Tiras solubles sublinguales, cannabis con discreción y eficiencia

Los productos basados en el cannabis se van sofisticando y evolucionando para adaptarse al estilo de vida de los nuevos consumidores.

 

El fumeta del banco del parque prácticamente ha desaparecido como portavoz exclusivo de la cultura cannábica, y en su lugar encontramos a urbanitas consumiendo diferentes extractos del cannabis mediante formas de administración alternativas, a menudo más discretas y eficientes: comestibles, tinturas, vapers, concentrados… y más recientemente, tiras solubles sublinguales.

 

Aprovechando el hecho de que el CBD o cannabinol, el principal cannabinoide no psicoactivo del cannabis, es generalmente legal casi en cualquier parte y que posee múltiples propiedades terapéuticas, el mercado de los productos basados en él no ha hehco más que crecer en los últimos años. El CBD se está demostrando útil en el tratamiento de diabetes, fibromialgia, esquizofrenia, ansiedad, adicción a la nicotina… funciona además como relajante o como analgésico, antiemético, anti inflamatorio, antipsicótico, antiespasmódico…

 

Pero, obviamente, cuando se trata de la salud, la peor forma de administrar un producto es fumándolo. Cualquier alternativa viene a ser más saludable, pero unas más que otras. Aquí es donde entran las tiras solubles sublinguales, un método de administración cómodo, discreto y altamente eficiente.

 

Consiste en pequeñas láminas cuadradas de film consumible que contienen los ingredientes activos que se quieren administrar. Estas láminas son altamente solubles en agua, por lo que se disuelven rápidamente en contacto con la saliva.

 

Las ventajas de este método de administración son muchas: para empezar se trata de una forma altamente discreta de consumo. No se necesita parafernalia alguna y no llama la atención como el humo o el vapor. Ni siquiera necesitas masticar. Simplemente desenvuelves la lámina, la colocas bajo tu lengua… y eso es todo.

 

Para continuar, se trata de una forma muy eficiente de controlar la dosis. Las tiras sublinguales contienen una cantidad muy concreta de componente activo, y es fácil establecer una asociación entre dosis y efectos.

 

Para finalizar, se trata de una forma muy eficiente de entregar los componentes activos al torrente sanguíneo (y de ahí al cerebro), pues no deben pasar ni por los pulmones, ni por el estómago, sino simplemente atravesar la mucosa de la boca para ir a parar directamente a la sangre.

 

Los comestibles y las píldoras deben disolverse primero en el estómago y descomponerse en el hígado antes de pasar al torrente sanguíneo. El proceso no solo demora mucho más tiempo que la vía sublingual, sino que en el mismo, los componentes activos pierden potencia debido a la biodisponibilidad asociada a la vía de administración.

 

Debido a las características filtrantes y destructivas de la ingestión y la inhalación, consumir productos de cannabis a través de la digestión o la inhalación ofrecen menos biodisponibilidad de los principios activos que, por ejemplo, las tiras sublinguales.

 

Park Life, la dosis perfecta CBD en cómodas tiras sublinguales

 

Park Life son tiras sublinguales de CBD y terpenos del cannabis, aromatizadas con cúrcuma y mango, fabricadas por Kin Slips. Sin azúcar y absolutamente veganas, proporcionan su efecto relajante en apenas 10 o 15 minutos. También, por su formulación, están concebidas como anlagésicos. Cada dosis contiene 10mg de CBD y 1mg de THC. La discreta concentración de este cannabinoide psicoactivo no hará que te coloques, pero sí que ayuda a potenciar los efectos del CBD mediante el llamado efecto entourage o séquito.

 

Otras variantes del producto son Cloud Buster, formulado con cannabinoides y terpenos estimulantes, con aromas de estragón y cítricos. Contiene 10mg de THC por tira y está concebido para proporcionar energía y concentración para realizar actividades. Al contrario que Cloud Buster, Nice Dream está compuesto de cannabinoides y terpenos relajantes, con aromas de albahaca y sandía, y está concebido para proporcionar equilibrio y tranquilidad. Al igual que Cloud Buster, posee 10mg de THC por tira. Es bastante probable que, por su concentración de THC, Cloud Buster y Nice Dream no sean legales en cualquier lugar.

 

El autocultivo de cannabis en Argentina necesita una solución

Cada vez aparecen más casos en Argentina de ciudadanos que, en su desesperación, desafían la legalidad vigente con respecto al autocultivo de cannabis con fines medicinales.

 

Los cambios que están teniendo lugar en numerosas partes del sobre el estatus legal del cannabis, el aumento de la discusión, la acción del activismo y las asociaciones y la influencia de internet, están provocando una mayor presión mediática sobre las decisiones judiciales, que cada vez se decantan más por la permisividad, lo cual evidencia la necesidad de una revisión de las leyes prohibicionistas.

