Absuelto un club de cannabis que pagaba el IVA a Hacienda

El fiscal acusaba al club de cannabis de Barcelona de asociación ilícita de tráfico de drogas, pero el tribunal consideró incompatible estas acusaciones con el hecho de que Hacienda hubiese estado aceptando las declaraciones de impuestos que realizaba el club.

 

Mientras os informamos de los avances y cambios positivos que hay en el mundo del cannabis en Europa y América, en España, a pesar del inmovilismo político, de la irracional lucha contra la marihuana y de la falta de avances significativos, de vez en cuando podemos traeros alguna pequeña victoria.

 

En este caso hablamos de un club cannábico de Sants, Barcelona, que tras cuatro años ha sido absuelto de los delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita. El caso, y he aquí lo gracioso del asunto, es que este club cannábico no solo tenía licencia municipal, seguro y unos estatutos estrictos, según los cuales se establecía una cantidad máxima de consumo por cliente, se prohibía sacar la marihuana fuera del local, se imponía un régimen sancionador y se limitaba la cantidad de socios a 400, sino que pagaba impuestos a Hacienda.

 

En todo el tiempo que el club estuvo operando y pagando el IVA, la Agencia Tributaria nunca rechazó las declaraciones, lo cual implica que no consideraba que el club consistiese en una asociación con fines delictivos. La fiscalía ahí estuvo entre espesa y patosa, al iniciar un proceso contra una asociación que había estado pagando a Hacienda sus impuestos con religiosidad, sin siquiera ocultar el tipo de actividad económica al que se dedicaba.

 

El tribunal consideró que los diferentes secretos de sumario que se fueron decretando carecían de una absoluta falta de motivación judicial, salvo el que inició el proceso. También se ha procedido a la anulación de una inspección administrativa del local del club de cannabis que los Mossos realizaron en 2014, al haberse detectado varias irregularidades, como la falta de orden judicial, sin informar al propiestario de que podía legalmente negarse al registro y que se trataba de un requerimiento de la Fiscalía Antidroga de Barcelona.

 

Esta sentencia favorable se suma a otras sentencias recientes que afectan a otros clubes cannábicos, como la que emitió la Audiencia de Lleida el pasado de abril, absolviendo a tres miembros de una asociación cannábica de La Seu d’Urgell, acusados de delitos contra la salud pública y asociación ilícita, al determinar que no incurrieron en ninguna conducta penalmente sancionable.

El mes previo, la Audiencia de Bizkaia absolvía de un delito contra la salud pública a siete miembros de la asociación Cannabis Matiena al demostrarse que cumplían los requisitos para el consumo compartido.

 

Un caso más dramático pero con final feliz, se resolvió en febrero de este año cuando 5 miembros del club de cannabis “Ebers” de Bilbao tuvieron que interponer un recurso de amparo al Constitucional después de que el Supremo les condenara, tras una apelación de la Fiscalía contra la absolución de los acusados dictada por la Audiencia Provincial de Vizcaya.

 

Mientras continúa en el limbo la situación de los clubes cannábicos, desde Nekwo alabamos el trabajo de quienes intentan aportar algo de racionalidad a la situación del cannabis en España, creando espacios seguros para su consumo, proporcionando información y asistiendo al consumidor, es decir, realizando una labor positiva y necesaria que, en un estado moderno y apoyado en la razón, debería recibir todo el apoyo de la administración.

 

 

 

 

 

Cannabis para hacer deporte

La legalización y normalización del cannabis en muchos estados de EE.UU. pone de manifiesto su común consumo entre los deportistas, ya sea para realizar su actividad física o para recuperarse.

 

Como hay que ponerle un nombre a todo, está surgiendo el concepto de “cannatleta” para referirse a los deportistas que practican sus disciplinas bajo los efectos del cannabis. Según ellos, el cannabis les ayuda a mejorar la concentración y relajación durante el ejercicio físico y a gestionar mejor el dolor y el agotamiento en la recuperación tras ejercicios intensos o particularmente duros, como alternativa a analgésicos opiáceos y medicamentos prescritos.

 

En una reciente entrevista en un podcast de Simms & Lefkoe, el ex jugador de los New England Patriots Martellus Bennett, estimaba que alrededor del 90 % de los jugadores de la NFL consumen marihuana, a pesar de no estar permitida por la liga, porque les ayuda a gestionar el enorme estrés físico al que están sometidos durante la temporada. Aunque la cifra podría ser una exageración, es un indicativo de que entre los deportistas de la NFL y otras ligas, el cannabis no se trata de un elemento extraño o tabú, más aun teniendo en cuenta que más del 50% de los jugadores usan opioides durante su carrera y más del 70% han abusado de las drogas de alguna forma. La popularización del cannabis entre los deportistas sometidos a un intenso nivel de estrés físico (y en muchas ocasiones mental) no es de extrañar, dado que su potencial de adicción es muy inferior al de los opiáceos y sus daños secundarios mucho menores.

