Primer ensayo mundial para tratar tumores cerebrales con THC

Noticias como las de hoy no solo nos muestran el potencial del cannabis que está descubriendo la ciencia para el tratamiento de enfermedades, sino la irresponsabilidad de someterlo a políticas que dificulten la investigación sobre el mismo. Así, uno se pregunta si, sin el prohibicionismo del cannabis que se cernió como un oscuro velo sobre prácticamente todo el mundo durante casi un siglo, podríamos haber avanzado suficientemente en nuestra comprensión de la planta como para salvar muchas vidas y aliviar mucho dolor.

Cuando los investigadores deciden que vale la pena realizar un ensayo en humanos que hasta la fecha se había realizado en laboratorio o en animales, es por una buena razón. Desde que Australia levantara las restricciones a la investigación científica del cannabis en 2017, los investigadores pueden, por fin, realizar ensayos clínicos de larga duración con cannabis, en vez de limitarse al estudio de los efectos secundarios de su consumo.

 

Tratar tumores cerebrales con THC

En este contexto, investigadores del Endeavour College of Natural Health, con el apoyo del profesor Charlie Teo, el internacionalmente renombrado neurocirujano pionero en el empleo de cirugías mínimamente invasivas para la operación de tumores cerebrales, dirigirán un ensayo clínico para determinar si el THC del cannabis puede beneficiar a pacientes con tumores cerebrales malignos.

Según la directora del estudio, la Dra. Janet Schloss, coordinadora de ensayos clínicos en el Endeavour College of Natural Health, “este será el primer ensayo clínico mundial en examinar la tolerabilidad y el efecto tumoral del cannabis medicinal ingerido por vía oral en humanos con cáncer de cualquier tipo”.

“Nuestro equipo de investigación del Endeavour College colaborará con el Profesor Teo para examinar el impacto del cannabis medicinal cuando se utiliza junto con el tratamiento estándar para el cáncer”.

“Además del impacto tumoral, estudiaremos si el cannabis medicinal puede mejorar la calidad de vida, reduciendo síntomas comunes como dolor de cabeza, náuseas y vómitos”.

En concreto, la fase dos del ensayo intentará determinar hasta qué punto el THC es tolerado por pacientes de glioma, un tumor cerebral particularmente agresivo, a menudo resistente a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
“Esta resistencia significa que es vital que los investigadores desarrollen nuevas terapias para tratar esta enfermedad, que es una de las razones por las que el ensayo clínico es importante”, dijo la Dra. Schloss.

El ensayo también pretende determinar también si el THC puede reducir el crecimiento tumoral cuando se combina con tratamientos estándar.

“Estudios recientes han demostrado que los agentes activos del cannabis pueden ralentizar el crecimiento tumoral y creemos que es esencial seguir investigando. Si podemos establecer pautas de dosificación y entender si el cannabis medicinal puede ayudar al tratamiento estándar, esto podría cambiar la vida de los pacientes con glioma y sus familias”, añadió Schloss.

En este ensayo aleatorizado, los participantes complementarán sus tratamientos estándar con la toma diaria, antes de acostarse, de una dosis de aceite de cannabis con una alta concentración THC.

Solo en Australia unas mil personas son diagnosticadas con esta forma devastadora de cáncer cerebral, al que ha sobrevivido menos de un 5% de quienes lo han padecido en los últimos cinco años. La mayoría de pacientes de glioma no sobrevive más de un año desde su detección.

Según expresa la propia web del Endeavour College of Natural Health, al tratarse el cannabis de una planta, hace que la Oficina de Investigación de Endeavour resulte una institución ideal para llevar a cabo este ensayo, dada su trayectoria en la elaboración de investigaciones empíricas sólidas sobre el uso hierbas y plantas.

De esta forma se pretende fortalecer la investigación basada en la evidencia científica sobre el empleo de medicina complementaria y su impacto en la salud del paciente.

La Dra. Schloss confía que los resultados del ensayo permitan alentar un cambio de política que facilite el acceso al cannabis medicinal mediante prescripción médica.

Otros estudios, incluso uno realizado en España, ya sugerían el potencial de tratar tumores cerebrales con THC, pero esta es la primera vez que se ensayará sobre pacientes reales en un estudio a gran escala.

Santiago de Chile lista para Expoweed 2018

Mañana arranca la séptima edición de Expoweed 2018, la feria del cannabis más grande de Latinoamérica, en el Parque O’Higgins de Santiago de Chile.

 

Como la organización cuenta en su web, “Expoweed 2018 es un espacio de tres días en donde convergen distintos agentes de la industria. Hablamos de grandes marcas y empresas, microempresarios, cultivadores, consumidores, expertos en el área de salud e investigación que cada día se preparan más, para brindarte una experiencia de primera en la feria más grande del Cáñamo en América Latina.”

El evento, que se extenderá hasta el domingo 2 de diciembre, acogerá más de 100 stands de grandes y pequeñas empresas de la industria del cannabis, entre las que se encuentran nuestros amigos de Hortitec y Hesi, además del área de la salud, y espacios de información sobre consumo responsable, investigación y cosmética.

Según la productora del evento, Carol Cubillos, “en esta versión del evento vienen muchas nuevas tecnologías con cannabis y aplicaciones para su uso, además de charlas con expositores nacionales e internacionales y talleres. También se realizará un censo cannábico que podrá reflejar estadísticas reales de los consumidores de cannabis”.

Este dato puede resultar particularmente interesante, dado que según un reciente informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, más del 15% de la población nacional entre 15 y 64 años consumió cannabis al menos una vez al año, posicionando al país andino en el tercer puesto de mayor consumo de cannabis en el mundo, tras EE.UU. e Israel.

Quizá también por esta elevada tasa de consumo, Expoweed 2018 pone su foco en la concienciación del consumo responsable y en la prevención del consumo en adolescentes.

“La intención de este evento es educar a la gente que consume marihuana”, cuenta Cubillos a Publimetro. “Hay mucha desinformación en Chile con respecto a esta droga, personas que no apoyan este tipo de eventos, pero este es un evento cultural que además de la fiesta y shows de música que ofrece, también concientizar a la gente sobre la prevención y el uso medicinal de la planta para gente que realmente la necesita”.

Para ello, Expoweed 2018 cuenta con el Cáñamo Forum, un espacio informativo con charlas que cubrirán distintos aspectos de la cultura cannábica como el papel de la mujer, además de usos legales, aplicaciones medicinales en humanos y animales, y consumo responsable entre otros. Entre los expositores se encuentra la Fundación Daya, una de las grandes impulsoras de la Ley del Cultivo Seguro en el país, que, a pesar de su aprobación en el Congreso, todavía no ha sido puesta en tabla en el Senado.

