estudiar la conveniencia de imponer límites a la concentración de THC en determinados productos, mejorar la descripción e información de los mismos y ayudar al consumidor a consumirlos de forma más responsable e informada.

El estudio se considera preliminar, ya que se realizó sobre un grupo muy limitado de personas, 17 voluntarios adultos con una media de 27 años de edad y que no habían consumido cannabis en al menos 30 días.

Los participantes acudieron una vez por semana a la Unidad de investigación de farmacología conductual del Centro Médico Johns Hopkins Bayview durante seis semanas, para, en un entorno controlado, consumir aleatoriamente 0,10mg o 25mg de THC vapeado o fumado. La prueba fue de doble ciego, de forma que ni los investigadores ni los participantes sabían qué dosis de THC recibían en cada sesión.

Los investigadores monitorizaron durante cada una de las seis sesiones los efectos fisiológicos, además de los efectos auto-reportados en un cuestionario, midieron signos vitales y analizaron la sangre de los participantes, llegando a la conclusión de que el vapeo es una forma sensiblemente más eficiente de obtener los efectos del THC, tanto los deseables como los indeseables.

“Definitivamente existe una diferencia en la cantidad de droga que llega a la sangre cuando es vapear cannabis en lugar de fumarla, así que hay que tener en cuenta la dosis para asegurar que la gente esté usando cannabis de manera segura”, afirma Tory Spindle, investigador de la unidad de investigación de farmacología del comportamiento de Johns Hopkins Bayview.

Los investigadores insisten en que estos resultados se aplican a los consumidores ocasionales y pueden no ser extensibles a consumidores regulares, los cuales pueden haber desarrollado tolerancia a estos efectos y aprendido a regular la dosis.

 

El cannabis en las reuniones familiares navideñas

No, no vamos a engañarnos haciendo como si las cosas fuesen normales aquí con respecto al cannabis, y este fantástico articulito de GrowthOp lo pudiésemos aplicar a nuestro contexto al 100%, pero al menos podemos sacar algo de él: el prohibicionismo del cannabis es una lata, y el cannabis en las reuniones familiares navideñas pueden volverse un verdadero tostón para el que quiere o necesita consumir un poco.

No, los consumidores de cannabis no son todos unos pasotas a los que les da igual lo que piense su madre o sus tíos y, aquí tenemos que lidiar con la desinformada desaprobación de muchos de nuestros familiares si descubren nuestra afición por la plantita o nuestro punto de vista acerca de su consumo, familiares que, por otra parte, convirtiéndose todos de repente en una especie de super-cuñados, no dudan en sentar cátedra y pontificar sobre lo malas que son las drogas mientras se bajan un whiscacho y se fuman un Montecristo después de los vinos, las cervezas, los cavas y el carajillo.

Claro que siempre está ese primo enrollado con el que te solías escapar en plena cena de Nochebuena para fumar un poco, pero por lo general, ya con cierta edad, con niños y todo, procuramos un poco de discreción, y aquí es donde puede chocar nuestra relación con el cannabis como parte de nuestro estilo de vida, con los prejuicios de los demás.

 

Cómo lidiar con el cannabis en las reuniones familiares

Frente a ello, el artículo de GrowthOp propone una serie de medidas que quizá quieras considerar para anticiparte a ciertas situaciones, en vez de encontrarte de repente en la disyuntiva de desaparecer 15 minutos para relajarte con lo tuyo en plena celebración, o de poner cara de paisaje mientras te lías uno cuando se sirven los cafés y los turrones a la vista de todos. Creo que la mayoría estamos aún un poco lejos de llegar a ese nivel de relajación. Me refiero, claro, a la mayoría de los que seguimos pasando las “fechas señaladas” con nuestras familias.

