El negocio de la marihuana apunta al futuro

Las nuevas formas de consumo están cambiando no solamente la imagen social de la marihuana, sino el perfil del consumidor. Cada vez más el consumidor medio se parece al ciudadano medio de cualquier urbe moderna.

Quizá sea sobre todo la cultura audiovisual desde los 80 la responsable de asociar la marihuana en el mejor de los casos con un perfil de personaje más bien gandul y divertido, un secundario cómico tontorrón o, en el peor de los casos, con delincuentes con pocos escrúpulos o tipos problemáticos.

El caso es que la marihuana nunca ha sido una droga glamurosa, sino más bien una materia prima para realizar esas elaboraciones artesanales a menudo poco elegantes que llamamos porros. Pero esa imagen está cambiando rápidamente.
La creciente aceptación parece estar relacionada con el hecho de que hoy se puede consumir marihuana fácilmente sin tener que fumarla y sin la necesidad de que tus vecinos se huelan nada. Hoy la marihuana se vapea, se bebe, se chupa en pastillas, se mastica en chicles, se aplica en gotas de esencia bajo la lengua o incluso se unta sobre la piel.

La liberación en algunos estados de Estados Unidos está impulsando una industria que se ha lanzado con decisión a presentar sus productos a perfiles tradicionalmente poco asociados a la planta. Eliminando el humo y la parafernalia de la ecuación, muchas personas parecen haberse animado a probarla. Ni siquiera es necesario desarrollar ciertas habilidades manuales para consumirla.
El hecho de que su aceptación como medicina legítima se esté generalizando también ayuda a la nueva imagen de la marihuana. Los principales distribuidores de cannabis en California han sabido aprovecharse de ello y así aprovechar el negocio de la marihuana.

Por ejemplo, Eaze, el principal distribuidor a domicilio de la zona de San Francisco y San Diego, realizó una campaña de publicidad con motivo de la incipiente legalización con carteles que rezaban “Hola, marihuana; adiós, ansiedad” y “Hola, marihuana; adiós, insomnio”. El éxito de esta campaña se reflejó en un triplicado de ventas desde que comenzó el año. Por cierto, Eaze, como os contábamos no hace mucho, sigue con la mira puesta en el futuro hasta el punto de experimentar la entrega a domicilio de marihuana mediante drones.

Esta empresa está sabiendo amoldarse al nuevo perfil de consumidor, e incluso ayudando a definirlo: los nuevos consumidores generalmente consideran fumar demasiado nocivo como para relacionarse con la marihuana por esa vía, pero no tienen objeciones en aprovechar las ventajas de los vaporizadores: no generan humo, apenas generan olor (y se puede disfrazar con mezclas de aromas), son portátiles, fáciles de ocultar y de uso sencillo. También es más fácil controlar qué y cuánto consumes y encontrar tu mezcla perfecta.

 

El cambio en la percepción del riesgo del consumo de cannabis está ayudando a impulsar el  negocio de la marihuana

El caso es que parece confirmarse la tendencia de la marihuana como un mercado que solo puede crecer. No solo se trata de que los consumidores estadounidenses se vayan a gastar previsiblemente 10 mil millones de dólares en 2018 en marihuana legal, o cerca de 23 mil millones para 2021, sino de que este mercado tiene potencial como para desplazar a parte de la industria del alcohol.

Así lo afirma Vivien Azer, un analista de Cowen, una empresa de servicios financieros. Azer considera que el alcohol y el cannbis se sustituyen mutuamente en el mercado. Esto se debe también a un cambio en la tendencia de la percepción del riesgo: cada vez más gente considera que el consumo de alcohol es más pernicioso que el de marihuana. Esta percepción está lejos de ser una estratagema de los intereses de la industria del cannabis o un autoengaño de los consumidores habituales: se trata de una afirmación respaldada por la ciencia.

Si además eliminamos la cantidad de humo gracias al desarrollo y popularización de formas alternativas de consumo, la brecha de peligrosidad entre el alcohol y el cannabis se agranda aún más y legitima y hace urgente la necesidad de revisar el estatus legal que se le confiere a una y otra sustancias.