Por supuesto, como en toda buena feria de cannabis, la música ocupará también un lugar importante en Expoweed 2018, con las actuaciones de Drefquila el viernes 30 de noviembre, Guachupé y Villa Cariño el sábado 1 de diciembre, y Quique Neira y Joe Vasconcellos el domingo 2 de diciembre.

 

Funcionaria contra el autocultivo de cannabis: “Quieren enfermar a la sociedad”

Cuando se trata de la salud, e incluso de la vida de seres humanos, hacer demagogia sobre el cannabis resulta especialmente patético, especialmente si se ejerce desde la autoridad de personas presuntamente competentes.

Es el caso de la Directora Ejecutiva de la Agencia para la Prevención y Asistencia de Adicciones de la Provincia de Río Negro en Argentina, Mabel Dell Orfano, que parece estar determinada a perpetuar el peor formato de política para gestionar la relación de esta planta con la sociedad: el prohibicionismo.

De hecho, sin pretenderlo, Dell Orfano, en su crítica a quienes persiguen el fomento del autocultivo, no hace sino dar razones de peso para justificar la necesidad de una regulación integral.

En Argentina, casi como en cualquier otra parte el mundo, la guerra contra las drogas y el prohibicionismo de la marihuana han demostrado ser vías inútiles para evitar su consumo o sacarla de la calle. El cannabis sigue siendo la droga ilegal más accesible, pero sin regulación, sin educación ni información, muchos consumidores no saben exactamente qué están consumiendo.

Existe en Argentina un fuerte movimiento que lucha por la regulación del autocultivo de cannabis medicinal que ha decidido tomar cartas en un asunto que las autoridades se niegan a abordar, ofreciendo cursos de capacitación para el prensado del aceite, e incluso ofreciendo medios para analizarlo y determinar así dosis para tratamientos que también algunos médicos empiezan a recomendar, dado que, a pesar de la legalidad del cannabis con fines medicinales, el acceso al aceite terapéutico sigue siendo excesivamente caro y complicado y de ninguna forma facilitado por el Estado.

 

“Quieren enfermar a la sociedad”

Los legisladores Daniela Agostino (ARI-Cambiemos) y Nicolás Rochás (FPV) presentaron recientemente un proyecto para autorizar el autocultivo de marihuana a aquellos pacientes que tengan recetado el uso de aceite de cannabis, noticia de la que se hizo eco el diario La Mañana de Cipolletti, y que Dell Orfano valoraba de esta forma:

“Es una vergüenza que los diarios sigan publicando estas noticias, sin tener lectura sobre la evidencia científica y todas las consecuencias como los efectos colaterales graves que pueden existir en personas que se hagan su propia medicina, sin saber qué moléculas están más concentradas en el aceite que fabrican, o si pueden estar contaminados con fertilizantes o insecticidas de consecuencia tóxicos”.

A continuación, arremetía con una frase a caballo entre el populismo y la conspiratoria: “La verdad que quieren enfermar más la sociedad”, para luego rematar con la idea de que la presión social que se está ejerciendo sobre el asunto del cannabis en la actualidad persigue “hacerles el caldo gordo a las multinacionales que quieren legalizar la marihuana en el mundo, planteando que no hace nada como decían del tabaco.”

Della Orfano, concluye su embestida asegurando que una eventual regulación del cannabis desencadenaría una idiotización de la sociedad: “Menos mal que ya tengo muchos años y no voy a alcanzar a padecer una sociedad rionegrina idiotizada”.

 

Rapapolvo de una autocultivadora a Dell Orfano

A la luz de estos comentarios y argumentaciones, uno se pregunta si no será ella una representante de esta sociedad idiotizada que teme para el futuro de la provincia. Pero dejaremos que sea Maria Eugenia Sar, a quien la justicia federal autorizó el cultivo de cannabis para la producción de aceite para su nieto Joaquín, que padece síndrome de Tourette, quien le ponga los puntos sobre las íes a Della Orfano, con esa elocuencia provinciana imbatible que creemos necesario reproducir íntegramente:

“Vergüenza es tener una funcionaria como usted, Dell Orfano, a cargo de la Agencia para la Prevención y Asistencia del Abuso de Sustancias y de las Adicciones. Personalmente usted y el ministro de Gobierno, Luis Di Giácomo (médico psiquiatra), nos denigraron cuando, en una reunión de comisión ampliada a la que nos invitaron los legisladores a usuarios e investigadores de Cannabis Medicinal”

“Cuando terminamos nuestro relato, Di Giácomo expresó sus condolencias y dijo ‘pero la marihuana se ha cobrado muchas muertes’ y acto seguido pasaron un video ilustrativo con los carteles colombianos y mejicanos. En conclusión, fuimos invitados a hablar de una medicina y ustedes nos trataron de narcos. No le alcanzó y en el pasillo, ya sin argumentos que fundamentaran las supuestas muertes me refutó que los intoxicados por cannabis provocaban accidentes de tránsito. Revise qué le hace el clonazepan a la gente, usted lo debe recetar”.

“En la segunda oportunidad que fuimos a la Legislatura con el abuelo de Joaquín, usted se acercó de entre las sombras y nos preguntó, no sé si con preocupación o con perversidad, si no teníamos miedo de darle marihuana a un niño. Miedo le tengo a Monsanto, a los antisicóticos, a los desinformados que nos ponen piedras en el camino, al Estado que no avanza, a eso le tengo miedo”.

“Usted es simplemente impresentable, los comentarios que hace son de una gran irresponsabilidad (“sin saber qué moléculas están más concentradas en el aceite que fabrican…”), sí señora, yo sé lo que tiene el aceite que toma Joaquín, sé cuáles y cuántas moléculas tienen, de las que se puede saber. Y lo sé porque tenemos el privilegio de tener un amparo y acceso a los cromatógrafos que tienen algunas universidades de la provincia de Buenos Aires. Todos y cada uno de los que usan cannabis deberían poder medirlo, pero claro, con funcionarios como ustedes, eso está lejos de ser realidad”.

‘… o si pueden estar contaminados con fertilizantes o insectisidas de consecuencia Tóxicos..’. “Todos los días comemos verduras y frutas con sustancias tóxicas, ¿le suena el glifosato? Ocúpese de eso en vez de escribir barbaridades y meterle miedo a la gente. Ocúpese de que se suspendan las publicidades como la de la difenhidramina que se ofrece por TV como somnífero de venta libre”.

