5 usos potenciales del CBD que no conocías

El CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo del cannabis. En los últimos años está ganando popularidad debido al aumento de investigaciones médicas que sugieren un amplio abanico de propiedades terapéuticas de gran potencial para desarrollar tratamientos. También comienza a usarse cada vez más como aditivo en productos de consumo y cosméticos. A pesar de todo, el CBD todavía adolece de una falta clara de regulación, por lo que conviene informarse muy bien antes de emplear cualquier producto o tratamiento que lo incluya. No obstante, se trata de una sustancia relativamente segura dado que no produce efectos psicoactivos ni presenta un perfil como sustancia de adicción.

 

A continuación, os contamos 5 usos potenciales del CBD que posiblemente no conocías.

Para mejorar el sueño

Ocasionalmente se pueden aprovechar los efectos secundarios de una sustancia para ampliar el rango de sus posibilidades terapéuticas. No es extraño que un alérgico haya descubierto que puede aprovecharse de la somnolencia que producen algunos anti-histamínicos para combatir un episodio de insomnio.

De esta forma, el CBD también se perfila como un efectivo inductor del sueño administrado convenientemente. Mucha gente asocia anecdóticamente el consumo de CBD a una mejora de la calidad del sueño, por lo que un efecto secundario a priori negativo como la somnoliencia podria utilizarse a favor de ciertos desórdenes.

Según Project CBD, el CBD en dosis bajas induce un moderado estado de alerta dado que activa los mismos receptores de adenosina que la cafeína, pero según informan algunos pacientes, su consumo unas horas antes de dormir produce un efecto equilibrante que mejora el sueño.

Como tratamiento casero anti-acné

Dadas las propiedades antiinflamatorias del CBD y su capacidad de reducir la producción de grasa capilar, este cannabinoide se perfila también como un potencial tratamiento para el acné, una condición que afecta a alrededor de un 9% de la población. Un estudio de laboratorio de 2014 halló que el aceite de CBD evita que las células de las glándulas sebáceas segreguen un exceso de sebo, ejerce acciones antiinflamatorias e impide la activación de agentes “pro acné” como las citoquinas inflamatorias.

Un estudio posterior de 2016 viene a confirmar el potencial del CBD como tratamiento anti-acné dadas sus propiedades antiinflamatorias.

Para dejar de fumar, otro de los usos potenciales del CBD

Un reciente estudio publicado en la revista Addiction sugiere con datos científicos, que el CBD “puede ser un prometedor y novedoso tratamiento para dejar de fumar debido a sus propiedades ansiolíticas, efectos secundarios mínimos e investigaciones que demuestran que puede modificar la prominencia de la ansiedad a las drogas.“

“Podría ser particularmente efectivo cuando los fumadores abstinentes están expuestos a señales que desencadenan una recaída, como cuando están con un amigo que enciende un cigarrillo, o en un lugar en particular que asocian con el tabaquismo”, explica uno de los autores, el Dr. Tom Freeman, un académico del King’s College de Londres.

Este estudio viene a confirmar otro estudio de doble ciego aleatorizado y con control de placebo de 2013 que ofrecía hallazgos preliminares sobre el potencial del CBD como tratamiento anti-tabaco. Dicho estudio constató una reducción del consumo de tabaco de un 40% en aquellos sujetos que se sometieron al tratamiento con CBD.

Para tratar la presión arterial alta

Generalmente siempre se ha asociado el consumo de cannabis a un aumento de la presión arterial, cuando se consideran sus efectos a corto plazo. El responsable de ello es fundamentalmente el THC, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana. Pero el CBD, además de modular los efectos psicoactivos del THC, parece equilibrar también el incremento de presión arterial.