El cannabis tiene todas las papeletas para ser la droga recreativa legal más popular en el futuro: no solamente es menos perjudicial que el alcohol o el tabaco, sino que el abanico de posibilidades de consumo sumado a sus propiedades terapéuticas están repercutiendo en una amplia aceptación entre personas de cualquier grupo de edad, etnia o nivel de ingresos.

El cannabis en Francia tendrá sanciones menos duras

Francia es uno de los países europeos con las leyes más duras contra la marihuana. Aunque la mayoría de infracciones por consumo acaban con un tirón de orejas y una mancha en el expediente, puedes acabar desde pagando un multón de casi 4000€ hasta dar con tus huesos en la cárcel por todo un año… ¡por consumir!

Pocos absurdos más retorcidos se nos ocurren que criminalizar el consumo libre y privado de una sustancia, pero la cosa pinta más extrema si tenemos en cuenta que a tenor del consumo de cannabis en Francia es el segundo país de Europa que más cannabis consume después de Islandia, y el sexto del mundo. Alrededor del 11,1% de su población consume marihuana.

El jueves pasado el ministro del interior Gérard Collomb anunciaba una medida que, lejos de pretender aumentar la tolerancia general de las leyes hacia la marihuana, persigue agilizar los numerosísimos procesos que se abren anualmente por su consumo, descongestionar recursos y recaudar dinero rápido para las arcas públicas.

Mientras que en otros países europeos, como es el caso de Grecia están a punto de legalizar el cannabis medicinal, en Francia los infractores primerizos recibirán una multa in situ de 150 a 200€ pero los reincidentes acabarán en un juicio. Se trata de una maniobra en la que en última instancia sigue ganando el prohibicionismo. El ejecutivo del presidente Macron no piensa aflojar más la correa al cannabis de lo que está haciendo con esta medida, a pesar de que su despenalización es un tema recurrente en los debates parlamentarios.

La postura del gobierno está apoyada por los sindicatos policiales y del Observatorio Francés para Drogas y Adicción a las Drogas, que afirman que la legalización incrementaría el consumo. Esta afirmación resulta altamente cuestionable si nos atenemos a los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés), de los que se desprende que no hay una relación entre libertad de consumo de cannabis y cantidad de consumidores.

 

Cannabis en Francia: ¿libertad, igualdad, fraternidad?

A la cuna de la Ilustración parece que le cuesta mantener libre de polvo su lema de “libertad, igualdad, fraternidad”, valores que el mundo del cannabis parece llevar con mejor porte.

Desde luego en lo que respecta a la libertad de consumir marihuana, no son pocos los países que le sacan la delantera a nuestro vecino del norte, por no hablar de la absoluta falta de igualdad de su estatus legal con respecto a otras sustancias muchísimo más perniciosas que esta amable planta, y de las que se puede abusar sin límites con todo el respaldo de la ley, y consumir sin vergüenza alguna incluso delante de los niños, otorgarle todo tipo de premios y dedicarle 786 mil hectáreas de superficie estatal. Y en lo que atañe a la fraternidad, ¿qué hay más fraternal que el círculo de buen rollo que se genera cuando compartimos un buen porro?

¿Afecta el cannabis a la fertilidad?

Con la etapa de liberalización de la marihuana que en Estados Unidos, resulta más fácil realizar estudios para ver si afecta el cannabis a la fertilidad. No solo se debe al aumento de consumidores, sino que, al consumir de forma legal, las objeciones a formar parte en estudios son menores.

Aprovechando pues esta situación, la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston (BUSPH por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo un estudio sobre la relación entre el consumo de cannabis y fertilidad, llegando a unos resultados preliminares un tanto inesperados, dados estudios previos que relacionan la marihuana con una peor calidad del esperma, como el llevado a cabo por Lani J. Burkman, Doctor y Director of Andrología en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Buffalo.

Este estudio sentaba una base para abordar incluso la posibilidad del empleo de marihuana como método anticonceptivo. No se trata tanto de que un consumidor de marihuana no pueda fertilizar un óvulo, sino que aquellos hombres que tuviesen problemas de fertilidad podrían tenerlo más difícil si consumen marihuana.