“Y usted sabe las reacciones adversas en un niño de 5 años que puede provocar la Risperidona, o el Clonazepan, o el Valcote?. Le recuerdo algunas de la Risperidona: Infección del tracto respiratorio superior, neumonía, bronquitis, sinusitis, infección del tracto urinario, gripe; hiperglucemia, aumento de peso, aumento del apetito, disminución de peso, disminución del apetito; insomnio, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, agitación; parkinsonismo, cefalea, sedación/somnolencia, y 20 más que aparecen en el prospecto. Nada, pero nada de eso le pasa a quien toma 6, o 10 o 20 gotas diarias de Aceite de Cannabis.”

‘…La presión social para hacerles el caldo gordo a las multinacionales que quieren legalizar la marihuana en el mundo…’. “La presión es corporativa, es de las multinacionales, de los laboratorios y del narcotráfico, no de los padres o abuelos que tuvimos que aprender a cultivar esta noble planta y las tenemos escondidas en un placar o en el fondo de un patio, siempre con el miedo de ir presos. También tuvimos que aprender a hacer aceites, tinturas, a descarboxilar, a diluir, a titular.”

Porque el Estado no se ocupa de lo que se tiene que ocupar, de la salud, de respetar el tratamiento que el médico y el paciente elijan. Bue, bien clarito, como usted que es funcionaria y escribe comentarios de cuarta en un diario regional. Ocúpese señora, haga lo que tiene que hacer y déjenos a nosotros tranquilos que ya tenemos suficiente con atender a nuestros enfermos, plantar, cosechar, hacer el aceite, ayudarnos y contenernos entre nosotros y pelear todos los días porque no haya más presos por plantar y porque el autocultivo sea ley.”

“Porque la salud no puede esperar a que funcionarios como usted salgan de su cómodo sillón, dejen de escribir estupideces y se ponga a trabajar seriamente en una Ley de Cannabis Medicinal como se merece nuestra provincia”.

 

Piden la renuncia de Dell Orfano

Por “la ignorancia en materia de cannabis medicinal” que se desprende de las declaraciones de Dell Orfano, el legislador Nicolás Rochás pide su renuncia, declaraciones que además expresan “la más recalcitrante y retrógrada posición que se pueda tener sobre este tema”, y denuncia que “esta penosa posición ideológica beneficia a las multinacionales por encima de la salud y la urgencia de las familias”.

 

Fuente: ADN Río Negro

Imagen: Noticias Río Negro

Un abogado exige legalizar el cannabis en Alemania

Un ciudadano alemán exige al gobierno federal que se elimine el cannabis de la Ley de Estupefacientes y se legalice su cultivo, consumo y venta, informa Legal Tribune Online.

Se trata del abogado ya jubilado Thomas H., cuyo propio abogado Volker Gerloff ha presentado en su nombre una demanda de más de 90 páginas que los jueces del Tribunal Administrativo discutirán mañana en Berlín.

 

Thomas H. Tiene 69 años y quiere pasar el resto de sus días consumiendo cannabis sin meterse en problemas y montar un pequeño negocio de venta de productos de cannabis en Alemania. Parece que lo tiene claro y, está tan determinado a ello, que se ha puesto a indagar en la constitucionalidad de las leyes que se lo prohíben.

Gerloff asegura que su cliente “ha sido testigo de la destrucción de muchos currículums de consumidores de cannabis en su vida profesional debido a la criminalización del cannabis“, lo cual le convirtió desde hace años en un comprometido partidario de la legalización.

Pero tanto la Ley de Estupefacientes como la Ley Penal alemanas se interponen en sus planes, de ahí que H. Haya emitido esta demanda con el fin de que el Gobierno Federal promulgue una ordenanza para eliminar el cannabis de la Ley de Estupefacientes y lo legalice.

 

La prohibición del cannabis en Alemania es inconstitucional

Los principales argumentos que baraja la demanda son la protección de los menores y el “drenaje” del mercado negro, además de que la ilegalidad del cannabis atenta presuntamente contra derechos fundamentales recogidos en la Ley Fundamental alemana, como el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a ejercer libremente una profesión y el derecho a la igualdad de trato.

La demanda pone el dedo en la llaga cuando apunta la incoherencia de que el tabaco y el alcohol sean sustancias legales, cuando el cannabis no supone una amenaza mayor para la salud física y mental ni para la organización de la coexistencia social que la de estas otras sustancias. “Es sólo en los regímenes autoritarios donde ciertos conceptos morales son aplicados por la represión estatal”, dice en este sentido el texto de la demanda.

Pero un comunicado de prensa del Tribunal Administrativo encuentra la demanda inadmisible, no solo porque el demandante no tenga derecho a exigir la promulgación de una ordenanza, sino porque “no existen pruebas que sugieran que las consideraciones del poder legislativo y de las ordenanzas, que se basan en una prohibición de gran alcance de la manipulación de productos de cannabis, sean claramente erróneas”.

 

El Gobierno Federal ignora la evidencia científica

Es decir, según sugiere el Tribunal Administrativo, el cannabis sería una sustancia justificadamente más peligrosa que el alcohol o el tabaco, algo que resulta obviamente falso y solo puede sostenerse por la “represión estatal” a la que se refiere la demanda.

En 1994 el Tribunal Constitucional sentenció que la ilegalidad del cannabis se ajustaba a la constitución alemana, pero el Gobierno Federal ha ignorado sistemáticamente la acumulación de evidencia científica que pone en cuestión la peligrosidad atribuida a la sustancia, negándose a reconsiderar la prohibición.

Pero para Gerloff la demanda es perfectamente admisible. “Si una regulación legal en vigor viola los derechos fundamentales a gran escala, y es posible que el Gobierno Federal pueda cambiar esta situación por medio de una ordenanza, entonces el margen de maniobra del gobierno puede reducirse de tal manera que el demandante pueda reclamar la ordenanza correspondiente”, asegura Gerloff.

El demandante espera que espera al menos que el Tribunal Constitucional considere incinstitucional la situación jurídica actual con respecto al cannabis.

En los últimos años, desde funcionarios de policía hasta más de un centenar de profesores de derecho penal se han pronunciado a favor de la legalización en Alemania, llegando estos últimos incluso a presentar una petición al Parlamento, dado que la prohibición no solo es inútil, sino cara y perjudicial para la sociedad y los consumidores.

Alemania no tiene leyes excesivamente duras con respecto al cannabis, en comparación con sus vecinos. Además, existen muchas voces de autoridad pronunciándose a favor de la legalización e incluso existen iniciativas para demostrar que es posible sin que afecte negativamente a la sociedad. Se considera que al menos un 5% de la población es consumidora y, al igual que en cualquier parte, la prohibición no limita necesariamente su acceso al producto, pero sí su calidad y salubridad, además de atentar contra sus derechos fundamentales, por no hablar del hecho de que el prohibicionismo alienta un mercado negro que está provocando que el número de consumidores menores no deje de crecer.