 

Al fin y al cabo, el cannabis tiene mucho más que ver con comilonas de patatas fritas que con sobredosis mortales.

 

Es tal el nivel de normalización social de esta situación de consumir cannabis para hacer deporte (aquí debo manifestar una sana envidia) que la policía estatal de Massachusetts, en una campaña para concienciar acerca del uso del cannabis, hacía un guiño a lo que aquí relatamos: “Hacer ejercicio colocado es legal. Conducir no.”

 

“Es un fenómeno extraño, pero es un fenómeno cada vez más común”, dice Peter Grinspoon, médico de atención primaria del Hospital General de Massachusetts y autor del libro “Free Refills: Un médico se enfrenta a su adicción”. “El hecho de que mucha gente diga que les ayuda no puede ser ignorado.”

 

La asociación deporte-marihuana comienza a ser una tendencia, más que un tabú. Por ejemplo, Jim McAlpine, organizador de los 420 Games con sede en California, invita a los participantes a hacer ejercicio bajo la influencia del cannabis. Pero, por supuesto, en general se impone la racionalidad y el sentido común que definen a las sociedades modernas y avanzadas, e incluso los más acérrimos defensores del “spliff-and-lift” (una forma coloquial de referirse a hacer ejercicio bajo los efectos del cannabis) reconocen que no es una práctica recomendable para todo el mundo, especialmente para quienes no tienen experiencia. Como en todo, uno a de conocer sus límites y qué productos y dosis son útiles o perjudiciales. Con el cannabis la ventana de beneficios cuando se consume para el deporte es muy estrecha y es muy fácil caer fuera de ella.

 El cannabis para hacer deporte aporta muchos beneficios

En determinadas disciplinas deportivas, los consumidores reportan mayor concentración y una emergente capacidad de abordar enfoques que no están ahí cuando se está sobrio, revirtiendo en una actividad más creativa y espontánea o proporcionando mayor agilidad mental para resolver situaciones durante la práctica deportiva. También ayuda a vencer el aburrimiento en actividades monótonas que se extienden por un lapso de tiempo dilatado, como las carreras de fondo.

 

También hay que tener en cuenta que las diferentes variedades de cannabis producen diferentes efectos. En este sentido Eric Wilson, entrenador personal y propietario de Movement Sciences en Boston, prevé que en los próximos años surgirán extractos y cepas de cannabis diseñados específicamente para determinadas actividades deportivas (y no deportivas). Por ejemplo, dice, “si vas a pescar, tal vez quieras una mezcla de índica. Si quieres correr una gran distancia, tal vez una mezcla diferente.”

 

En el mundo del deporte en EE.UU. se multiplican las voces que piden que las ligas profesionales permitan el uso del cannabis. Por ejemplo, el ex comisionado de la NBA David Stern abogaba por la eliminación del cannabis medicinal de la lista de sustancias prohibidas por la liga.

La mayoría de adultos norteamericanos apoya la legalización del cannabis

Una nueva encuesta revela que más del 80% de estadounidenses y canadienses adultos está a favor de alguna forma de legalización del cannabis.

 

Estas cifras tenían que aparecer tarde o temprano y muestran con claridad por qué el cannabis debe ser legalizado y regulado. Dada la situación en nuestra país, no podemos ofrecer datos fiables sobre el apoyo social a la legalización del cannabis en España. Pero hemos de tener en cuenta que, dado nuestro retraso en todo lo que concierne a esta necesaria discusión, la falta de información y apoyo institucional hace que mucha gente se oponga a la legalización sin saber mucho del tema. El hechizo del tabú aun no lo hemos roto completamente aquí, por lo que la gente tiende a ser más reacia (a pesar de lo cual hay espacio para la esperanza. Las nuevas generaciones tienen mucho que decir). Sin embargo en EEUU y Canadá, con años de experiencia en la legalización del cannabis medicinal y, más recientemente, del recreativo, los tabúes están prácticamente superados, lo cual permite a la gente expresarse al respecto con menos limitaciones.

La aceptación social del cannabis en Norteamérica parece estar más allá de toda duda según una encuesta realizada a comienzos de año por BDS Analytics junto a Market Strategies International. En dicha encuesta, que se realizó de forma separada en Canadá y EE.UU. para garantizar una mayor precisión de los resultados, participaron 1135 canadienses mayores de 18 años y 11646 estadounidenses mayores de 21. La finalidad de la encuesta era alcanzar un nivel de confianza del 95%. Los participantes representaban un perfil muy diverso, incluyendo connoisseurs del cannabis, pacientes, consumidores recientes, millenials, ejecutivos de empresas, amas de casa, etc.