En cualquier caso, no parece que la marihuana pueda inducir una infertilidad crónica: bastaría con aparcar su consumo un tiempo antes de intentar obtener un embarazo (lo cual se aplica a ambos miembros de la pareja) para que todo volviese a la normalidad.

A pesar de que si que afecta el cannabis a la fertilidad, afecta a la calidad y el recuento de espermatozoides, podría no suponer ningún problema en absoluto a la hora de querer tener un hijo para la mayoría de personas.

El estudio de la BUSPH publicado en la Journal of Epidemiology and Community Health (JECH) arroja un resultado que contrasta con los hallazgos del Dr. Lani J. Burkman: no se ha encontrado una correlación entre el consumo de marihuana y la infertilidad en una muestra de 4194 mujeres de entre 21 y 42 años de edad, con relaciones estables y que no recibían tratamientos de fertilidad. Se invitó a participar a los compañeros masculinos de las participantes, de los cuales 1125 accedieron.

En cuatro años de seguimiento, de 2013 a 2017, el 12% de las mujeres y el 14% de los hombres consumieron cannabis, pero no se halló ninguna diferencia en la probabilidad de obtener un embarazo entre las parejas consumidoras y las no consumidoras. Dada la naturaleza del estudio, basado en encuestas sobre los sujetos que proveyeron los datos para realizarlo, no se puede asegurar que el resultado sea definitivo, pero sienta un precedente para estudios más profundos en los que se discierna con más precisión los efectos puntuales de los crónicos en lo que respecta a la fertilidad.

Con todo, suscribe otro estudio llevado a cabo en Jamaica por la Dra. Melanie Dreher en los 80, que realizó un seguimiento de 24 consumidoras de marihuana, comparando sus resultados post-embarazo con los de 20 mujeres no consumidoras. Todas las mujeres del estudio tuvieron embarazos exitosos y no se encontró ninguna diferencia estadísticamente significativa en el desarrollo cognitivo o motor entre los niños expuestos a la marihuana y los no expuestos.

A pesar de que la marihuana es la tercera droga más consumida en Jamaica tras el alcohol y el tabaco, el índice de embarazos fallidos permanece más o menos en la media global.

No obstante, en Nekwo tienes la lista de las 10 mejores variedades de cannabis para potenciar tu vida sexual

Vermont, noveno estado de EEUU en legalizar la marihuana

Después de Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon y Washington, Vermont se suma a la creciente lista de estados de Estados Unidos que han legalizado el uso recreativo de la marihuana.

 

El caso de Vermont tiene la particularidad de que es el primer estado en hacerlo por la vía legislativa, al contrario del resto de estados en donde la medida fue resultado de votaciones populares. Vermont legaliza así el consumo, posesión y cultivo con las siguientes restricciones: las personas mayores de 21 años podrán poseer hasta una onza (28,35g) de marihuana y cultivar hasta seis plantas, de las cuales solo dos podrán estar en estado de maduración. Con esta ley, que entrará en vigor el 1 de julio, la venta comercial no está permitida.

El ambiente de progresiva liberalización del cannabis a nivel estatal choca de frente con la iniciativa del Fiscal General del Estado Jeff Sessions para rescindir las políticas sobre la marihuana de la era Obama, que permiten a los diferentes estados implementar sus propias leyes sobre la marihuana sin interferencia federal.

Si la iniciativa de Sessions progresa, el choque con el gobierno federal está garantizado. La liberación de la marihuana es una conquista social hacia la modernidad, y cualquier paso hacia atrás en este sentido no sería muy diferente de la vuelta a los tiempos en los que muchas libertades civiles de cajón brillaban por su ausencia.

Las palabras que emitió Phil Scott, gobernador del estado de Vermont, cuando firmó la legalización del uso privado de la marihuana el pasado lunes, bien podrían aplicarse a cualquier sustancia, afición o práctica:

“-Personalmente creo que lo que los adultos hagan a puerta cerrada y en una propiedad privada es su elección, mientras no impacte negativamente la salud y la seguridad de los demás, especialmente de los niños.”