Así, consumido de forma aislada, reduce la presión arterial, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation. “Los datos muestran que la administración aguda de CBD reduce la presión arterial en reposo y el incremento de la presión arterial al estrés en humanos, asociada con un aumento de la frecuencia cardíaca”, concluye el artículo. “Estos cambios hemodinámicos deben ser considerados para las personas que toman CBD” aunque, afirman los autores, harían falta futuros estudios para determinar el papel del CBD en el tratamiento de afecciones cardíacas.

 

Para tratar algunos desórdenes neurológicos

Quizá esta sea el área en la que la investigación del CBD se muestra más prometedora. Ya se han desarrollado medicamentos con CBD, como Sativex, para tratar la espasticidad en la esclerosis múltiple en pacientes en los que los medicamentos convencionales no funcionan.

También empieza a haber evidencias preliminares sobre el potencial terapéutico del CBD en el tratamiento de otros desórdenes neurológicos como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer y comienza a aplicarse en el caso de epilepsias refractarias, para reducir la incidencia y gravedad de los ataques, o para el tratamiento de psicosis y la ansiedad, dadas sus propiedades neuroprotectoras.

Día Internacional de la Libertad de Prensa: también para el cannabis

Hoy, 3 de mayo, es el Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Como medio de comunicación dedicado al cannabis no podíamos hoy sino aprovechar esta conmemoración para lo que ha sido concebida, para lanzar una reflexión acerca de las conquistas logradas en esta materia, pero sobre todo acerca del camino que aún falta por recorrer.

Nekwo somos un medio de comunicación que, debido a nuestra área de trabajo, nos movemos en un terreno resbaladizo en el que somos más susceptibles de sufrir los abusos de la falta de libertad de prensa. Es algo que se ha puesto en evidencia recientemente cuando Youtube decidía, mediante argumentos caprichosos y peregrinos, cerrar numerosos canales de medios de comunicación dedicados al cannabis, como Marihuana TV. Aunque no nos afectó directamente, sí que nos sentimos amenazados y aun tememos que la mano censora decida cernirse sobre nosotros.

Cabe destacar que la primera libertad fundamental que Youtube cita como base de sus valores es, precisamente, la Libertad de Expresión, de la que dice que “Todas las personas deben tener derecho a hablar libremente, compartir sus opiniones y fomentar el diálogo abierto. Además, la libertad creativa genera nuevas voces, formatos y posibilidades.”

A continuación, cita la Libertad de Información en estos términos: “Todas las personas deben tener la oportunidad de acceder a la información de forma libre y sin trabas. Los vídeos son una herramienta muy importante para educar, generar conocimiento y documentar los grandes y pequeños acontecimientos que tienen lugar en todo el mundo.” Estamos pues ante un caso en el que obviamente Youtube contradice sus propios valores.

No es casualidad que sean estas dos libertades fundamentales los cimientos en los que se construye la Libertad de Prensa. Según la UNESCO, “el Día Mundial de la Libertad de Prensa es un día de apoyo a los medios de comunicación que son el objetivo de ataques y restricciones que van en contra de su libertad de prensa”, la cual define como “un elemento central del derecho más amplio a la libertad de expresión.”

Aunque nos reservamos nuestras sospechas acerca de las razones por las que determinados canales han sido censurados por parte de Youtube mientras que otros no, no podemos dejar de percibir una mano negra que intenta hacer desaparecer una realidad, al menos en nuestro país, atacando los medios de comunicación que la tratan. Es como si los responsables y simpatizantes de la fracasada lucha contra las drogas quisiesen ocultar el éxito del trabajo que en las dos últimas décadas han logrado los medios de comunicación especializados en el cannabis. Al respecto contaba Marihuana TV que

Numerosas son las publicaciones en papel que actualmente se publican en España: Soft Secrets, Cannabis Magazine o la Revista Cáñamo, que recientemente cumplía 20 años desde su primer ejemplar y parecían marcar un nuevo camino en el tratamiento de las drogas, especialmente del cannabis: desde la información contrastada, el conocimiento científico y la reducción de riesgos asociados a su consumo. Nuevo camino que también han seguido muchos de los nuevos portales y medios de comunicación online, como es el caso de Marihuana Televisión. Lo que ya parecía un derecho adquirido parece ahora más bien un espejismo: La censura sigue vigente. Hoy es el cannabis, ¿mañana que será?