 

Mariano Fusero es abogado, director del Área Política de Drogas de la Asociación Pensamiento Penal (APP) y editor de la sección “Drogas y Derecho Penal” de la revista de dicha organización.  Esta asociación funciona como un observatorio de los derechos humanos en Argentina. Uno de los casos en los que intervino fue el de un jubilado de 71 años, procesado por poseer cinco plantas de cannabis. Fusero relataba a El Diario de la República sobre este caso, que “era un jubilado de la industria siderúrgica, tenía dolores propios de la actividad y cultivaba cannabis apoyado en su hija, y le venía muy bien para sus dolencias. Recibió un allanamiento, un procesamiento durante casi dos años. Venimos de diversos organismos de derechos humanos y recién con nuestra presencia y esa lupa mediática, se lo absolvió”.

 

En 2015 trascendió en Buenos Aires el caso de Alejandro Cibotti, un enfermo de VIH que autocultivaba cannabis para tratar los fuertes dolores de su condición y recibió autorización judicial para ello mediante un recurso de amparo.

 

Más recientemente, en marzo, en la ciudad norteña de Salta, un juez federal aprobó una medida cautelar para autorizar a una madre el cultivo de plantas de cannabis para tratar la neurofibromatosis NF1 de su hijo de seis años, dado que ha encontrado en los aceites derivados de la planta el alivio que los tratamientos convencionales no le proveen. Guido Giacosa, abogado de esta madre, contaba que antes del tratamiento con cannabis medicinal, la calidad de vida del niño era “muy tormentosa. No tenía vida social prácticamente. Vivía atormentado por el dolor. Llegaba a sufrir convulsiones. Este fallo es un gran alivio tras la desesperación de los padres que hoy han encontrado lo que tanto buscaban. Para una madre encontrar la solución al dolor de su hijo ha sido una cuestión prácticamente milagrosa”.

 

Otro caso resuelto favorablemente es el de Joaquín, un niño de San Antonio Oeste aquejado del síndrome de Tourette, cuya familia ha recibido autorización por parte de una jueza para cultivar cannabis y obtener aceite para tratar al niño. Se trata de la primera autorización de este tipo en la Patagonia.

 

Además de los informes positivos de la escuela de Joaquín, la sentencia establece que, tras el empeoramiento de los síntomas de esta dolencia y la reducción notable de la calidad de vida del niño, se comenzó con el tratamiento “obteniendo una notable mejoría dado que disminuyeron los tics vocales y físicos y cambiando por completo la vida de Joaquín y su familia”.

 

Los consumidores con fines medicinales se exponen a recibir un tratamiento judicial equiparable al de un violador

Fusero denuncia que los jueces federales se manejen con “arbitrariedad y discrecionalidad”, dando salidas muy diferentes (la autorización o la penalización) a casos muy similares que se dan por todo el país.

“Para que te des una idea” cuenta Fusero, “a una persona imputada por autocultivo le puede corresponder una pena de un mes a dos años de prisión. Si esa persona no puede eventualmente comprobar que es para uso personal o que se lo está dando a un familiar, puede ser imputado a una pena de prisión de 4 a 15.  Esos 15 años, es el máximo legal establecido para el delito de violación. Y es una madre que le está dando cannabis a su hijo. Esa desproporción punitiva es lo que está en debate”.

 

Añade que “no hay una respuesta unívoca. Tenemos un comportamiento de la Justicia en la que creo que vamos a tener cantidad de casos, de autorizaciones de las más diversas. Así como hay una discrecionalidad y arbitrariedad para penalizar a las personas hay que ver también esas mismas cualidades en la Justicia como para autorizar  el cultivo de 10 plantas o 50”.

 

Fusero concluye que “la solución es crear una normativa que reglamente todas las vías de acceso de las sustancias para que las personas sean respetadas en su derecho a la salud y no sean amenazadas por el sistema penal. Y por otro lado el Estado debería prestar atención a que  todas estas personas no van a dejar de cometer una conducta personal por la salud de sus hijos o personal. Si uno criminaliza esta actividad, si estas personas son vistas como delincuentes, nunca se van a poder acercar al Gobierno, para que este los asesore”.

 

Fuente: El Diario de la República, FM899, Imneuquen

 

 

En Colombia florecen decenas de empresas de cannabis medicinal

Con más de un centenar de licencias concedidas, el sector del cannabis medicinal crece en Colombia, impulsado también por inversiones extranjeras

 

Realmente no hay que ser un gran estratega de la economía para entender el torrente de beneficios que la regulación del cannabis medicinal puede reportar a un país, sobre todo si tiene la suerte de tener un clima adecuado para su cultivo. Pero no solo se trata de las arcas públicas, sino de la generación de empleo y, no menos importante, del desarrollo de la ciencia y de la medicina. No, aun estamos muy lejos de estar refiriéndonos a España: hablamos de Colombia, cuarto país sudamericano en dar el tan valiente como lógico paso hacia la regulación del cannabis medicinal.
Tras más de dos años de regulación, el balance de la implementación de la medida regulatoria no podía ser más positivo. Gloria Crispín, subdirectora de Control y Fiscalización de Sustancias Químicas y Estupefacientes del Ministerio de Justicia, lo expresa de esta forma: “Hace poco se cumplieron dos años de la Ley 1787, la reglamentación duró un poco más de un año y hoy ya podemos decir que tenemos no solo un sistema normativo completo, sino también un total de 150 licencias emitidas entre los dos ministerios”, refiriéndose tanto al Ministerio de Justicia como de Salud.