Estas palabras inducen una reflexión evidente: al mismo tiempo que en casi todo el mundo podemos consumir alcohol a puertas abiertas y en cantidades no reguladas por ninguna ley, siendo una sustancia muchísimo más peligrosa que el cannabis según cualquier estudio comparativo del impacto de las drogas en la salud, todavía tenemos que lidiar con justificaciones que en realidad son una perogrullada cuando se trata del cannabis.

Si puedes fumar cigarrillos en tu casa y beber hasta el coma etílico con el beneplácito de la Ley, ¿cómo se explica la situación de la marihuana? Las palabras de Phil Scott no dejan de ser una llamada de atención a la inmadurez política al mismo tiempo que una reivindicación de la madurez social. Las sociedades modernas del s. XXI están más que preparadas para la liberación de la marihuana, y es algo que algunos países con las sociedades libres más avanzadas del mundo, como Holanda o Canadá, nos están enseñando.

Un retiro espiritual femenino con barra libre de marihuana

La paulatina liberación de la marihuana en el estado de California está sacando a flote todo tipo de iniciativas inexistentes o discretamente ocultas antes del cambio de legislación. Hoy hablamos de una de ellas: Ganja Goddess Getaway, un “retiro espiritual” para mujeres centrado en la marihuana.

La relación de determinadas sustancias con la meditación y con estados alterados de conciencia no es ninguna novedad. La marihuana ayuda a relajarse, estimula el pensamiento creativo e incluso produce efectos sinestésicos, por lo que puede ser un medio adecuado para explorar facetas alternativas de uno mismo a través de la meditación y la alteración de la conciencia. Es por ello que ha surgido la idea del retiro espiritual para mujeres con barra libre de marihuana.

Además, la marihuana desinhibe, permitiendo a quien la consume abrirse a los demás y ser más comunicativo, disolviendo prejuicios y potenciando la empatía. Quienes la conocemos, sabemos cómo la marihuana ayuda a forjar el buen rollo incluso con absolutos desconocidos entorno a una fogata y una guitarra.

Barra libre de marihuana

Por otra parte, tomar parte junto a otras personas en una actividad con la que se tienen afinidades, ayuda a forjar vínculos y a desarrollar a tope nuestra dimensión social. Pero si además entre esas afinidades está la del gusto por la marihuana, el éxito de la conexión con el otro está asegurado. Esto lo supo ver Deidra Bagdasarian, conocida como Miss Bliss, profesora de la Universidad Cannábica de Oaksterdam y experta en comestibles con marihuana. Además de ser la propietaria de Bliss Edibles donde ejerce sus notables dotes de repostería cannábica, es esposa, madre y autora y fundadora del Ganja Goddess Getaway, que significa literalmente Retiro de la Diosa Ganja.

El término Ganja o Ganjah procede del sánscrito Gañja y es utilizado en el rastafarismo para referirse a la marihuana. Miss Bliss comenzó con los retiros para mujeres en 2016. Al año siguiente ofreció cinco y este año ya tiene diez programados. Todo un éxito. Los retiros están concebidos para conocer el cannabis como una herramienta para la creatividad y la espiritualidad.

Como leemos en su web, el retiro pretende conectar a las mujeres entre sí y con la planta, usando sus propiedades desinhibitorias y terapéuticas para quitarnos la máscara para amar y sanar nuestro ser más auténtico. Por supuesto que poner una barra libre ilimitada de marihuana para fumar, vapear o comer es una manera bastante segura de garantizar el éxito de un retiro entre desconocidos o de cualquier actividad que se te ocurra.

FYAH! LANZA “HIERBA VERDE”, SEGUNDO VIDEOCLIP ADELANTO DE SU NUEVO TRABAJO

Hierba Verde es el segundo videoclip adelanto del nuevo disco de Fyah, que gritará por título su propio nombre “FYAH!” y que será lanzado en breve.

Producido por Daddy Cobra y mezclado por Javier Ustara en el madrileño Mpire Studio, “FYAH!” es la confirmación de la madurez artística de este destacado autor de dancehall y reggae en castellano, con más de 10 años de una trayectoria musical llena de éxitos. Este trabajo nos presenta un punto de inflexión natural, con un Fyah! cargado de nuevos registros musicales y mucha luz, que le consagran como un artista único dentro de la música urbana internacional.