Los resultados son muy interesantes y muy parecidos entre ambos países. La encuesta revela que una gran mayoría de los adultos norteamericanos (más del 80%) está a favor de alguna forma de legalización del cannabis. La razón es que muchos adultos norteamericanos ya habían tenido contacto con el cannabis antes de que empezase el movimiento hacia la legalización del cannabis medicinal. Más del 20% de los encuestados habían consumido cannabis medicinal en los últimos 6 meses. Más del 30% consideró la posibilidad de consumirlo en el futuro. Pero un 39% de estadounidenses y un 47% de canadienses no se mostraron abiertos a consumirlo en el futuro, lo que muestra que aun hay espacio para que la industria crezca.

La encuesta también mostró que la edad media del consumidor típico es de 40 años. Suelen haber más solteros que casados pero, si lo están, tienen mayor tendencia a no tener hijos. También parece ser que aquellos que usan el cannabis con fines medicinales prefieren comerlo, beberlo o aplicárselo sobre la piel antes que fumarlo. Los canadienses perciben que tienen menos acceso a información y variedad de productos que sus vecinos del sur.

El informe de la encuesta también destaca que el cannabis legal ofrece un enorme potencial no solo dentro de la industria del cannabis, sino fuera de ella, como en la industria alimentaria o en la turística.

 

Consumidores de cannabis contra los estereotipos de Hollywood

Una encuesta revela que los consumidores de cannabis consideran negativo el estereotipo de fumeta que transmite la industria de Hollywood.

 

Imaginad que la sociedad en general tachase de alcohólicos o borrachos a aquellas personas que se toman una cerveza al salir del trabajo, acompañan la comida con una copa de vino o eventualmente salen de copas con amigos. Imaginad que tomásemos el estereotipo más extremo y patético de persona que tiene problemas con el alcohol, y lo usásemos para describir la relación que tienen los consumidores moderados con las bebidas alcohólicas. ¿Os parecería justo?

 

Pues precisamente algo así ocurre con la imagen que una parte importante de la industria cinematográfica sigue transmitiendo del consumidor de marihuana. De esto se quejan en EE.UU., claro. En España no es tanto la industria del cine en particular, sino una gran parte de la sociedad en general la que insiste en asociar al consumidor de marihuana con estereotipos negativos totalmente alejados de la realidad.

 

De la misma manera que a nadie se le ocurriría tildar de borracho a quien se toma un vermut con unas aceitunitas, ¿por qué insistir en la denigrante idea de que quien consume marihuana con la misma moderación es un “fumeta”, o peor, un drogadicto?

 

Aquellos que no vivan debajo de una piedra saben que el consumidor de cannabis responde a cualquier perfil de persona: universitarios, políticos, médicos, padres de familia, sacerdotes, rabinos, ateos… No existe un único tipo de consumidor ni existe, en el mundo real, ninguna correlación entre el consumo de cannabis y el éxito o virtud de la vida de nadie. Por ello los consumidores responsables, padres de familia, con vidas más o menos exitosas y felices estamos (si se me permite incluirme) empezando a hartarnos de que se nos asocie con los estereotipos más manidos del fumeta peliculero, tipo El Nota (The Dude en El Gran Lebowski) o Jay y Bob el Silencioso de la saga de Clerks.

 

Ahora que sabemos que una sociedad moderna y avanzada puede tolerar la regulación racional del cannabis al igual que llevamos siglos haciéndolo con el alcohol, los estereotipos que encasillan al consumidor de marihuana comienzan a verse como un estorbo, algo así como los viejos anuncios televisivos en los que se exhibía un machismo descarado como si fuese lo más normal del mundo.

 

Esto, lejos de ser una opinión, lo pone de manifiesto una encuesta publicada el pasado miércoles llevada a cabo por la agencia neyorquina de investigación estratégica Miner and Company. Dicha encuesta revela que la comunidad de consumidores de cannabis quiere que los productores y guionistas de Hollywood colaboren en cambiar la percepción que la sociedad tiene del consumidor de marihuana. Sienten que, si se sigue perpetuando el estereotipo del fumeta tontorrón, resultará más complicado que la sociedad acepte la realidad del cannabis sin prejuicios.

 

Robert Miner, presidente de Miner & Co. Estudio, afirma que “los medios de comunicación han desempeñado un papel increíblemente importante en la aceptación social del consumo de cannabis, pero aún queda trabajo por hacer. El mismo estereotipo del fumeta inofensivo y tonto que impulsó la normalización se ha convertido ahora en un obstáculo para la aceptación de los consumidores productivos y comprometidos de cannabis.”