En el sistema colombiano, para poder participar del negocio del cannabis, una empresa ha de contar con al menos una de las seis licencias diferentes que se expiden entre ambos ministerios.

Según Bibiana Rojas, gerente general de Spectrum Cannabis Colombia, “el proceso aquí se planteó a la inversa, así que empieza con el Ministerio de Salud, que pregunta qué es lo que se va a vender y a quién. Luego, con el Ministerio de Justicia se resuelve qué necesita para hacerlo, cuántas plantas requiere y quién se las va a vender o cómo las va a producir”.

Hasta la fecha, el Ministerio de Justicia ha expedido licencias a 70 empresas, que avalan ya sea el uso de semillas, el cultivo de cannabis psicoactivo o el cultivo de cannabis no psicoactivo.

Por su parte, el Ministerio de Salud ha expedido licencias a 41 empresas, avalando la comercialización de productos a nivel nacional, la investigación científica o la exportación.

Al respecto de esto último, las inversiones extranjeras no se han hecho esperar y empresas canadienses como Aphria, Avicanna y Canopy Growth ya están operando en Colombia.

Pero incluso las empresas locales comienzan a cotizar en bolsas extranjeras, como Khiron, la primera empresa cannábica colombiana en entrar en la bolsa de valores de Toronto, Canadá.

 

Recuperación de zonas de conflicto, gracias a la regulación de empresas de cannabis medicinal

Al comienzo enumerábamos algunos de los beneficios que la regulación del cannabis medicinal reportan para un país. Pero en casos como el de Colombia la cosa va más allá. La regulación del cannabis medicinal en el país sudamericano está empezando a rescatar antiguas zonas de guerra narco, como la región de Corinto, donde entre otras razones, los conflictos se desataban por el control de cultivos ilegales, una de las fuentes de financiación de los distintos grupos armados que se asentaban en la región.

 

Con la regulación, muchos productores de cannabis ilegal han tenido la oportunidad de legalizar sus cultivos a través de empresas que han llegado a acuerdos con los productores locales, que debían solicitar el amparo de las denominadas Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac), para cumplir de esta forma con uno de los requisitos de la regulación: que al menos el 10% del cannabis producido provenga de pequeños cultivadores.

 

España, solo un espectador

 

Mientras en España, un país con un clima igualmente excelente para el cultivo de grandes extensiones de cannabis y con una cultura y ciencia del cultivo muy desarrolladas, seguimos sin tener un marco de regulación del cannabis. No solo se nos escapan las inversiones, sino que estamos perdiendo toda posibilidad de tener un lugar prominente en el mercado. Hasta la fecha solo cinco entidades tienen licencia para el cultivo de marihuana, con múltiples restricciones y concedidas en base a criterios muy peregrinos. Nuestro papel parece limitarse al de sentarnos y observar cómo cambian las cosas a nuestro alrededor. Conforme nos vamos quedando atrás, más evidente se hace la miopía de los responsables políticos que insisten en mirar para otro lado ante la realidad del cannabis.

 

Fuente: La República

 

 

La mayoría de británicos a favor de la descriminalización del cannabis

Reino Unido comienza a evidenciar la necesidad de regular urgentemente el cannabis medicinal.

Hace no mucho os hablábamos de Billy Caldwell, un niño británico al que le confiscaron, cuando regresaba de Canadá, su provisión de aceite de cannabis para tratar su epilepsia. Billy tenía una licencia extraordinaria, la primera de este tipo en el Reino Unido, que fue repentinamente revocada. Las crisis epilépticas regresaron, pero la presión mediática hizo que las autoridades le devolviesen parte de la reserva de medicina.

Unos días después Sophia Gibson, una niña de seis años aquejada del síndrome de Dravet, una severa forma de epilepsia infantil, ingresaba en el hospital con la vida pendiendo de un hilo mientras espera que le concedan una licencia similar a la del niño Caldwell.

Ese mismo día, a Hanna Deacon, madre de otro niño con epilepsia, se le permitía ingresar en Inglaterra con una reserva de 5 meses de medicina cannábica para su hijo, tras conseguir una licencia después de ganar una larga batalla con el Ministerio del Interior.