Hierba Verde, es el esperado segundo adelanto de “FYAH!”, un single con sonido reggae y con vocación de convertirse en todo un himno dentro del mundo cannábico, un mundo que está empezando a ver la luz después de décadas de estigmas y represiones. Así, Fyah! estrena el año como un destacado embajador del buen rollo, consciente del trabajo que queda por hacer para liberar al cannabis del yugo de la hipocresía. Recientemente Fyah! ha lanzado Vatos, el primer single adelanto de su nuevo disco, que muestra la clara intención de experimentar nuevos registros de sonido, y que ya se aproxima al medio millón de visitas en su canal de Youtube.

El videoclip Hierba Verde cuenta con la colaboración especial de la mismísima Karina, cantante y actriz española de gran éxito en los años 60 y 70.

Podéis escuchar el tema en las siguientes plataformas digitales:

Canal oficial de Fyah en Youtube

Perfil oficial de Fyah en Spotfy

Perfil oficial de Fyah eb Apple Music

Créditos de HIERBA VERDE

Escrito por: Fyah

Música por: Daddy Cobra

Interpretado por: Forward Ever band

Grabado, mezclado y masterizado por: Javier Ustara en Mpire Studio

Foto & Arte Portada por: Nacho Blumen

Videoclip Filmado & Editado por: Alejandro Rutz

Con la colaboración especial de Karina

El cáñamo industrial en España

El cáñamo industrial, pese a haber tenido un glorioso pasado en España como materia prima para confección de telas y cuerdas de gran calidad, se encuentra hoy de capa caída.  

Y resulta sorprendente, no sólo porque España es un lugar idóneo para el cultivo de esta planta dadas las características climatológicas, sino porque la recuperación del cultivo del cáñamo industrial y la industria de este producto repercutiría en múltiples beneficios.
La recuperación a gran escala del cultivo del cáñamo no repercutiría solo en beneficios para la economía nacional y las economías locales, sino además para el medio ambiente, activando de paso múltiples industrias.

Con el cáñamo se pueden fabricar miles de productos biodegradables, con aplicaciones en alimentación, medicina y en la industria textil y energética. Su cultivo exige muchos menos pesticidas y fertilizantes que otros cultivos siendo el impacto ambiental de su producción menor.

Por ejemplo, su aplicación en la industria papelera reduciría dramáticamente la tala de árboles, porque el cáñamo produce anualmente un tonelaje enorme de celulosa. Crece rápidamente, al contrario que los árboles, y se corta anualmente. Una hactárea de cáñamo rinde cuatro o cinco veces más que una de árboles.

Además, el papel producido no precisa ácidos ni cloro y es de gran resistencia, pudiendo reciclarse más veces que el papel convencional. Por si fuera poco, su cultivo sanea los suelos, mejora su estructura, apenas precisa de cuidados y es resistente a plagas e infecciones.

Si nos molestásemos en enumerar los productos y aplicaciones derivables del cáñamo, nos haríamos una idea de sus posibilidades: materiales de construcción, alimentos, ropas, cosméticos, forraje para ganado, combustible, aislantes, pinturas, barnices, plásticos biodegradables, muebles… Entonces ¿por qué se trata de un cultivo menor en España?

 

En España el agricultor del cáñamo industrial se expone a ser tratado como un narcotraficante.

Cuando en 1937 Estados Unidos prohibió el cultivo del cáñamo para servir a los intereses de las industrias del algodón y las fibras sintéticas, el efecto dominó en el mundo fue imparable.

El remate de la jugada en España fue la firma de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, seguida del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988. Hoy solo es posible cultivar variedades de cáñamo en la Unión Europea cuyo contenido en THC, principal cannabinoide psicoactivo de la planta, esté por debajo del 0,2%.

De esta forma, el Real Decreto 1729/1999 del 12 de noviembre de 1999 autoriza 25 variedades de cáñamo industrial para el cultivo en España, además de establecer las normas para la concesión de subvenciones para cultivos destinados a la producción de fibras. Para que el cultivo sea legal, las semillas han de estar certificadas por la UE.