Estas medidas pasan, primero de todo, por no hacer de ello un problema: puedes perfectamente prescindir por unas horas de consumir. Una pausa no solo no te hará daño, sino que te hará bien. “Puede que tengas sudoraciones nocturnas y sueños vívidos, pero al menos no vas a recibir la mirada desaprobatoria de ese pariente especialmente preocupado. Cantar un mantra en tu mente puede ser un buen truco de autoayuda”, propone Mary Schumacher, la firmante del artículo.

Otra propuesta es realizar un pequeño “switch” en la forma de administración para reducir la atención sobre tu persona, por ejemplo, consumiendo cannabis mediante comestibles en vez de fumándolo. Claro que, a menos que seas de los que tienen el tiempo y la maña para hacer algo de repostería cannábica, alternativas prácticas y reales no tenemos por estos lares. “Cuando se trata de cannabis, tener una reserva de comestibles convenientemente infusionados es una manera perfecta de consumir sin llamar la atención”.

Ya, pero aquí aún estamos lejos de tener esas sofisticadas chuches con THC al alcance de la mano, o laminitas sublinguales y otras virguerías que comienzan a menudear en las regiones que han aflojado la mordaza al consumo recreativo de cannabis. Lo más fino que como consumidor casual me he topado es una madalena. En serio.

“Un vaporizador es también una manera maravillosamente discreta de ponerse a tono. Lo único que has de hacer ese dar un pequeño paseo alrededor de la manzana”, sugiere como alternativa el artículo. Y, si tienes perro, también tienes la excusa perfecta.

 

Si no quieres esconderte, no lo hagas

Pero ojo, el artículo no está diciéndote únicamente que has de agachar la cabeza y ser discreto o abstenerte. También puedes dar caña con el tema, sobre todo si el foro empieza a espolearte en esa dirección.

No necesitas una excusa para ser tú mismo y educar gentilmente a otros a lo largo del camino, pero si de hecho eres un paciente médico y necesitas tu medicina durante todo el día y tienes algunas palabras apropiadas para los que no entienden, asegúrate de que no eres tú el que se pone a la defensiva” aconseja Schumacher.

El consejo es, de hecho, espectacular (¿puedo decir cojonudo?), particularmente si puedes ejercerlo en una región donde tienes a la ley de tu lado. En EE.UU. el cannabis medicinal es legal en 33 estados. Imagina poder consumir tu medicina en plena cena de Nochebuena, consciente de que si a la tia abuela Carmina se le ocurre soltarte algo después de haberte fulminado con la mirada, le puedes citar un artículo de la ley de estupefacientes que seguramente te sabrás de memoria, para, a continuación, invitarle a apurar su copita de cava y continuar tranquilamente con la celebración.

“Sal a fumar tu porrito o a vapear, pero si no quieres esconder nada a nadie, no lo hagas. Tú eres el que va a tener un buen sueño esta noche gracias a tu fiel índica traída para ese propósito”, propone finalmente el artículo.

En definitiva, equilibra con ecuanimidad la situación. Si eres un consumidor responsable, puedes calcular perfectamente hasta dónde puedes forzar la situación. Usa a tu favor la discreción y explora el límite de tus familiares con inteligencia. Quizá, después de todo, te lleves una sorpresa y descubras que tu tío el concejal, tan formalito y repeinao es un fumeta de cuidado, o que tu prima la monja no tiene ningún problema con que consumas cannabis, y hasta te pide una calada.

 

 

 

 

 

Instantánea al cannabis un lunes de diciembre

Mientras vemos cómo invariablemente las noticias sobre el cannabis en España desaparecen del foco mediático tan pronto como surgen, al menos podemos echar un ojo al panorama en el resto del mundo.

En líneas generales, la discusión sobre la legalización no deja de crecer y, acompañándola, en algunos lugares del mundo progresivamente se van relajando las leyes. Sobre todo, parece claro que la aceptación de la dimensión medicinal del cannabis parece ser una puerta para la regulación, y ayuda a cambiar poco a poco la imagen de estigmatización de la planta.

Echemos pues un vistazo al mundo del cannabis en este lunes de diciembre.