Estamos asistiendo a un a situación no solo incómoda y ridícula, sino horrible, rozando la deshumanización, de la que depende incluso la vida de niños: padres desesperados, en uno de los países más avanzados del mundo, teniendo que luchar por conseguir la medicina que de verdad alivia la terrible condición de sus hijos, la medicina que podría salvarles la vida, una medicina que incluso es cultivada legalmente por algunas empresas dentro del Reino Unido. Si las autoridades se están viendo obligadas a conceder licencias especiales para no cargar con la vida de inocentes niños a sus espaldas, ¿a qué esperan para regular de una madita vez el cannabis medicinal, en vez de jugar de esta forma con la vida de los demás?

 

Los británicos se muestran favorables a la regulación del cannabis medicinal, según revela una encuesta.

Si ahora mismo le preguntásemos a todos los británicos si habría que regular el cannabis para que tuviese un estatus similar al alcohol o el tabaco, muy probablemente una mayoría estaría de acuerdo. Esto es lo que se desprende de una encuesta realizada por BMG Research, miembro del British Polling Council, para The Independent, realizada online sobre 1511 británicos mayores de edad.

Específicamente, en la encuesta se preguntaba a los participantes si apoyan o se oponen a la propuesta de “legalizar el cannabis, para que se venda legalmente en un mercado regulado por el gobierno de la misma manera que el alcohol y el tabaco”. Un 51% apoya la propuesta, repartidos entre un 22% que la apoya totalmente y 29% que la apoya de alguna forma. Un 19% se opone totalmente, un 16% se opone parcialmente (sumando un 35%) y el resto, un 14%, no supo manifestarse en ningún sentido.

A continuación, se les preguntaba “¿Hasta qué punto apoyaría u opondría la despenalización del cannabis, de modo que siga siendo una sustancia controlada no disponible para la venta en el mercado, pero que no esté tipificada como delito (es decir, sin procesamiento por posesión)?”. Los resultados fueron parecidos. Un 52% despenalizaría el cannabis, un 33% se opone y el 16% no se decanta por ninguna opción.

El aumento de la sensibilidad social hacia la necesidad de la regulación del cannabis también se refleja en las manifestaciones de algunas personas de gran relevancia, como es el caso del ex líder conservador y secretario de Asuntos Exteriores William Hague, quien dijo que su partido debería ser “audaz” y abrazar un “cambio decisivo que sería económica y socialmente beneficioso”.  Su punto de vista ha sido respaldado por el jefe de policía de Durham, Mike Barton, quien opina que “el status quo no es sostenible. Está empeorando. Las drogas son cada vez más baratas, más fuertes, más fáciles de conseguir y más peligrosas. A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que necesitamos regular el mercado.”

 

El Reino Unido se dispone a revisar la clasificación del cannabis y organizar la descriminalización del cannabis

 

Con todo lo que está ocurriendo, con la mayor sensibilidad social, el apoyo de políticos y miembros de fuerzas de seguridad y los cambios que están acontenciendo con respecto al cannabis en otras partes del mundo, el Reino Unido parece que va a dar también un paso adelante. El Ministro del Interior Sajid Javid anunció que revisaría el uso medicinal del cannabis: “Desde que me convertí en Ministro del Interior, me ha quedado claro que la posición en la que nos encontramos actualmente no es satisfactoria. No es satisfactorio para los padres, no es satisfactorio para los médicos y no es satisfactorio para mí. He llegado a la conclusión de que es hora de revisar la clasificación de la cannabis.”

 

Con todo, se trata de una revisión en base a criterios estrictamente médicos. Javid subrayó que no se trata de que el gobierno legalice el cannabis para uso recreativo, por lo que seguirán vigentes las sanciones por suministro y posesión no autorizados.

 

Fuente: The Independent

 

Un nuevo chicle de CBD, la apuesta de Roelli Roelli por el cannabis

Refrescos, cervezas, café, infusiones, golosinas… la lista de productos de consumo con alguna forma de cannabis añadido no deja de crecer. En esta ocasión la empresa de confitería suiza Roelli Roelli presenta Swiss Cannabis Gum, un chicle de CBD.

 

Según la web del producto, el Swiss Cannabis Gum “no te colocará, te liberará”, y añade que “este chicle es poderoso. Contiene 120 mg del compuesto antioxidante cannabidiol (CBD). Al masticarlo se libera su efecto positivo. Las buenas vibraciones están aseguradas. Inmediatamente. Sensación refrescante incluida: gracias al aceite de menta natural y al 15% de xilitol”.

 

Este chicle de CBD posee una alta concentración de cannabidiol de primera calidad (CBD), extraído de la planta de cannabis. Está además enriquecido con antioxidantes y aceites esenciales seleccionados (aceite del árbol del té, aceite de menta y aceite de cannabis) para nutrir y mantener la flora natural de la boca.