 

 

 

 

La industria del cannabis en EEUU ya ha creado más de 100 mil trabajos

A medida que las restricciones se van levantando, se crean nuevas oportunidades de negocios, que generan empleo y dejan sustanciosas sumas en impuestos gracias a la industria del cannabis en EEUU

En Estados Unidos, la industria cannábica no para de crecer. En la actualidad 29 estados más Washington DC aceptan legalmente el uso medicinal del cannabis, y otros 9 también aprueban el consumo recreativo. Además, son varios los que contemplan el uso médico de cierta concentración de CBD.  Poco importa que el Fiscal General Jeff Sessions insista en catalogar a la marihuana como una droga peligrosa, adictiva y sin valor médico, y que afirme que “la gente buena no fuma marihuana”. Cada vez son más los estados que se rebelan contra la ley federal, que parece destinada al fracaso frente a la inexorable marcha verde… de los negocios. Porque con miles de millones de dólares generados en impuestos y más de 100 mil trabajos creados, es difícil concebir que el proceso legalizador vaya a detenerse.

Según Chris Walsh, vicepresidente editorial de Marijuana Business Daily, entre 125 mil y 160 mil personas trabajan a tiempo completo en la industria de la marihuana legal, incluyendo a cultivadores, procesadores, vendedores y todos los puestos que una empresa requiere, además de los proveedores a quienes les compra. Según Walsh, esto significa que ya hay más trabajadores de este sector que maestros de jardín de infantes o bibliotecarios. A medida que más estados van cambiando el estatus legal de la marihuana, se espera que esa cantidad crezca a unos 340 mil empleados de tiempo completo para 2022.

Además de crear empleo, la marihuana legal también ha permitido recolectar cuantiosas sumas en impuestos. De acuerdo a Tom Adams director general del grupo BDS Analytics, que se dedica a analizar la industria, las compañías que cultivan, procesan o venden cannabis representaron 12 mil novecientos millones de dólares en ingresos públicos en 2017, y se recaudó entre $3,800 millones y $4,700 millones en impuestos a las ventas, a bienes específicos y a las ganancias. Cabe destacar que los impuestos del cannabis son, en general, más altos que los de otras industrias.

Marijuana Business Daily también informó que se espera que las ventas este año lleguen a los $8-10 mil millones de dólares, lo que significa un incremento del 50% con respecto a 2017, y la proyección es de $22 mil millones para 2022.

La industria del cannabis en EEUU, un sector en crecimiento

Por el momento la mayoría de las empresas de la industria del cannabis en EEUU son pequeñas y restringidas a sus respectivos estados, pero poco a poco comienzan a aparecer algunos grandes jugadores:

TILT surgió de la fusión de cuatro compañías de EE. UU. y Canadá. Esperan tener ganancias de $70 millones en 2018. Su objetivo es compartir información, buenas prácticas y financiación entre las compañías, que incluyen cultivadores, asesores financieros y consultores, así como desarrolladores de software para dispensarios y para fidelizar clientes, y productos para cultivo.

PalliaTech, con base en el estado de Massachussets, es otra empresa que ha crecido considerablemente. Se trata de un holding que controla inversiones en el cultivo, procesamiento y venta de cannabis en once estados y que emplea a 575 personas. Una de sus principales subsidiarias es Curaleaf, con dispensarios en Nueva York, Florida y Maryland.

iAnthus Capital opera en Nueva York, Massachusetts, Vermont y Florida con cultivadores, procesadores y dispensarios registrados, y ha recibido inversiones por $50 millones de Gotham Green Partners, un fondo de inversiones de riesgo especializado en el mercado del cannabis.

Acreage Holding maneja instalaciones para cultivo, procesadores y dispensarios en once estados. Un dato interesante: recientemente el ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Boehner, se unió a la junta directiva, a pesar de haber sido un acérrimo enemigo del cannabis en el pasado. Según él mismo aseguró, su pensamiento sobre el cannabis “ha evolucionado”.

La legalización del cannabis medicinal en Malta abre las puertas de Europa

La legalización del cannabis medicinal en Malta abre las puertas de Europa a MGC Pharmaceuticals

La australiana MGC Pharmaceuticulas (MXC en la bolsa de valores) reveló que el parlamento maltés finalmente pasó la legislación necesaria para autorizar la producción de cannabis medicinal en su territorio. Con un contrato ya aprobado por Malta Enterprise, la agencia gubernamental responsable por atraer inversiones extranjeras, y un terreno de 4000 kilómetros cuadrados ya asignado por Malta Industrial Parks para construir la planta de producción, se espera que en las próximas semanas se firmen los acuerdos finales con la Autoridad Medicinal de Malta.

Esto permitirá a MXC a producir variedades ricas en THC (tetrahidrocannabinol) y CBD (cannabidiol) para el mercado de cannabis medicinal europeo, que se calcula que tendrá un valor de $56 mil millones para el año 2020, con países de crecimiento aún más acelerado, como es el caso de Alemania, cuyo mercado actualmente es de $17.5 mil millones.

Si bien no puede saberse con certeza cuanto de este mercado MXC logrará atraer, la empresa australiana tendrá una posición privilegiada, tanto por la locación estratégica de Malta en Europa como el clima de la isla mediterránea, que con su temperatura promedio de 23° alrededor del año, es ideal para el cultivo de cannabis. Además, los costos relativamente bajos de producción comparados con los de otros países de la Unión Europea hacen de Malta un lugar ideal para penetrar el mercado europeo.