 

La legalización del cannabis desata las manos a los científicos

La semana pasada la autora y periodista especializada en cannabis Amanda Siebert publicaba en el New York Times un artículo acerca del impacto que ya comienza a tener la legalización del cannabis en Canadá en el mundo de la ciencia, en el que contaba cómo la legalización desata las manos de los científicos

De repente, prácticamente un único lugar en el mundo tiene todo el potencial para estudiar el cannabis y su relación con el ser humano en prácticamente cada faceta que se pueda concebir. La ley del cannabis recién implementada en Canadá “reemplaza un sistema restrictivo que trataba a los investigadores como si fueran traficantes de drogas” dice Siebert en su artículo.

De un sistema que exigía una verificación de antecedentes penales por parte de las autoridades, se ha pasado a uno en el que el mismo gobierno está financiando 14 nuevos estudios y reservando millones de dólares para becas de investigación entorno al cannabis.

Por primera vez en la historia se están haciendo y proyectando ensayos a gran escala implicando al cannabis, con los que se podrá responder con más precisión cuáles son las posibilidades de la sustancia para tratar los efectos secundarios de la quimioterapia o reducir las crisis epilépticas. Incluso se está implementando una cátedra universitaria orientada exclusivamente a la investigación del cannabis como potencial solución a la crisis de opioides.

Otras investigaciones pretenden dilucidar hasta qué punto el cannabis sustituye al alcohol, descodificar el atractivo sensorial que produce en los seres humanos o discernir hasta dónde llegan las diferencias entre variedades sativas e índicas.

Casi nada. Por si fuera poco, toda una industria con una plétora de productos diversos, desde bebidas a cosméticos, está floreciendo a la luz de la legalización, mientras que académicos y organizaciones sin ánimo de lucro aprovechan el impulso para desarrollar programas de educación y de “alfabeticación sobre el cannabis” entre los adolescentes, continúa Siebert.

Y la cosa no se queda de puertas para adentro: las compañías canadienses han comenzado a meter la patita en Europa o Latinoamérica en proyectos científicos, muchos de los cuales son posibles gracias a las importaciones de cogollos y aceites desde Canadá, por lo que el país norteamericano se ha convertido literalmente en la despensa de cannabis para investigación en gran parte del mundo, una posición que ostenta a pesar de tener que limitar su producción al indoor, dado su clima poco propicio para los cultivos de exterior.

 

 

Fracaso del experimento prohibicionista

Todo ello está poniendo en evidencia las argumentaciones de las distintas clasificaciones restrictivas del cannabis tanto en legislaciones nacionales como en los acuerdos internacionales. Y no solo eso, sino que está permitiendo que Canadá domine el sector prácticamente en cada ámbito.

Un productor de cannabis medicinal estadounidense reclamaba al presidente Trump mediante un anuncio en el Wall Street Journal, una regulación federal del cannabis dado que “Estados Unidos está perdiendo rápidamente su ventaja competitiva con Canadá”.

Siebert también cita a Jonathan Page, un biólogo de plantas de Vancouver que dirige el proyecto genoma del cannabis: “El regreso de la marihuana a la corriente dominante canadiense, que tanto le costó conseguir, sugiere que las plantas psicoactivas son importantes para la vida moderna y que continuarán dando forma a la cultura humana. La prohibición fue sólo un punto en la línea temporal de la civilización y una época oscura para la ciencia.”

Esto es relevante si tenemos en cuenta que la prohibición coincidió con una etapa muy sensible y determinante en el desarrollo de la ciencia. Literalmente la prohibición nos ha retrasado en la comprensión del cannabis y nos ha privado de décadas de poder estar beneficiándonos de sus aplicaciones y reduciendo el padecimiento de millones de personas durante un par de generaciones.

Aquellas naciones que están rompiendo con esta inercia prohibicionista son las que ya están comenzando a beneficiarse del regreso del cannabis. El resto parece no haberse dado cuenta de que el experimento del prohibicionismo fracasó estrepitosamente.

 

La legalización del cannabis y el fin del mundo

A las naciones que insisten en su postura retrógrada y anacrónica, que miran para otro lado cuando se les pone sobre la mesa la realidad no ya de la inutulidad, sino de los estragos que produce el prohibicionismo, se les están acabando las excusas. La resistencia que ejercen es inútil y lo único que está consiguiendo es empeorar una situación ya de por sí mala.

 

La liberación, como vemos, desata las manos de la ciencia, y no terribles demonios. Ninguno de los lugares donde el cannabis está regulado está reportando el fin del mundo. El único mundo que se acaba es el de la sinrazón. La semana pasada os comentábamos que Rick Garza, director del Consejo del Alcohol y el Cannabis del estado de Washington, tras varios años de legalización, afirmaba con tranquilidad que “el cielo no se ha caído”.

 

Algo similar reporta, tras poco más de un mes de legalización en Canadá, John MacLeod, oficial de información pública de la Policía Regional de Halifax. “Nuestras llamadas a servicio, o llamadas de quejas acerca de fumar en público o ese tipo de cosas, han sido bastante consistentes con lo que había antes de la legalización”, contaba MacLeod a The Western Star. “No hay nada que realmente se desmarque estadísticamente. Nuestros números han sido bastante consistentes. No ha habido ninguna gran inversión de nuestros recursos desde entonces (desde la legalización)”.

Primer calendario de adviento de cannabis legal en Canadá

El año pasado a Coast to Coast Medicinals, compañía canadiense de cannabis medicinal, se le ocurrió por estas fechas poner a la venta un calendario de adviento de cannabis. La reacción del público fue totalmente inesperada según contaba la fundadora de la compañía, Lorilee Fedler. La demanda fue tal que se acumuló una lista de 1500 personas intentando acceder al producto, el cual se en ofrecía diversas variantes: cogollos de sátiva, de índica, de ambos, productos comestibles o productos de CBD.

 Navidad 2018, la primera navidad con un calendario de adviento de cannabis

Este año y, tras más de un mes de legalización del consumo recreativo de cannabis en Canadá, la compañía de reciente creación Kush Calendars, previendo un éxito similar al de Coast to Coast, acaba de poner a la venta un calendario de adviento cannábico. Se trata de la primera vez que un producto de este tipo se vende en un contexto de estricta legalidad.

 

Según su sitio web, “el equipo de Kush Calendars ha trabajado muy duro para asociarse con un puñado de MoM’s (distribuidores de cannabis online) para que puedas disfrutar de una variedad de productos con algo diferente cada día hasta Navidad.” Pero, además de un gramo de cannabis de diferentes variedades en cada casilla del calendario, también hay “algunas sorpresas extra” que los socios han añadido.