 

Como hemos contado en otras ocasiones, el CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta de cannabis (a fiferencia del THC, responsable del colocón), del que se han demostrado científicamente multitud de propiedades terapéuticas, ya sea para reducir la náusea, impedir el vómito, como analgésico o antiinflamatorio, como relajante o reductor del estrés, y para el tratamiento de diversas condiciones crónicas como artritis, parkinson, epilepsia o esclerosis múltiple. Incluso se puede usar para complementar tratamientos de cáncer. Roelli Roelli cuenta que “en los viejos libros de medicina, el cáñamo es incluso llamado una panacea, o ‘curalotodo’” y que “hoy en día muchas personas utilizan con éxito el CBD para aliviar los trastornos del sueño, la ansiedad o las náuseas.”

 

Además el CBD es un poderoso antioxidante. Los antioxidantes son moléculas de vital importancia para prevenir la actuación de los radicales libres sobre el organismo y para retrasar el envejecimiento y la oxidación celular.

 

Cada paquete contiene la misma cantidad de CBD que unos 6 gramos de cannabis, repartido en 24 chicles con 5mg de CBD cada uno. Según Roelli Roelli, no solo no te colocará, sino que no existe posibilidad de que te genere ningún tipo de adicción. Como aclara en su web, según un estudio realizado en 2017 por la OMS, “en humanos, el CBD no muestra ningún efecto indicativo de abuso o dependencia potencial.

 

En cuanto a su legalidad, el fabricante aclara que este chicle “se ha desarrollado durante un largo período de tiempo en contacto con expertos y autoridades competentes. Al final de este proceso, expertos certificados por el estado prepararon un estudio sobre la seguridad e idoneidad para la venta comercial del producto. Esta evaluación se aplica a Suiza y a todos los países de la Unión Europea”, por lo que el producto es perfectamente legal en la UE.

 

Un paquete de 24 chicles de cannabis suizo se puede comprar online en la web de Roelli Roelli por poco más de 7€ excluyendo los gastos de envío.

 

 

 

 

Los inversores londinenses interesados en la industria del cannabis

En el distrito financiero londinense de Mayfair el cannabis comienza a ser un tópico entre los inversores donde oficinas privadas e inversores acaudalados proporcionan un terreno fértil para que las compañías de cannabis extranjeras recauden fondos.

Canadá es líder en el incipiente sector de la industria del cannabis, con más de 30 compañías cotizando en la bolsa de Toronto, además de ser el primer país del G8 en legaizar el consumo recreativo.

Pero Stephen Murphy, director de la consultora londinense Prohibition Partner’s, asegura que  “Europa es considerada como la siguiente fase del boom del mercado de capitales (del cannabis) después de Canadá.” También, según sus estimaciones, se han recaudado más de 200 millones de libras esterlinas para proyectos de cannabis medicinal en el extranjero.

En este sentido, Matt Bottomley, analista de Canaccord Genuity, asegura que “el mayor flujo de dinero de Londres hacia la industrial del cannabis ha sido hacia Canadá”, representando el mayor acaparamiento de mercado del momento.

Parece que los inversores británicos están muy interesados, y, desde la perspectiva de los productores canadienses, son más sofisticados que los norteamericanos. Esta es la experiencia de Scott Boyes, de la productora canadiense MPX Bioceutical, que recaudó en dos años 75 millones de dólares en inversiones procedentes en gran medida de Gran Bretaña.

Pero Londres también invierte en los productores locales, con empresas como Sativa o GW Pharmaceuticals con licencias para producir medicamentos basados en el cannabis. A pesar de que hay cierto optimismo con respecto al potencial crecimiento del mercado en cuanto el cannabis medicinal se regularice en Gran Bretaña, también existen preocupaciones debido al área gris que supone el estatus legal del cannabis recreativo en otros lugares. Los grandes bancos no quieren saber nada de eso y temen que los inversores pudieran estar quebrando la ley.

El cannabis recreativo añade un nivel de complejidad a las inversiones, no sólo por las cuestiones legales (que una empresa de un país donde el cannabis es ilegal invierta en una compañía de cannabis de un país donde es legal), sino, por lo visto, morales.

Por ejemplo Fast Forward, un inversionista londinense, decidió vender sus participaciones en un productor canadiense de cannabis al darse cuenta de que también serviría al mercado recreativo.  Su director, Ed McDermott, con una mentalidad realmente conservadora, afirma que “con el mercado recreativo que va a tener lugar en Canadá, será muy difícil para un inversor del Reino Unido invertir en cualquier empresa que esté expuesta al uso recreativo. Incluso como individuo estarías obteniendo las ganancias del crimen. No serías mejor que un traficante de drogas”.

Hombre, Ed, eso es pasarse. Para empezar, si inviertes en una empresa de cannabis en Canadá, donde es legal, no estarías obteniendo ganancias del crimen. Eso es una falta de respeto a esta conquista social, económica y política que ha alcanzado Canadá, uno de los 10 países del mundo más pacíficos y seguros. Y sí, serías mil veces mejor que un traficante de drogas, pues no solo estás lidiando con un producto legal, sino sometido a regulación y a criterios de calidad. ¿No dirás en serio, Ed, que las miles de personas que en Canadá trabajan en la industria del cannabis son criminales y delincuentes?