Comienza un cambio en el cannabis medicinal en Malta

Los planes para la construcción de la planta ya han comenzado, y MXC confía en que pueda empezar a realizarse inmediatamente después de la firma de los contratos finales. MXC espera también obtener la certificación GMP (Buenas Prácticas de Fabricación) para la producción. La planta contará también con un centro de investigación y desarrollo, y la capacidad de realizar una producción integral que vaya del cultivo de la semilla al producto medicinal.

Roby Zomer, co-fundador y director general de MXC, comentó: “Estoy encantado de informarles que la producción de cannabis para uso medicinal ya es legal y está regulada bajo la ley maltesa, y ya se ha designado un terreno dentro de las zonas industriales maltesas para nuestro proyecto. Una vez que la Autoridad Medicinal de Malta extienda los permisos, podremos comenzar a trabajar en el proyecto en Malta”.

MXC es una de las pocas empresas en conseguir un contrato para la producción de cannabis medicinal en Malta, y la única australiana. Como parte del contrato, MXC deberá invertir un mínimo de $6,500,000 en los primeros 3 años y emplear a un mínimo de 25 ciudadanos malteses como mano de obra.

Colorado pretende autorizar a las enfermeras a suministrar cannabis a los estudiantes

Este proyecto de ley en Colorado, de ser aprobado, permitiría que las enfermeras utilicen al cannabis como una medicina más en el ámbito escolar.

 

En Estados Unidos cada vez son más los estados que legalizan el uso medicinal de la marihuana, pero en Colorado están dando un paso más introducir un proyecto de ley que permitiría a las enfermeras escolares suministrar cannabis a los estudiantes. Hay una probabilidad muy grande de que en ese debate alguien haya gritado “¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?”, pero es seguramente eso mismo lo que hicieron demócratas Irene Aguilar y Dylan Roberts al presentar este proyecto cuyo tratamiento fue aprobado por 47 votos a favor y 17 en contra.

El uso medicinal de la marihuana fue legalizado en Colorado en 2000 y el recreativo en 2012, y es hoy uno de 9 estados que aceptan el consumo tanto medicinal como recreativo. En Estados Unidos, donde 6 de cada 10 personas apoya el uso médico, la tendencia legalizadora continua creciendo. Sin embargo, hablar de cannabis en las escuelas sigue siendo controversial.

Por un lado, la lógica detrás del proyecto es que si la marihuana es medicina, una enfermera debería poder suministrarla a un alumno que la necesitara.  Actualmente se la usa para el tratamiento de diversas condiciones en 28 de los 50 estados. Los defensores de esta propuesta aseguran que les permitirá a los padres con niños que utilizan cannabis medicinal ahorrarse viajes innecesarios a la escuela para llevar la medicación a sus hijos.

Las enfermeras, sin embargo, no están tan convencidas. Una de las objeciones es que en Colorado los médicos pueden recomendar marihuana a sus pacientes pero no prescribirla, por lo que no estarían suministrando un medicamento que la comunidad médica pueda recetar. Además, la presidenta de la Asociación de Enfermeras de Escuela de Colorado, Patty Rojec, expresó su preocupación de que se vean forzadas a decidir entre obedecer a la comunidad médica o a los deseos de las familias, que podrían no estar de acuerdo con que sus hijos sean tratados con cannabis, por más evidencia científica que se les presente. Es por esto que asegura que es necesario que la junta estatal de médicos y enfermeras establezcan una directiva al respecto.

Los militantes a favor de la marihuana consideran a este proyecto un paso adelante en la normalización de su uso en la vida cotidiana, a pesar de que para la ley federal sigue clasificada como una sustancia prohibida de lista I, o sea que es considerada altamente adictiva y sin valor medicinal. Es curioso que más de la mitad de los estados que componen al país estén en desacuerdo, y de hecho en violación, de la ley federal.

Este no es el único proyecto de ley presentado recientemente en Colorado sobre marihuana medicinal. Tanto allí como Illinois se han presentado proyectos para permitir que el cannabis sea recetado a pacientes con dolores crónicos, como alternativa a los opiáceos, que son altamente adictivos y cuyo uso en Estados Unidos es considerado una epidemia, con un promedio de 115 personas que mueren al día por sobredosis.

Actualmente existen solo 9 condiciones para las que puede recetarse cannabis en Colorado, en cambio los opiáceos son recetados a veces incluso para condiciones que no revisten gran gravedad.

El senador de Illinois Dan Harmon, uno de los promotores de este proyecto en su estado, dijo al diario Chicago Tribune: “Cuando la gente me pregunta si no estamos creando una puerta de entrada, les digo esto: no sé si el cannabis es adictivo, pero sí sé que los opioides y la heroína matan gente, el cannabis no”.