Además de los requisitos impuestos para su cultivo, los agricultores se deben enfrentar a los intereses de industrias muy poderosas, como la textil o la siderúrgica, que verían su hegemonía amenazada por el auge del cáñamo. Por si fuera poco, a causa de las regulaciones derivadas del veto general del cannabis y de la ignorancia de las autoridades competentes, los agricultores se tienen que enfrentar a veces a situaciones humillantes en España, siendo tratados como meros delincuentes a pesar de practicar un cultivo legal.

Es el caso, lamentablemente no aislado, del granadino Juan Zurita, tratado y procesado como un narcotraficante por cultivar cáñamo, no marihuana. A pesar de las autorizaciones que pueda tener un agricultor y de las medidas de etiquetado, trazabilidad y documentación que tome, no se salva de que la Guardia Civil le pueda detener cuando esté transportando su producto y se lo confisque.

Con un poco de suerte el agricultor no acaba arrestado como un delincuente común, pero su producto es retenido por un juzgado a la espera de que se hagan los análisis que lo descarten como marihuana y lo confirmen como cáñamo. Lamentablemente estos análisis tardan en realizarse incluso meses, echando el producto a perder y afectando a la economía del agricultor. Parece que el problema está también la Ley.

Si un agente de la Guardia Civil hace un test preliminar y detecta THC, debe confiscar el cargamento para someterlo a un análisis detallado. Pero si el material confiscado resulta ser legal, ¿quién compensa las pérdidas del agricultor, si se lo devuelven varios meses después echado a perder?

El caso es que en España seguimos con un modelo legal incoherente con respecto a las sustancias recreativas legales e ilegales, que directamente afectan a sectores como el cultivo legal del cáñamo, tratando a quienes lo cultivan como narcotraficantes. Ni siquiera se tiene en cuenta que el cáñamo es un ser vivo, y que una simple polinización accidental de un cultivo legal puede aumentar la concentración de THC por encima del ridículo límite legal. Muchas cosas tienen que cambiar aún.

 

Cannabis Spa y Welness

Atendiendo a la progresiva descriminalización de la marihuana en muchos países y a la divulgación de sus propiedades terapéuticas y cosméticas más allá de las recreativas, era casi previsible que comenzásemos a ver surgir todo tipo de modelos de negocio basados en ella, incluidos centros de welness y cannabis spa.

Hace poco os hablábamos del resort del cannabis (cannabis spa) que el exboxeador Mike Tyson está construyendo en pleno desierto de Mojave, en California, así como de la introducción o popularización de productos cosméticos basados en esta planta entre algunas celebridades norteamericanas. El cannabis parece, poco a poco, ir perdiendo parte del estigma social al que ciertos intereses políticos y económicos le sometieron durante décadas, hasta el punto de que comenzamos a ver cosas como spas del cannabis.

Es el caso de la ciudad estadounidense de Denver, Colorado, en donde comienza a hablarse de una escena del spa cannabico y en donde podemos ir al LoDo Massage Studio a hacernos un masaje con crema de cannabis. Sin salir del estado, en Englewood, hasta no hace mucho también podíamos ir al Primal Wellness, donde se enorgullecían de ser “el primer spa con cannabis infusionado del mundo” y donde tratamientos faciales, depilaciones a la cera, manicuras e incluso extensiones de pestañas se podían mejorar con cannabis infusionado. Aunque este centro cerró, fue el precedente de un modelo que parece comenzar a expandirse por el estado.

Por ejemplo en Primal Therapeutics ofrece masajes y tratamientos a domicilo. “WE COME TO YOU” (acudimos a ti) reza su web en mayúscula sostenida. Las propiedades como relajante muscular de la marihuana son una de las claves de su aplicación en masajes: permite al masajista profundizar sin provocar dolor. De forma análoga ayuda a reducir la irritación y el dolor en los tratamientos a la cera y calma las pieles estresadas durante los tratamientos faciales.

 

La sobriedad y la elegancia se imponen en la estética de los productos de wellness basados en la marihuana.