En cualquier caso el optimismo de este mercado en Europa se orienta, por el momento, hacia la industria farmacéutica. Patrick Morton, ex analista de inversiones, con mucho pragmatismo afirma que “podemos ayudar a la gente desde un punto de vista compasivo y podemos ayudar a cambiar la ley para que sea más beneficiosa para las comunidades. Y esperemos que también se pueda ganar dinero.”

Morton es el anfitrión del Cannabis Invest UK, una especie de B2B de la industria cannábica en Mayfair en el que las empresas se presentan ante los inversores como respuesta a la demanda de estos, conforme las leyes sobre el cannabis se van relajando en diferentes países de Europa. “Tenemos gente muy diversa aquí. Los inversores privados, los inversores institucionales y la gente de la industria del cannabis”, dice Morton. “La mayoría de la gente tiene una conexión personal con el cannabis, tiene un familiar enfermo. El nivel de conciencia no es tan alto en el Reino Unido todavía.”

Lo que está claro es que, una vez comienza a moverse el dinero, podemos esperar algunos cambios.

Netflix presenta el primer concurso de cocina basada en el cannabis

 “Colocados en la cocina” (“Cooking on high” en original y “Cocina a las hierbas” en Latinoamérica) es el nuevo concurso de cocina que ha lanzado Netflix, en el que el ingrediente principal es el cannabis.

La primera temporada cuenta con 12 capítulos de una duración inferior al cuarto de hora, y su formato es muy simple:

Dos concursantes con experiencia en la cocina deben cocinar en 30 minutos un plato que incluya cannabis. El plato estará inspirado en un tema tipo “delicias vespertinas” o “Francia frita”, que da título a cada capítulo. Un pequeño jurado formado generalmente por artistas californianos tipo raperos o humoristas se encarga de probar los platos y, tras un THC Timeout (una pausa para que el THC del cannabis, el componente psicoactivo responsable del colocón, haga sus efectos en los comensales), cuando todos están contentos y felices, con los ojillos entornados y una plácida sonrisa perenne en la cara, se procede a la valoración, puntuando cada creación en una escala del 1 al 10. El ganador se lleva la “olla dorada” (golden pot) que, si bien consiste en eso, en una olla dorada, lo que están haciendo es un gracioso juego de palabras, dado que pot también significa marihuana en lenguaje coloquial.

El programa está presentado por Josh Leyva, un popular youtuber con más de dos millones de suscriptores, y cuenta con la colaboración de Ngaio Bealum, el experto en cannabis del programa que, tanto por su aspecto como por su forma de actuar, parece un reverendo evangelista del cannabis, que se dedica a presentar la variedad que se va a emplear en cada ocasión, exponiendo algunas de sus características, para luego se quedarse allí sentado en la cocina, charlando con los cocineros y el jurado y echándose unas risas.

Y prácticamente eso es todo: menos de 15 minutos no dan para más. El que se esté esperando un Masterchef Cannabis Edition se desilusionará: aquí no vas a aprender cocina de altos vuelos ni ingeniosos trucos de chefs. No esperes esferificaciones, nitrógeno líquido ni roner, sino platos más directos y prosaicos, aunque algunos bastante elaborados y desde luego con un aspecto muy prometedor. Los cocinillas echaréis de menos un poco de atención a ingredientes, tiempos y proporciones para poder elaborar vosotros mismos los platos, aunque es posible que alguna idea puedas extraer (¿ensalada de coliflor con jugo de lima?).

En realidad, como concurso de cocina, “Colocados en la cocina” deja bastante que desear: en 15 minutos no da tiempo para profundizar en nada ni generar la empatía y la tensión necesarias para que resulte emocionante. La finalidad es, claramente, otra: entretener y echarse unas risas viendo a una pandilla de fumados divirtiéndose, al mismo tiempo que aporta otro granito de arena a la normalización del cannabis. Podemos imaginar que el formato es más exitoso en EE.UU. que en Europa, no solo por el estatus legal del cannabis, sino por las continuas referencias a la cultura popular local que prácticamente se nos escapan a este lado del charco.

En este sentido queremos apuntar y alabar el esfuerzo que hace Netflix. Absolutamente a contracorriente, en un mundo donde plataformas como Facebook o Youtube ponen continuamente la zancadilla a la cultura cannábica, Netflix apuesta sin ningún tipo de tapujo por darle visibilidad, no solo mediante la difusión de producciones externas sobre el cannabis, sino mediante la creación de contenidos originales, como “Colocados en la cocina” o incluso la creación de sus propias variedades.

Para finalizar, os dejamos con el disclaimer que parece al final de cada programa, porque nos parece tremendamente gracioso:

“Toda la cocina cannábica ofrecida en este programa estaba destinada únicamente a fines medicinales y fue prescrita, preparada y consumida de acuerdo con las leyes locales.

Sin embargo, todos los individuos que consumieron la cocina medicada, de repente han sentido la necesidad de relajarse y ver la televisión”.