 

Los socios de Kush Calendars son 11 compañías de cannabis canadienses entre las que se cuentan West Coast Cannabis, Green Society o Emerald Castle Medicinals, que proveen las mejores variedades para el calendario, las cuales no han sido reveladas para mantener la sorpresa.

El precio del calendario de adviento de Kush Calendars es de 220 dólares canadienses, lo que vienen a ser 146€.

“Mientras los niños reciben su ‘subidón de azúcar’, tú te estarás colocando con el calendario de adviento de cannabis”, anuncia Kush Calendars en su web, el cual solo se vende a mayores de 19 años y exclusivamente en Canadá.

 

Regular para eliminar preocupaciones

El año pasado, Rebecca Jesseman, del Centro Canadiense sobre el Uso de Sustancias y Adicciones, expresaba su preocupación acerca de la falta de regulación de un producto como el calendario que ofrecía Coast to Coast Medicinals. “La mayor preocupación es que no es un producto regulado”, dijo Jesseman. “Estamos hablando de un producto que no ha pasado por controles de calidad, así que no hay manera de estar seguros de lo que hay en el producto en términos de niveles de THC y otros cannabinoides, así como cuál será el nivel de intoxicación”.

En este sentido, gracias a la regulación, el paso adelante es evidente: el calendario de Kush Calendars es totalmente legal y su contenido ha sido sometido a los controles de calidad establecidos por la ley.

 

Hacer el cannabis feo para alejarlo de los niños

Por su parte, Mark Haden, profesor de la Facultad de Población y Salud Pública de la Universidad de Columbia Británica, expresaba el año pasado que, por una parte, Canadá debía permitir el acceso al cannabis, pero sin promocionarlo. Sin embargo, la realización de este tipo de productos era un paso en la dirección equivocada.

 

“No queremos criminalizarlo. No queremos promoverlo. Queremos que sea aburrido”, declaraba Haden. Pero objetaba: “No lo hacemos aburrido con el calendario de adviento de cannabis.”

 

Una de las principales razones para mostrar el cannabis como algo aburrido es evitar atraer a los niños. “Es razonable suponer que los niños querrán abrir los calendarios de adviento. Esa no es una buena idea”, dijo Haden.

 

Por esa misma razón Kush Calendars ha prescindido de colores y diseños llamativos, optando por un estilo sobrio y, ciertamente aburrido para un niño, cumpliendo con las prescripciones de Health Canada, equivalente a nuestro Ministerio de Sanidad.

 

Primera Navidad con cannabis legal en Canadá

Mientras Canadá se prepara para su primera Navidad con cannabis legal, algunas organizaciones ya están pidiendo que los fumadores se abstengan de consumir cannabis en las cabalgatas de Santa Claus.

Es el caso de Vancouver, donde el organizador de la cabalgata de Santa Claus, Elyse Gawley, pretende “ofrecer un ambiente seguro y cómodo para comenzar la temporada festiva”. La petición se extiende por supuesto también al tabaco. Pero Gawley no parece tener nada en contra del cannabis: “Simplemente pedimos que, si estás planeando usar cannabis o tabaco, lo hagas antes o después del desfile”.

 

Se trata de ayudar a crear un ambiente más cómodo para las familias con niños pequeños, que constituirán la mayoría de los 300.000 espectadores esperados.

 

 

México libera la venta de productos basados en el cannabis

México vuelve a dar un paso significativo hacia la liberación del cannabis de su prohibición histórica, con un movimiento que, aseguran las autoridades, es independiente de la reciente propuesta de regulación que el equipo del presidente electo López Obrador presentó al Congreso. Se trata de la liberación por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), máxima autoridad de regulación sanitaria en México, de los primeros productos basados en el cannabis.

 

México libera la venta de productos basados en el cannabis

Julio Sánchez y Tépoz, titular de COFEPRIS, anunció ayer en rueda de prensa la medida, presentando los 38 productos que por el momento han superado los requisitos establecidos por el organismo gubernamental. Calificó también este día como “histórico”, al comenzar de esta forma, y con “base científica”, el fin de casi un siglo prohibicionismo.

 

 

Límite en la concentración de THC

El principal constituyente activo de los productos autorizados es el CBD y, en caso de contener THC, principal cannabinoide psicoactivo de la planta, este no debe sobrepasar el 1% de concentración para cumplir con los requisitos. 21 son suplementos alimenticios, nueve son cosméticos, seis son alimentos y dos materias primas. Estos productos corresponden a cuatro compañías mexicanas: CBD Life, CBD Science, Endo Natural Labs y Farmacias Magistrales; otras dos son estadounidenses: Med Mex y Aceites Orgánicos de América; y una es española: Finat México.

En el caso de medicamentos, podrán contener una concentración mayor de THC, pero por el momento no hay solicitudes presentadas. “Cuando se tenga la primera solicitud tendrá que cumplir con los lineamientos estrictamente y su uso será controlado”, explicaba al respecto Sánchez y Tépoz.

 

 

Regular el uso lúdico e informar a la población

También se refirió al uso lúdico del cannabis, celebrando la iniciativa que la senadora Olga Sánchez Cordero, futura ministra de gobernación, ha puesto en marcha para tal efecto. “Debe existir una regulación avanzada e integral que comprenda diferentes usos, pero particularmente el uso lúdico”. Sánchez y Tépoz también puntualizó que los productos aprobados no tienen relación con este uso lúdico debido a sus características, y planea, a través de su organismo gubernamental, la elaboración de campañas informativas para explicar a la población las características de los productos de CBD y su ausencia de efectos psicoactivos.

En este sentido, destaca la falta de información general que existe sobre la planta debido a su estigmatización: “Las generaciones han vivido con un estigma del uso de la planta; todavía en algunos sectores no se tiene conocimiento de la planta y desde el punto de vista regulatorio hemos identificado que existe mucha información que es necesario conocer y transmitir”.

 

México parece estar haciendo los esfuerzos adecuados para sumarse al grupo de cabeza de naciones que están saldando la deuda histórica con la planta, consciente de que, dada la inevitabilidad de su liberación, según la tendencia que se está observando en el mundo, conviene hacerlo más pronto que tarde, y beneficiarse también así de oportunidades de un mercado que no para de crecer. Se estima que para 2023 el mercado global de cannabis mueva 65 mil millones de dólares.

 

 

 

 

Madrid inicia una campaña de prevención de consumo de cannabis en menores

Con el fin de informar a los menores de los riesgos para la salud del consumo de cannabis y aumentar su percepción de riesgo, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha iniciado una campaña de prevención de consumo de cannabis en el marco de su ‘Estrategia de Prevención de Adicciones’.