El cannabis ya está abandonando esa imagen entre callejera y canalla e introduciéndose también en círculos más exquisitos, lo cual es bueno: sales de baño, aceites para masajes, lociones corporales, cremas antiedad, acondicionadores, protector labial…

No sólo se trata de los productos en sí, sino del diseño con el que son presentados, utilizando motivos clásicos, sobrios o elegantes, buscando alejarse de la tristemente asociación tradicional de producto urbano y relacionado con la delincuencia, para aproximarse a la estética de la cosmética de calidad, tanto en colores como en diseño de envases y materiales.

Esta es otra forma de conseguir mayor aceptación social de los productos basados en el cannabis y de que progresivamente puedan ir ocupando su lugar en droguerías, salones de belleza y centros de wellness. Por ejemplo la línea de Cannabis Beauty Defined, con cremas hidratantes, exfoliantes, tónicos y sueros, es presentada con un elegante color azul y un pequeño icono que representa una hoja de marihuana muy estilizada. Por su parte CBD for Life apuesta por una mayor sobriedad para sus limpiadores cutáneos, con un diseño en negro y sin más alusión a la marihuana que el CBD de su propia marca (CBD es el principal cannabinoide no psicoactivo de la marihuana, con mútliples propiedades terapéuticas).

 

Diferencias entre aceite de marihuana y el aceite de cáñamo

¿Qué diferencia hay entre el aceite de marihuana y el aceite de cáñamo? Aparte de que el proceso de extracción y la parte de la planta empleada difiere entre ambas especies, el aceite obtenido de cada una de ellas posee propiedades diferentes. Es importante tener esto en cuenta a la hora de considerar su uso o consumo.

Todavía hoy muchos confunden la planta de la marihuana con la del cáñamo. Aunque ambas pertenecen a la misma especie, consisten en variedades distintas con propiedades y aplicaciones diferentes en función de sus características. A continuación, vamos a comparar y descubrir la diferencia entre el aceite de marihuana y el aceite de cáñamo para conocer su características y usos.

El aceite de cáñamo

El cáñamo común, también conocido como cáñamo industrial, se caracteriza por un contenido muy bajo en cannabinoides y por desarrollar plantas de mayor altura y robustez que la marihuana, aunque menos frondosas. Esta variedad es ideal para la fabricación de fibras textiles. El aceite de cáñamo se extrae del prensado en frío de las semillas, después de ser lavadas concienzudamente.

Este extracto puede variar de color, desde verde pálido a oscuro, pudiendo incluso ser incoloro. Es muy rico en rico en Omega 3 y 6, por lo que puede tener una utilidad excelente como complemento alimenticio. Estos ácidos grasos aumentan la inmunidad y mejoran la salud cardiovascular.

El aceite de cáñamo también es rico en proteína, fibra, hierro, potasio y calcio. También se usa para tratar la sequedad en la piel, la psoriasis y tiene usos cosméticos como acondicionador de cabello. Dado que carece de cannabinoides como el THC, no tiene propiedades psicoactivas, su coste de producción es menor que el aceite de cannabis y es generalmente legal en aquellos países donde la marihuana es ilegal.

 

El aceite de cannabis

Por otra parte, la marihuana desarrolla plantas de menor altura y mayor frondosidad, con elevada concentración de cannabinoides, especialmente en los cogollos no fecundados de las plantas femeninas, que es precisamente de donde se extrae el aceite.

Por esta razón tiene diferentes aplicaciones terapéuticas que dependerán de la concentración de los distintos cannabinoides. Así, los aceites con mayor concentración de THC, el principal cannabinoide psicoactivo de la marihuana, se utilizan por ejemplo como analgésicos, estimuladores del apetito o para la reducción de náuseas y mareos, por lo que pueden ser indicados para reducir los efectos secundarios de tratamientos de quimioterapia.

El THC también tiene propiedades antiespásticas, por lo que puede aliviar tendinitis y dolores musculares y ser útil en el tratamiento de la esclerosis múltiple.

Por otro lado, los aceites  de marihuana con alto contenido en CBD, el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta, parecen ser útiles en la reducción de las crisis epilépticas, como las del síndrome de Dravet.