El Senado de México analiza la legalización del cannabis en Canadá

El Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (CEIGB) del Senado de México analiza en un estudio el cambio de paradigma en Canadá con respecto al cannabis y plantea la necesidad de revisar la política de drogas en México.

 

La reciente aprobación de la ley del cannabis C-45 en Canadá y la progresiva implementación de la legalización del consumo recreativo en diferentes estados de EE.UU., podría estar desencadenando ya la esperada reacción en cadena de la liberación global de la planta, de forma inversa a la que generó el prohibicionismo.

No, no cantemos victoria todavía. Se trata de un proceso que seguramente llevará muchos años. Algunas naciones tardarán más que otras en romper la inercia de casi un siglo de prohibición, pero lo que está claro es que no hay vuelta atrás. Una vez que una nación como Canadá, potencia económica, cultural y social de occidente, ha decidido enfrentarse a los consensos internacionales y adoptar una política de liberación del cannabis, solo es cuestión de tiempo que otros países sigan su ejemplo.

En este sentido, el Senado de México, a través de su Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (CEIGB), considera que la legalización del cannabis en sus vecinos del norte establece un nuevo paradigma que obliga a revisar las políticas actuales sobre drogas.

El centro ha realizado un estudio llamado ‘La legalización del cannabis en Canadá; un nuevo paradigma en la política de drogas’ en el que se discute el impacto de la legalización del cannabis en este país, las repercusiones en las diferentes provincias, y los retos y oportunidades que supone para el futuro tanto a nivel provincial como estatal.

En su análisis, el centro expone que “sumada a la experiencia de distintos estados de la Unión Americana que han despenalizado el uso de la marihuana para fines recreativos, la experiencia canadiense podría servir para inspirar un nuevo debate en México”. Añade además que el cambio de legislación proyecta a Canadá “como un país líder, audaz e innovador, en la generación de mecanismos de regulación del uso de esta droga, la protección de la salud y la prevención de la violencia, mientras que las voces de organismos internacionales se han hecho escuchar manifestando su rechazo a lo que consideran que es una violación del marco normativo internacional”. Consicentes de que este tipo de cambios afectan a las relaciones internacionales, el centro señala también que “particularmente para México y su relación con América del Norte, este cambio de paradigma implicará, en buena medida, contribuir a replantear el propio”.

Entre los principales puntos que realza el análisis está el cambio de enfoque con respecto al uso de la marihuana en Canadá, pasando, mediante esta ley, de la criminalización y la persecución a la prevención y regulación, cetrándose en criterios de salud pública y derechos. Por un lado endurece las prohibiciones con respecto a la venta, distribución, posesión, producción, importación y exportación ilegales de cannabis, pero por otro regula el acceso a la sustancia estableciendo al gobierno canadiense como el único ente autorizado para facultar a personas la posesión, venta o distribución de cannabis, de acuerdo a las leyes provinciales correspondientes, además de facilitar toda la información necesaria para que personas adultas puedan tomar decisiones informadas sobre el consumo de cannabis.

México aprobó el año pasado el uso medicinal del cannabis y, aunque en 2015 la Corte Suprema declaró que las leyes que criminalizaban la posesión, consumo y cultivo de cannabis violaban derechos humanos básicos, en la práctica sigue siendo ilegal su uso recreativo.

El sobrino de la duquesa de Sussex, cultivador de cannabis, protagonizará un reality

Tyler Dooley, que tiene licencia para cultivar cannabis, tendrá su reality show en MTV

Aunque sea de refilón, ya tenemos al cannabis apareciendo en titulares junto a nombres relacionados con la familia real británica. Para los más optimistas, esto son signos de los buenos tiempos: el cannabis regresa para quedarse.
En virtud de la claridad, intentaré ser muy didáctico. Al fin y al cabo no todos leemos el Hola ni tenemos las habilidades para registrar datos en el mundo del cotilleo:

Empezamos por arriba del todo, justo un nivel por debajo del Todopoderoso, con la reina de Inglaterra Isabel II, sentada ya durante 66 años en su trono. Se cuenta que se ha levantado de él en varias ocasiones, entre ellas, para concebir y luego parir a su hijo Carlos, Príncipe de Gales, quien, junto a la malograda Lady Di, trajo al mundo a Enrique Carlos Alberto David, más conocido como Príncipe Harry, del que se conoce algún flirteo que otro con el cannabis. A pesar de ello, no es del Príncipe Harry de quien nos queremos ocupar hoy.

Creo que aun no andamos perdidos, así que seguimos hasta donde queremos llegar: el Príncipe Harry se casó el pasado mayo con Meghan Markle, actriz norteamericana de televisión, que se retiró de su carrera cuando ingresó en la familia real británica como la duquesa de Sussex. Parece ser que la boda fue todo un fiestón en la que nuestra querida planta tuvo cierto protagonismo. Pues bien, Meghan tiene un sobrino, Tyler Dooley, que cultiva cannabis con licencia y que será protagonista de un reality que documentará su día a día.