En cualquier caso, este tipo de ataques se tratan, como mucho, de palos de ciego de una visión acerca de la marihuana que tiene sus días contados. El punto de no retorno ya ha sido superado, con una clara tendencia al retorno de la marihuana al lugar al que siempre perteneció, hasta que las sombras del prohibicionismo se cernieron sobre ella. Los ataques censores contra el cannabis ya no consiguen tapar la realidad, sino amplificarla.

Permiten a los medios de comunicación mostrar que aún se sigue atentando contra los derechos fundamentales en sociedades (presuntamente) modernas, democráticas y libres, llamar la atención sobre su mensaje (en este caso, la difusión de información sobre el cannabis) y poner en evidencia a quienes quieren privarnos de nuestras libertades fundamentales.

Zimbabue legaliza el cannabis medicinal

A través de un instrumento legal llamado “Reglamento sobre la producción de cannabis para uso medicinal y científico”, los potenciales productores podrán solicitar licencias al Ministerio de Salud de Zimbaue para el cultivo y comercialización de cannabis medicinal. De esta forma, Zimbabue legaliza el cananbis medicinal.

 

¿Cómo es posible que un país con un 95% de desempleo, un 72% de la población bajo la el umbral de pobreza y una hiperinflación galopante nos haya adelantado en esto? Mientras uno de los países más pobres del mundo implementa el cannabis terapéutico en su sistema de salud, atendiendo a los derechos fundamentales de enfermos que necesitan esta medicina, en España seguimos olvidándonos de los enfermos que ya, y desde hace mucho, deberían estar beneficiándose de esta implementación, como ya han hecho otros países europeos con éxito. Según datos del FMI de 2016, España es la economía número 14 en función del PIB, mientras que Zimbabue está en el puesto 123.

Aun así, Zimbabue ha conseguido regular el cannabis para fines medicinales y científicos mediante un sistema de licencias y auditorías. Por supuesto, no se trata únicamente de la voluntad de avanzar socialmente, sino de la imperiosa necesidad de salvar como sea el desastre de la malograda economía del país. El catalizador de esta regulación fue, de hecho, el interés que mostró una empresa canadiense productora de cannabis por cultivar cannabis medicinal en suelo zimbabuense, lo cual llamó la atención del ministro de planificación macroeconómica y de promoción de inversiones Dr. Obert Mpofu.

Los solicitantes de licencias deberán acompañar la solicitud con “la tarifa correspondiente y tres copias de un plano del sitio cuya licencia se propone” según el mismo reglamento, el cual también puntualiza que “la solicitud contendrá la cantidad máxima, expresada en peso neto en gramos, de cannabis fresco, cannabis seco y cannabis en aceite que el solicitante deba producir al amparo de la licencia y el período de  producción, así como el número máximo de plantas de cannabis que deban venderse o suministrarse”.

Los productores licenciados podrán ser ciudadanos del país o residentes certificados, o empresas que certifiquen su incorporación en el país. La licencia tiene una validez de 5 años, renovable antes de su expiración, y es válida para un lugar concreto. Cualquier productor que quiera “poseer, producir, vender, suministrar, enviar, entregar o transportar cannabis en más de un lugar” necesitará una licencia aparte. El Ministerio de Salud realizará inspecciones rutinarias para controlar el cumplimiento del reglamento.

A pesar de ser muy utilizado en la cultura popular y la medicina tradicional, el cannabis era totalmente ilegal en Zimbabue hasta la implementación de esta regulación. La posesión ilegal de grandes cantidades de cannabis puede acarrear hasta 12 años de prisión.