Europa se perfila como un mercado cannábico con grandes oportunidades

Con Alemania a la cabeza, el mercado cannábico europeo da señales de apertura, y los inversores toman nota

En 2016 la Corte Suprema de Alemania facilitó el acceso al cannabis medicinal, y como resultado, la cantidad de pacientes registrados pasó de unos pocos cientos a más de 13 mil a fines de 2017. Se espera que en 2018 decenas de miles más obtengan sus prescripciones. Dada la posición comercial dominante que el país germano ostenta en la Unión Europea, los inversores están prestando atención y esperan que pronto el mercado cannábico europeo se vuelva tierra fértil de oportunidades.

Por el momento, no hay demasiado mercado del que hablar. Más allá del caso anómalo de Holanda, para la mayoría de los países europeos solo autorizan está autorizada la venta en un contexto médico. En comparación con el mercado norteamericano, sin embargo, el cannabis medicinal en Europa presenta varias complejidades. Para empezar, las leyes requieren que los productos sean vendidos en farmacias, e incluso en varios países se requiere que el médico recete una variedad específica, lo que no alienta al consumidor a experimentar y probar, ergo, está limitada la competencia. No serían posibles, entonces, los dispensarios al estilo estadounidense, que ofrecen todo tipo de variedades, y dejan al paciente la libertad de optar por la que mejor le resulte. Además, existen varias restricciones que han limitado la cantidad de pacientes registrados en Europa, que en la mayoría de los países no pasa de unos pocos cientos.

Es por esto que el caso alemán puede servir de testigo de lo que ocurrirá cuando estos obstáculos se alivianen. Claro que el proceso teutón no ha sido tan tranquilo tampoco: si bien se dio licencia a 6 empresas para cultivar marihuana medicinal el año pasado, una serie de juicios y problemas legales han llevado a que el gobierno suspenda la entrega de licencias para este año.

Además, gran parte de las aseguradoras médicas privadas han rechazado dar reembolsos por cannabis medicinal, sin importar que los pacientes contaran con certificados médicos. Se estima que unas 80 mil personas han tenido ese problema en Alemania.

A pesar de estos problemas, el caso alemán permite pensar que una apertura comercial europea puede arrojar enormes ganancias: con una población de más de 740 millones de personas, el beneficio potencial es enorme para quien pueda navegar el complicado mar de restricciones que se las empresas encontrarán antes de poder desembarcar en las costas de Europa.

Un mercado cannábico es un mercado difícil

Europa consta de 40 países soberanos, cada uno con sus leyes y regulaciones que requieren una maestría en burocracia y representan una complicada logística que, claro, no es nada barata. Y dado que por más potencial que tenga, no se trata de un mercado grande en la actualidad, restringe aún más las oportunidades, dado que la inversión que se realice puede no tener un retorno demasiado rápido. Además, la venta solo puede realizarse a través de mayoristas farmacéuticos europeos y no directamente a las farmacias o dispensarios. La empresa canadiense Canopy Growth optó por comprar distribuidores mayoristas en Alemania y República Checa, pero esto no es posible para compañías con menor capital.

Para los estadounidenses en particular, existe una restricción que puede complicar su acceso a los mercados: toda empresa debe demostrar experiencia en cultivo de cannabis por encima de un cierto peso en determinado periodo de años, pero las empresas estadounidenses no serían tomadas en cuenta en cuenta dado que no se encuentran en concordancia con la Convención Única sobre Estupefacientes. Este tratado de las Naciones Unidas permite a cualquier país legalizar y producir drogas con fines médicos, pero no reconoce la potestad de los estados individuales de hacerlo en contra de la ley federal, como sucede en Estados Unidos. Además, el tratado solo contempla los fines médicos y no los recreativos, lo que puede presentar complicaciones con los países que acepten también el uso recreativo, como se espera que Canadá implemente este año.

Otro tema que debe ser considerado por quienes quieran desembarcar en Europa es que, dado que el cannabis es considerado un producto farmacéutico, debe contar con las certificaciones de BPF (Buenas Prácticas de Fabricación) e ISO (Organización Internacional de Normalización) de cada país y por parte de las autoridades de la Unión Europea. Esto sin contar la necesidad de una licencia de importación para cada país, que puede llegar a ser incluso una para cada variedad o producto específico que se quiera importar.

El océano que debe atravesarse no es calmo, pero las recompensas prometen ser grandes. Después de todo, quien domine el mercado europeo bien puede volverse una de las figuras dominantes a nivel mundial. Y una vez que los intereses comerciales comiencen a empujar, es posible que las restricciones que hoy complican los negocios vayan disminuyendo. Los inversores ya están tomando nota. Los gobiernos, posiblemente también.

 

Un estudio demuestra el impacto social de la legalización en California

Los cambios en el estatus legal de la marihuana permiten evaluar su impacto social y las características de una sociedad que decidió legalizar el cannabis para su uso medicinal y recreativo.