La primera fase de la campaña está orientada a alumnos de 1° a 4° de la ESO (12 a 16 años de edad) y, además de materiales de apoyo para profesores y alumnos, incluye el visionado de un vídeo en el que se pretende dar respuesta a los principales mitos sobre su consumo que se dan entre los menores. Entre estos mitos encontramos que el de que fumar porros es bueno para la salud porque el cannabis tiene efectos terapéuticos, o que es más sano fumar cannabis que tabaco.

Según datos de la Dirección General de Salud Pública, el cannabis es, después del tabaco y el alcohol, la droga más consumida en la Comunidad de Madrid, un dato que lejos de sorprender, es prácticamente aplicable a cualquier región del mundo.

Los jóvenes madrileños consideran muy fácil acceder al cannabis y, generalmente la percepción de riesgo que tienen sobre su consumo es baja.

 

¿Ayuda el prohibicionismo  a la prevención de consumo de cannabis?

La realidad que aquí se impone sin ambages es que, a pesar de los esfuerzos, la prohibición del cannabis es cualquier cosa menos efectiva. Las campañas de prevención de consumo, especialmente en menores (dado que el cannabis afecta de forma especialmente negativa al cerebro cuando aun se está desarrollando), son una iniciativa loable, pero sin acompañarlas de políticas regulatorias racionales y pragmáticas, son más bien un parche.

El mismo vídeo de la campaña afirma que el uso del cannabis por los menores está relacionado con el desafío a su prohibición, pero también en la facilidad para conseguirlo.

Expresado con otras palabras, en cannabis es la sustancia ilegal más consumida por los menores y el acceso a la misma es sumamente fácil por la sencilla razón de que su control está en las manos equivocadas. El cannabis está literalmente en la calle, en cualquier parte, sin ningún control sanitario y sin ninguna garantía de calidad.

Irónicamente, la ilegalidad rotunda del cannabis contribuye dramáticamente a su disponibilidad para los menores.

¿La legalización reduciría el consumo en menores?

“Pero si se legalizara seguro que se consumiría menos” plantea el personaje que representa a la juventud desinformada en el vídeo de la campaña madrileña. El narrador responde: “la legalización no tiene por qué disminuir el consumo de cannabis, pues las drogas más consumidas son el alcohol y el tabaco, que son legales”.

Aquí nos topamos con un problema de fondo: ¿son las más consumidas por ser legales o son legales por ser las más consumidas? En cualquier caso, ¿si fueran ilegales se consumirían significativamente menos? Nada hace pensar que así fuera, dado que la ilegalidad del cannabis no afecta a su posición en el tercer puesto de droga más consumida, no solo en Madrid, sino en todo el mundo.

En vez de hacer hipótesis aventuradas para justificar la perpetuación de la ilegalidad del cannabis -postura que desde hace un tiempo parece ser bastante irresponsable si lo que se pretende es proteger a los menores y a la sociedad y mejorar la salud pública-, ¿por qué no volver la vista a aquellos lugares donde el consumo recreativo de cannabis se ha legalizado, a ver qué nos dicen?

Por ejemplo en el estado de Washington en EE.UU., donde el consumo recreativo se legalizó hace 6 años, la tasa de consumo entre menores no ha aumentado según confirma un estudio llevado a cabo por el estado. El Washington post también reportaba un descenso del consumo de cannabis entre adolescentes en EE.UU. hasta el punto más bajo en los últimos 20 años en 2016, y con una particular caída desde 2014, coincidiendo con la legalización del cannabis recreativo en los primeros estados, dato que desafía las predicciones de los oponentes de la legalización.

 

Legalizar y mejorar la educación sobre el consumo

Los menores también perciben, al igual que los adultos, las incoherencias en el tratamiento social y normativo que hay entre el cannabis, y el alcohol y el tabaco.

El problema es que las políticas de prevención y de concienciación sobre el alcohol y el tabaco tradicionalmente han estado muy mal hechas en nuestro país. Sumémosle la arraigada cultura de la sobremesa, de la asociación entre celebración y alcohol, de regalar cigarrillos y puros en las bodas, por no hablar de generaciones creciendo con una sobreexposición a la publicidad y a la propaganda de estos productos… Incluso tenemos las recomendaciones sobre el consumo de alcohol más laxas de Europa, lo cual contribuye muy pobremente a la percepción de riesgo.

Es decir, si no tenemos ni con las sustancias controladas una adecuada política y cultura de la prevención y de la concienciación sobre el riesgo, ¿cómo pretendemos tener éxito con una sustancia que campa a sus anchas por las calles?

Prohibir el cannabis durante un siglo no lo ha sacado de la calle ni ha reducido la accesibilidad a los menores, pero aumenta el riesgo sanitario por la falta de control de los productos en circulación. Desde un punto de vista pragmático y racional existe una medida que permite tomar el control de una sustancia descontrolada, mejorar su calidad y seguridad sanitarias, y obtener ingresos públicos para revertir en prevención y educación sobre su consumo. ¿Sabéis cuál?

 

Bill Nye salva el mundo… con marihuana

¿Os imagináis a Goyo Jiménez comprando 14 gramos de marihuana para hacer un especial sobre el cannabis en Órbita Laika? No, claro, nosotros tampoco. Sin embargo, dada la apertura social y cultural hacia el cannabis en EE.UU., no resulta tan difícil imaginarnos al presentador ganador de un Emmy, Bill Nye, haciéndolo para “Bill Nye saves the world”, un programa de divulgación científica que emite Netflix.

Con un formato desenfadado y siempre en tono de humor, Billy Nye invita a expertos y famosos para explorar cuestiones científicas que afectan directamente a la sociedad. La segunda temporada del exitoso programa se estrenó en diciembre de 2017 con un episodio dedicado a la marihuana, que supone un reflejo de la noramalización social de la planta en la sociedad estadounidense.

El episodio comienza con el mismo Bill Nye entrando en un dispensario de Los Angeles, el Hollywood High Grade, para comprar cannabis. Dado que el programa se grabó antes de la entrada en vigor de la ley estatal que permite el consumo recreativo de cannabis en California, Nye tuvo que presentar su credencial de paciente de cannabis medicinal para comprar 14 gramos de cannabis y aceites de THC y CBD.

Una vez en el plató, y tras presentar el programa con un “soy Bill Nye y he venido a salvar el mundo… con marihuana”, realiza una seria crítica a los obstáculos a la investigación científica sobre el cannabis en EE.UU. debido a su clasificación en la lista 1 de sustancias controladas, a pesar de la abundante evidencia científica que sugiere su potencial terapéutico en un amplio espectro de condiciones.