 

EE.UU., cada vez un poco más verde

El estado de Michigan en EE.UU. se está preparando para la legalización del consumo recreativo de cannabis, convirtiéndose en el primer estado del medio oeste en implementar la medida y sumándose así a la decena de estados en los que esta regulación ha tenido lugar.

Si todo va bien, el próximo 6 de diciembre entrará la regulación en vigor en Michigan, después de que la medida fuese aprobada por sufragio popular. Los habitantes de Michigan mayores de 21 años podrán poseer y consumir legalmente marihuana en propiedades privadas, pero la venta no estará regulada hasta el Departamento de Licencias y Asuntos Regulatorios de Michigan establezca la reglamentación para ello, algo que se espera que ocurra comienzos de 2020.

El cannabis medicinal ya estaba regulado en el estado desde 2008.

 

Nueva Zelanda quiere una reforma sobre el cannabis

En otro rincón del mundo, Nueva Zelanda, la gente parece querer también revisar de una vez la cuestión del cannabis. Según una reciente encuesta llevada a cabo por la NZ Drug Foundation, dos tercios de los votantes neozelandeses están a favor de una revisión de las obsoletas leyes sobre el cannabis en el país, siendo la legalización la opción más popularmente aceptada.

“Estos resultados muestran que los neozelandeses están preparados para un futuro en el que el cannabis esté regulado. La gente se da cuenta de que la forma en que estamos lidiando actualmente con el cannabis no está funcionando“, asegura Ross Bell, Director Ejecutivo de NZ Drug Foundation.

“El apoyo a la legalización y a la despenalización ha seguido creciendo. Esta es una buena noticia para aquellos que apoyan el tratamiento del uso de drogas como un asunto de salud, no como un asunto criminal. Esta es una señal de que la gente está lista para votar por un cambio en el referéndum sobre el cannabis que tendrá lugar en o antes de las elecciones de 2020″.

 

Regular el cannabis recreativo, una meta del nuevo gobierno de Luxemburgo

No se trata de un objetivo a largo plazo, ni de un plan vago de esos que se procrastinan ad infinitum, sino de un compromiso al que han llegado los tres partidos que conforman la coalición del nuevo gobierno luxemburgués, el Partido Democrático, el Partido de Trabajadores Socialistas de Luxemburgo y los Verdes.

El pasado jueves anunciaban en rueda de prensa que legalizarán el cannabis recreativo y su distribución comercial, lo que le convertiría en pionero en Europa en tomar esta medida.

“Si la reforma permite las ventas a no residentes, el impacto sería masivo”, contaba a Marijuana Business Daily Bill Wirtz, analista de políticas del Consumer Choice Center. “Sería una gran noticia para los consumidores y el comienzo de una nueva era de la política de drogas en la UE”. Sin embargo, añadía, “si la reforma termina dejando a los no residentes fuera del mercado, el gobierno podría incluso enfrentar demandas antidiscriminatorias. Además, si realmente se quiere resolver el problema del mercado negro, se tiene que abrir las ventas a cualquiera.”

Primera paciente con receta legal de cannabis en Reino Unido

Después de que el pasado mes Reino Unido legalizara el cannabis para uso medicinal, Carly Barton, una mujer que sufre dolores crónicos de la fibromialgia que desarrolló tras un ataque hace 12 años, ha recibido la primera receta de cannabis en el país por parte de un médico privado especializado en el tratamiento del dolor.

No obstante, el sistema nacional de salud no cubre este tratamiento, por lo que la esperanza de Barton es que resulte lo suficientemente efectivo como para que el gobierno decida integrarlo en el sistema de salud. A Barton le va a salir caro: 2500 libras (unos 2815€) por un tratamiento de tres meses. Por ello teme que, si el Sistema Nacional de Salud no subvenciona los tratamientos con cannabis, surja un “sistema de dos niveles” en el que los pacientes que no pueden permitirse el lujo de pagar el tratamiento, tengan que seguir recurriendo al mercado negro.