California es uno de esos lugares que quienes consumen marihuana asocian inmediatamente con la cultura cannábica. Desde la difusión en la cultura popular por parte del hipismo, pasando por la primera comedia fumona de la historia (“Up in Smoke”, de Cheech Marin y Tommy Chong, 1978), No solo hay una larga historia de militancia a favor de la despenalización sino que, efectivamente, esa lucha tuvo éxito: fue el primer estado norteamericano en legalizar el uso medicinal del cannabis, y desde comienzos de este año se autorizó el uso recreativo también. Eso hace de California un gran laboratorio para estudiar cómo la legalización ha impactado a la sociedad, y de paso recabar una gran cantidad de información sobre los usos y costumbres tanto de quienes consumen como de quienes no. Esto es lo que ha hecho la consultora especializada en el mercado del cannabis BDS Analytics, y del informe publicado se pueden apreciar una serie de datos que demuestran los cambios sociales respecto al viejo estigma de la marihuana, además de derribar algunos mitos.

El estudio, que fue realizado en dos partes, una a comienzos de 2017 y la otra a inicios de este año, estudió los hábitos de consumo y opiniones de la sociedad y los cambios producidos en el lapso de un año. Los resultados mostraron que hay a tres grupos definidos: los “Consumidores”, con una edad promedio de 39 años, que usaron marihuana en los 6 meses anteriores al estudio, los “Aceptadores”, con un promedio de 49 años, que no consumieron pero considerarían hacerlo en el futuro, y los “Rechazadores”, que rondan los 56 años de edad y ni han consumido ni es probable que lo hagan.

Una de las primeras cosas que se desprendió del estudio fue un marcado aumento de Consumidores, que pasaron de 23% en 2017 a 29% en 2018. Esto se corresponde con un declive en los “Aceptadores”, que pasaron de 38% a 33% y en los “Rechazadores”, que pasaron de 40% a 38%. Además, es interesante notar que la razón para no consumir más reportada no está relacionada a la moral ni a preocupaciones por sus efectos sobre la salud, sino que el motivo es simplemente porque no disfrutan de sus efectos. Más de un tercio de los no consumidores, sin embargo, estarían dispuestos a utilizarla como medicina si no tuviera efectos psicoactivos y casi el 50% de los Rechazadores estarían de acuerdo con que un ser querido utilice marihuana con fines médicos.

Otro efecto de la legalización es el aumento del consumo en zonas suburbanas, que pasó de un 31% en 2017 a un 40% en 2018, en parte gracias a la proliferación de dispensarios, que antes estaban mayoritariamente concentrados en las ciudades. También hubo un notable incremento en pueblos pequeños, que de un 4% del consumo pasaron a un 10% en 2018.

Mitos y prejuicios sobre el impacto social de la legalización

El estudio también sirvió para conocer las opiniones de la sociedad sobre el consumo, y a la vez que demostró que ciertos prejuicios están aún establecidos, también dejó en claro que ciertos estigmas son infundados.

Es interesante notar que si bien el 58% de los Consumidores tienen hijos (aunque solo un 32% está casado), hay una opinión general de que los padres que consumen cannabis son más irresponsables, aunque lo mismo no se dice por ejemplo de quienes toman vino. También se nota un tinte machista en este prejuicio, ya que existe una condena aún mayor si se trata de la madre. Sin embargo Linda Gilbert, Directora general de perspectivas de consumo de BDS Analytics, cree que estas tendencias están cambiando, especialmente en los estados donde el consumo recreativo es legal. Un dato interesante es que en los lugares donde el uso de marihuana está permitido por la ley, las microdosis durante el día parecen estar socialmente aceptadas, lo que no ocurre con el alcohol ni otras drogas.

En cuanto a estereotipos, la típica imagen del fumeta que no se levanta de un sofá rodeado de cadáveres de latas y paquetes de patatas fritas y que no hace nada de su vida se ve contradicha por este estudio. El 53% de los consumidores tienen trabajos de tiempo completo, mientras que ese número se reduce al 44% en los aceptadores y un 33% en los rechazadores. Eso sí, parece que la educación superior y la marihuana no se mezclan del todo: apenas un 10% de los consumidores cuenta con un Master o algún título superior, contra un 21% de los rechazadores y un 15% de los aceptadores.

Además de trabajar más, el consumidor también hace más actividades física, con un 43% que hace actividades al aire libre al menos una vez a la semana, contra un 35% de los aceptadores y un 25% de los rechazadores. No solo eso, sino que los consumidores también tiene más vida social: el 21% sale a bares al menos una vez por semana. En cambio este porcentaje baja marcadamente para los otros grupos: 15% para los aceptadores y solo 10% para los rechazadores. La imagen cliché de que el marihuano es perezoso no es, entonces, estadísticamente correcta.