 

Israel, líder en la investigación del cannabis medicinal

Después de un sucinto repaso a la historia del cannabis, desde sus usos comunes desde los orígenes de la agriculutra hace 8000 años hasta la prohibición en el s. XX, Nye da paso al reportaje que Derek Muller, colaborador del programa, realizó en Israel, líder mundial en la investigación del cannabis medicinal. En este apartado aprendemos que Israel fue el primer país del mundo en aprobar el uso medicinal del cannabis en 1996.

Muller visita el cultivo de cannabis más grande del país perteneciente a la empresa productora de cannabis medicinal Tikkun Olam, cuyo CEO, Aharon Lutzky, afirma que la marihuana “es un medicamento maravilloso con efectos secundarios mínimos”, algo que, asegura, también suscribe el bioquímico Raphael Mechoulam, el “padre de la investigación cannábica”, título que se ganó por ser quien aisló e identificó or primera vez la molécula responsable de los efectos psicoactivos del cannabis, el tetrahidrocannabinol o THC, en 1964.

Derek Muller consigue entrevistar al mismísimo Mechoulam, que cuenta cómo los principios activos de otras sustancias como la cocaína o el opio ya habían sido aislados en el pasado, pero el cannabis seguía siendo un misterio. “Sin concoer lo que contenía, no se podía progresar” cuenta Mechoulam a Muller.

Muller visita también las instalaciones de CannRX, una compañía israelí donde se investigan posologías y formas de administración de cannabis medicinal donde nos muestran “la forma científica de fumar marihuana”, entre otros sorprendentes avances.

De vuelta en el estudio, Billy Nye, a pesar de reconocer que no se lleva bien con el cannabis, realiza una defensa de su liberación, no solo por sus aplicaciones terapéuticas, sino por sus múltiples usos industriales, entre los que destaca la elaboración de cuerdas resistentes y tejidos de gran calidad.

 

Cinco años de legalización y el cielo no se ha caído

A continuación entrevista en bloque a la Dra. Tiva Cooper, de la Universidad de Columbia, a Kevin Smith, actor y director de cine, y a Rick Garza,  Director del Consejo del Alcohol y el Cannabis del estado de Washington, para explorar las ventajas, desventajas y efectos de la legalización del cannabis en la sociedad.

Quizá el dato más llamativo lo aporta Garza, afirmando que, tras la legalización del consumo recreativo de cannabis en el estado hace cinco años, no se ha constatado un aumento del consumo entre los jóvenes, sino que lo que han aumentado considerablemente son las arcas públicas. En todo este tiempo tras la legalización “el cielo no se ha caído” sentencia Garza. Por su parte Tiva Cooper subraya la importancia de retrasar lo máximo posible la edad de inicio del consumo de cannabis, dada su incidencia en el desarrollo del cerebro cuando aun no ha terminado de madurar.

El programa termina con un divertido “experimento” sobre los efectos del cannabis en la práctica del ultimate frisbee, deporte al que Nye es aficionado. Un equipo completamente sobrio, se enfrenta a otro que acaba de consumir marihuana, del que Nye forma parte, con un resultado desastroso para los fumetas.

En resumen, el programa transmite una imagen del cannabis muy alejada de imagen maligna que el prohibicionismo se dedicó a promover, expone la contradicción del nivel de clasificación que tiene a nivel federal y muestra cómo las políticas regulatorias mejoran la situación social en realción al cannabis, además de reportar cuantiosos ingresos públicos a través de los impuestos.

El Periódico: 4 artículos cannábicos en un fin de semana

Hace unos días hablábamos del papel de la prensa española en la comunicación sobre el tema del cannabis, y en su histórica postura perpetuadora de la legitimación del prohibicionismo, ya sea por connivencia con el discurso político y legal dominante, por la difusión de mitos o por sesgar la realidad, dando voz únicamente a la platea anti-cannábica.

En aquél artículo referíamos la demanda del autor de El papel de los medios de comunicación en la regulación del cannabis, Jordi Cebrián, según la cual “periodistas, opinadores y creadores de opinión” deben hoy posicionarse más allá de “una imposible objetividad sobre el tema” e implicarse conscientemente “para equilibrar el sesgo prohibicionista con que se ha informado durante décadas.”

En este sentido nos complace ver cómo un medio como El Periódico, durante el fin de semana, ha abierto un frente con cuatro artículos sobre el cannabis, tres de ellos en su edición global y uno en ediciones regionales, en las secciones de Sanidad, Sociedad y Firmas (opinión). A continuación veremos de qué forma cubren una diversidad de aspectos y visibilizan de forma adecuada la cuestión:

¿Legalizar la marihuana? El debate se abre paso en España

Con este titular arranca el artículo que firmaba Patricia Martín el pasado sábado. En él se hace eco del empuje internacional que está logrando el debate después de la legalización del consumo recreativo en Canadá y de la progresiva legalización en diferentes estados de EE.UU. Este empuje tiene su reflejo en España donde, a pesar de posturas muy polarizadas, parece que aumenta la aceptación en el arco parlamentario.

La articulista refiere también cómo, a pesar del prohibicionismo, el cannabis es sumamente accesible, siendo España el cuarto país más consumidor de la UE. Un 7,3% de la población reconocía en 2016 haber consumido durante el último mes, y un 2,1% se declaraban consumidores habituales. Pero quizá la preocupación principal sea la elevada tasa de consumo entre adolescentes.

Una cuestión que saca a relucir el artículo es si la regulación implicaría un descenso del consumo, para lo cual recurre a los datos de California y Colorado, donde la medida parece haber reducido el acceso de los jóvenes al cannabis. Esta cuestión parece ser de la que el PSOE haría depender su aprobación de una regulación integral, y propone la creación de una subcomisión en el seno de la comisión mixta del Congreso y Senado sobre drogas, donde se analicen “los pros y los contras” (lamentablemente parece que las subcomisiones son el lugar donde enterrar asuntos engorrosos para postergar su abordaje ad infinitum).

Por su parte Ciudadanos se muestra más proactivo. Si bien su reclamo se centra en la regulación del uso terapéutico, a rebufo de las iniciativas de otros países europeos, su portavoz Francisco Igea asegura que la formación está abierta a una despenalización del cannabis si se hace con una política sanitaria responsable y aprendiendo de los errores cometidos con la regulación del alcohol y el tabaco.

Podemos es quien lidera la propuesta de despenalización completa. El artículo se refiere a las jornadas de Congreso de los Diputados el pasado mes, y a los beneficios asociados a la regulación integral: reducción de la criminalidad asociada y aumento de ingresos para el estado. Con los beneficios se propone financiar programas de prevención y mejorar los servicios públicos.