Ahora sí, ya estamos ahí, por lo que podemos probar a resumir los anteriores párrafos en un titular: el sobrino de la duquesa de Sussex, esposa del nieto de la reina de Inglaterra, cultiva cannabis legal y será protagonista de un reality.

Además de Tyler, otros personajes del programa serán su novia, su hermano y su madre. Por supuesto los productores y la MTV esperan que la relación con la duquesa de Sussex aporte mucha chicha cualquier otro ingrediente que haga las delicias de los consumidores de telenovelas y realities. También se espera que el éxito alcance ambos lados del Atlántico, explotando el contraste entre el estilo de vida Meghan, envuelta en la nobleza británica, y Tyler, con su negocio de cannabis legal en Oregon, EE.UU., al que ha llamado oportunamente Royally Grown. Entre las variedades que cultiva se encuentra la Markle’s Sparkle, bautizada en honor a su tía, que es “extremadamente potente” (la variedad, no la tía).

Tyler Dooley es el hijo menor de Thomas Markle Jr, quien a su vez es hermano por parte de padre de la duquesa Meghan. Thomas, con problemas con el alcohol y un expediente policial que incluye amenazas a una novia con una pistola, siempre se opuso a su matrimonio con el príncipe Harry, hecho que calificaba comoel mayor error en la historia de la familia real”, e intentó boicotearlo, particularmente desde que supo que no estaba invitado a la ceremonia.

Su hijo Tyler planea expandir Royally Grown con decenas de productos como el aceite de CBD Royal Relief (el chico no pierde la oportunidad de conectarlo todo con la realeza), una línea de ropa hecha de cáñamo orgánico, cosméticos y joyería.

 

Ciencia y cannabis medicinal para mejorar la calidad de vida de las mascotas

Una nueva técnica de micorencapsulado desarrollada por el gobierno de Australia mejorará la administración de cannabis medicinal a mascotas y animales domésticos.

 

No solo los seres humanos podemos beneficiarnos de las propiedades del cannabis. No, no nos referimos a la terrible irresponsabilidad de dejar que tu gato se coloque, sino a la posibilidad de tratar los problemas de salud de tu mascota con cannabis. Pero, al igual que con los seres humanos, los problemas específicos responderán mejor a tratamientos concretos, y no al consumo indiscriminado y desinformado del medicamento. Dar cannabis a tu mascota sin ningún tipo de supervisión médica puede resultar fatal.

 

En este sentido CannPal, una compañía farmacéutica que desarrolla medicamentos de cannabis, se ha asociado con CSIRO (Organización de Ciencia e Investigación Industrial de la Commonwealth, un órgano para el desarrollo de la investigación científica en Australia) para encontrar formas de administrar cannabis medicinal a diferentes mascotas, con técnicas de microencapsulado, para garantizar que el medicamento es administrado a cada animal de forma eficiente y segura.

 

Australia tiene una de las tasas más altas de propiedad de animales domésticos en el mundo, con unos 24 millones de ellos repartidos en el 62% de hogares. Los australianos invierten en conjunto unos 12 mil millones de dólares al año en sus mascotas, siendo los costes del veterinario el principal factor de inversión. Y es que, las mascotas, como los seres humanos, también enferman de cosas como la artritis, que afecta al 61% de gatos mayores de seis años y al 20% de perros mayores de un año. También el cáncer afecta a la mitad de perros ancianos.

 

Pero al igual que a los humanos, a los animales también puede afectarles negativamente los tratamientos convencionales para estas condiciones, generándoles vómitos, náuseas, depresión, pérdida de apetito e incluso hemorragia interna.

 

Por ello, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los animales domésticos, CannPal y CSIRO han puesto el ojo en el cannabis que, como medicamento, puede ayudar a complementar tratamientos convencionales reduciendo los efectos secundarios negativos.

 

Al igual que los seres humanos, otros mamíferos como perros, gatos o caballos poseen un sistema endocannabinoide que les permite recibir y procesar cannabinoides, que son las moléculas activas que posee el cannabis. Estas moléculas tienen la capacidad de regular procesos fisiológicos como el apetito, la memoria, el humor, el dolor o la náusea, por lo que, administrado de manera adecuada, el cannabis puede ayudar a combatir estos síntomas, mejorando notablemente la calidad de vida de los animales.

 

Pero, dado que diferentes animales absorben los cannabinoides de formas muy diferentes (por ejemplo, los perros son mucho más sensibles al THC que los humanos), la investigación se está centrando en las particularidades de diferentes especies para desarrollar medicamentos específicos según las características de cada especie. Para ello CSIRO cuenta con su tecnología patentada MicroMax, un proceso que permite encapsular partículas microscópicas de aceites de cannabis en cápsulas robustas que permiten controlar tanto la dosis como el área del estómago en el que el medicamento es liberado.

 

Fuente: CSIRO