Algo que queda bien claro en este trabajo son los grandes que pueden ser los cambios sociales en relación al cannabis en el contexto de una legalización como la que se ha realizado en California. Estos datos también nos ayudan a prever lo que puede suceder cuando, finalmente, el resto del mundo se ponga al día en materia legislativa. Los resultados muestran que el alarmismo de quienes se oponen está completamente infundado.

¿Facebook en contra del cannabis?

Las nuevas directrices de uso de facebook podrían acabar con las páginas dedicadas al cannabis.

Hace poco vivimos una ola de censura en Youtube contra páginas dedicadas al cannabis, pero también está ocurriendo en Facebook.  Recientemente Philosopher Seeds se quejaba en Twitter de que “por una imagen compartida de Instagram, nos han metido un strike de 24 horas con amenaza de volver a ser penalizados más tiempo”. Lo mismo le ha ocurrido a ReggaeSeeds y a muchos otros… desde hace años.

En 2010 Facebook ya censuraba anuncios en los que apareciesen hojas de marihuana, acusándolos de tener “contenidos ilegales”, lo cual es absolutamente ridículo (la representación gráfica de una planta no es ilegal bajo ninguna jurisprudencia).  Por ejemplo, le ocurrió a la campaña pro-cannabis Just Say Now. Como si se tratase de pezones ofendiendo la vista de vete tú a saber qué clase de seres humanos, Facebook respondió a las quejas de los responsables diciendo que “nos gustaría reiterar que Just Say Now puede promover su campaña y petición a través de los anuncios de Facebook, siempre y cuando utilicen otra imagen“, es decir que, sorprendentemente, y en una maniobra de los más curiosa, Facebook dice no tener nada contra campañas que promuevan la legalización del cannabis, pero sí contra la representación gráfica ¡¡de una planta!!

En 2014, Mason Tvert, director de comunicaciones del Proyecto de Política sobre la Marihuana y principal defensor de la Enmienda 64 que legalizó el cannabis recreativo en Colorado, dijo a The Huffington Post que “Si Google y Facebook pueden segmentar los anuncios de alcohol a los adultos, deberían poder segmentar los anuncios a adultos sobre una sustancia menos dañina, como la marihuana, en los estados donde es legal. Una decisión tan arbitraria e hipócrita no le va a sentar bien a mucha gente que utiliza estos sitios web.”

De hecho, parece que para Facebook no es un problema segmentar los anuncios de alcohol según países, pero cuando se trata de marihuana aplica otras políticas. ¿Será que Facebook no respeta la legislación de aquellas regiones donde la planta no está prohibida?

 

Según las normas de publicidad de Facebook, “los anuncios no pueden promover ni facilitar la venta o el consumo de drogas ilegales o recreativas, productos del tabaco, o parafernalia de drogas o tabaco”. Esto solo pone de manifiesto la “hipocresía pezonera” de Facebook, que clasifica la legalidad de las sustancias a su antojo. Facebook es una plataforma global, pero puede perfectamente segmentar o dirigir la publicidad en función de la localización de las conexiones. La marihuana es, efectivamente, un producto ilegal en muchas partes del mundo, pero, por ejemplo, las semillas de marihuana son legales en España, por lo que censurar páginas dedicadas a su venta basándose en que sus contenidos son ilegales es un abuso.
Parece que no se trata de la censura de páginas, posts o anuncios específicos, sino de una poco refinada moderación algorítmica, encaminada a dificultar a toda costa la presencia de información sobre el cannabis en la plataforma.

 

El mes pasado, The washington Post contaba que “Google y Facebook no anunciarán marihuana, incluso allá donde es legal”. La excusa es, según Google, que la marihuana es todavía ilegal a nivel federal en EE.UU.

 

En su política actualizada de contenidos, aparece explícitamente la marihuana en la sección de “Productos Regulados”. La sección está concebida para protegerse Facebook legalmente en caso de que alguien intente usar la plataforma para vender cannabis, pero la redacción es tan vaga que llega a niveles preocupantes. Por ejemplo, leemos que Facebook no admitirá “contenido sobre drogas no medicinales (que no sean alcohol o tabaco) que coordine o anime a otros a vender drogas no medicinales; que describa, admita o promueva la venta de drogas no medicinales por el posteador del contenido o sus asociados”. Como vemos, Facebook, a pesar de la actualización, se sigue arrogando la capacidad de decidir ya no solo qué es y qué no es legal, sino qué es y qué no una “droga no medicinal”. En el caso de la marihuana, se equivoca estrepitosamente.

A continuación, se lee que también prohibirá “contenido que represente la venta o intento de compra de marihuana y drogas farmacéuticas. Esto incluye contenido que: mencione o represente marihuana o drogas farmacéuticas”. Aquí debemos apuntar que, el hecho de que Facebook decida por sus particulares políticas recatadas antipezones prohibir la representación de la marihuana no significa que la representación de la marihuana sea ilegal. De hecho, no lo es.