Pot último, ante el hecho de que a comienzos del próximo año la formación morada presentará una proposición de ley para la regulación integral del cannabis en el Congreso, sale a relucir la oposición rotunda del PP, que teme un incremento del consumo por la reducción de la percepción de riesgo (a pesar de los datos en las regiones donde se ha legalizado) y considera que es falso que el cannabis tenga aplicaciones terapéuticas.

ERC se alinea con el PP en este sentido, mientras que PDECat defiende la regulación terapéutica y que sea competencia de la Generalitat la regulación de los clubs cannábicos. Por último, el PNV estaría abierto a una regulación más integral si esta sirve para reducir el consumo.

 

El cannabis, paliativo pero no curativo

Este artículo firmado por Beatriz Pérez también apareció en la edición online de El Periódico este sábado y básicamente pretende enfrentar el mito de que la legalización debería basarse en los presuntos beneficios de fumar porros para la salud. Quienes sostienen este tipo de afirmaciones hacen más daño a la lucha pro-legalización que muchos detractores.

El artículo da un sucinto repaso a la diversidad de aplicaciones terapéuticas que presentan los cannabinoides pero, citando al oncólogo y vicepresidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) Álvaro Rodríguez-Lescure, el hecho de que algunos componentes de la marihuana puedan ser objeto de uso farmacológico “no equivale a decir que fumarse un porro tenga eficacia terapéutica”.

Javier Medel, de la unidad del dolor del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona reconoce el uso paliativo del cannabis para el tratamiento del dolor y náuseas en pacientes con cáncer, aunque recalca que no existe evidencia de que tenga efectos antitumorales. Elisa Arbonés, anestesista y responsable de la unidad del dolor del Hospital del Mar también se refiere al uso “compasivo” de un medicamento como Sativex para pacientes con neuropatías prácticamente intratables.

Por su parte Antoni Mur, jefe de pediatría del mismo hospital y miembro de la Societat Catalana de Pediatría del Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya, a pesar de reconocer los peligros del cannabis, particularmente en adolescentes, está abierto a una regulación: “Legalizar no implica fomentar el consumo, sino que permitiría acabar con la criminalidad en torno a la marihuana”.

En una línea similar se posiciona Magí Farré, jefe de Farmacología Clínica del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (Badalona) y catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), quien estaría “a favor de que se regulase porque en los países en los que es legal el uso terapéutico está demostrado que no aumenta el consumo de porros. Así, la marihuana es de mejor calidad y sin mercado negro”.

Con respecto a los peligros del cannabis, Francina Fonseca, psiquiatra del Hospital del Mar de Barcelona y miembro de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya, se explaya más asegurando que fumar porros “causa más accidentes de tráfico, mayor riesgo de sufrir psicosis y más fracaso escolar”, además de los riesgos asociados al tabaco, de la posibilidad de desarrollar adicción y de afectar al cociente intelectual.

Precisamente argumentos de peso como estos, sumados al hecho de que la regulación parece limitar el acceso de los jóvenes al cannabis, además de mejorar la calidad sanitaria del producto, justifican de sobra la necesidad de revisar con urgencia la situación legal de la sustancia.

 

Legalizar el cannabis podría reportar 3.300 millones al año

En las ediciones regionales de Extremadura y Aragón de El Periódico nos encontramos con este artículo publicado el pasado domingo, que se hace eco de un artículo de David Pere Martínez Oró, coordinador de la unidad de políticas de drogas de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y doctor en Psicología, publicado en la pasada edición de la revista Cáñamo, centrado en el impacto económico de una eventual regulación integral del cannabis.

Martínez Oró se refiere a un modelo de regulación para España diferente al de EE.UU. o Canadá, basado en autocultivo, clubs y dispensarios y, usando los más recientes datos sobre consumo en España, deduce grosso modo, que España recaudaría más de 1.500 millones en impuestos indirectos como el IVA y más de 1.800 en gravámenes directos como el impuesto de sociedades y el IRPF, además de que se generarían unos 92 mil puestos de trabajo.

«En realidad, la millonada aún sería mayor, ya que en el artículo solo hago referencia al cáñamo recreativo, cuando el Estado podría ingresar fondos del medicinal, el textil, la industria cosmética… incluso estableciendo tasas medioambientales a quien cultivara en interior porque contamina y gasta mucha energía» cuenta Martínez oro a El Periódico. Para competir con el mercado negro, asegura además que habría que gravar el cannabis con menos impuestos que el tabaco, para no exorbitar los precios. “Yo lo dejaría en 8 euros, lo más barato posible, el Fortuna del cannabis”, aconseja.

Por último, afirma que no habría un incremento del gasto sanitario por problema derivados del cannabis, ya que “quien quiere consumir ya puede hacerlo” (aunque no menciona que la mejora de la calidad sanitaria de los productos también repercutiría psoitivamente) y que el alcohol provoca muchos más problemas de salud pública. El principal escollo de la regulación lo encuentra en el hecho de que  “generaría mucha controversia en la Unión Europea porque un país sacaría dinero de un negocio que otros prohíben”.

 

Regulación del cannabis para acabar con el tráfico

El último artículo al que nos referimos hoy los firma Gemma Altell, Psicóloga social, y directora técnica de la Fundació Surt. Se trata de un artículo de opinión en el que abre con una contundente e innegable afirmación: “La evidencia histórica nos muestra que las prohibiciones de cualquier tipo –y especialmente en el ámbito del consumo de alcohol y otras drogas- solo nos han llevado a la invisibilización del fenómeno, pero nunca a su desaparición”.

Defiende pues una regulación dado que el consumo recreativo existe a pesar de la prohibición y es al Estado al que le corresponde asegurar los derechos de la ciudadanía en cuanto a su salud y desplegar medidas que reduzcan la criminalidad asociada a ese consumo.

Denuncia que gran parte de la información vital sobre el consumo está oculta al sistema y por lo tanto la población consumidora está desprotegida. Una regulación permitiría aplicar mejores medidas de prevención, reducir riesgos y aumentar la responsabilidad social. Además de ello, permitiría controlar la producción desde una perspectiva de la salud pública, limitando la potencia del producto o quitando de circulación las variantes más nocivas.

Por último se refiere al impacto de la regulación en el tráfico ilegal, el cual se reduciría drásticamente y apunta que la mayor parte de los problemas derivados del consumo de drogas está relacionados con su estatus ilegalidad y la criminalidad asociada.

“Con la regulación tenemos la oportunidad de acabar con esa hipocresía de los países que dedican cantidades ingentes de dinero a garantizar la seguridad ante las redes de tráfico y por otro lado permiten que se produzca sosteniendo un negocio que, por no ser transparente y regulado, lleva asociado marginalidad, violencia, insalubridad, etcétera.” Afirma Altell.