Para tratamientos basados en el efecto terapéutico del CBD, se requerirán variedades de marihuana con altos contenidos en este cannabinoide y bajos contenidos en THC, como la famosa Charlotte’s Web. El CBD además atenúa o modera los efectos psicoactivos del THC, por lo que una concentración 1:1 de ambos cannabinoides es adecuada para tratamientos que requieran los efectos terapéuticos del THC sin exponer al paciente a un colocón tremendo.

El aceite de marihuana se extrae generalmente con solventes como el butano, el CO2 o el etanol, para obtener mayores grados de pureza (con hasta un 80% de THC). Es muy costoso de producir, requiriéndose grandes cantidades de cogollos para obtener cantidades modestas de aceite. La legalidad de los aceites de marihuana en aquellas regiones donde está prohibido dependerá de su concentración en THC.

 

 

 

Robots en la industria del cannabis

¿Robots en la industria del cannabis? Conforme las leyes prohibicionistas del cannabis se van relajando, la industria entorno a esta planta se va desarrollando. El previsible aumento de la demanda, ya sea para su uso medicinal, industrial o recreativo, exigirá un aumento de la producción y la implementación de sistemas que mejoren su eficiencia. ¿Hasta dónde las máquinas harán el trabajo?

Un mito muy extendido es el de que las máquinas roban el trabajo a los humanos y producen desempleo. Este temor es aplicable a cualquier área, incluida la industria del cannabis, en la que ya empiezan a testarse robots o considerar su aplicación en diferentes niveles, desde el cultivo a la venta, pasando por la seguridad. Es decir, introducir robots en al industria del cannabis.

Acerca de esto último, tenemos el ejemplo de Hardcar Security, que desarrolla servicios de seguridad exclusivamente para la industria de la marihuana. Durante el pasado verano, esta empresa realizó pruebas con robots y drones para comprobar si son más eficaces que guardas de seguridad humanos a la hora de vigilar cultivos de marihuana. El director ejecutivo de Hardcar Security, Todd Kleperis, afirma que los robots son más eficientes cuando se trata de proteger el inventario de una empresa de cannabis porque “no se duermen en su puesto, no juegan con videojuegos cuando deberían estar patrullando y no están constantemente chequeando sus redes sociales”. Por otra parte, considera que es más seguro poner máquinas en este puesto “porque los robots pueden encajar un disparo mejor que los humanos”.

Otras empresas como Eaze están experimentando el uso de drones para realizar entregas, con la idea de que en un futuro los clientes puedan comprar su marihuana mediante una aplicación en el móvil y recibir su pedido en cualquier parte del país sin tener que tratar con una persona real. La tecnología para ello está todavía en desarrollo y necesita además de aprobación del gobierno federal.

 

Otra área que comienza a automatizarse en el sector es el desbrozado de la planta. Bloom Automation, una empresa especializada en el desarrollo de robots y automatizaciones inteligentes para la industria del cannabis, ha desarrollado una máquina capaz de desbrozar una planta de cannabis en cuestión de minutos “con la precisión de un ser humano, pero con la eficiencia de una máquina”. 

 

El empaquetado es otro aspecto que se puede optimizar enormemente con el empleo de robots. El empresario Steve Chandler ha diseñado BudBot, una máquina capaz de clasificar, pesar y empaquetar cogollos de marihuana, incrementando esta fase del proceso de producción hasta en un 200%.

Pero incluso la venta está comenzando a automatizarse hasta el punto de no precisar un vendedor humano. Por ejemplo American Green ha desarrollado una máquina de vending que emplea tecnología de verificación biométrica para vender productos controlados o con restricción de edad, desde tabaco a fichas de casino, pasando por  medicamentos, drogas, alcohol… ¡e incluso armas!

 

Pero, ¿es una buena idea introducir robots en la industria del cannabis?

El caso es que, como hemos visto en cualquier área de la actividad humana, la automatización y la robótica parecen ir abriéndose paso en una industria cuyo potencial está aun por explotar. Algunos pesimistas como el Dr. Subhash Kak, experto en inteligencia artificial de la Universidad de Oklahoma, aseguran que la pérdida de empleos como consecuencia de la sustitución robótica nos llevará a una distopía. Nosotros somos más optimistas y nos acogemos a la anécdota que contaba Hans Rosling, médico sueco recientemente fallecido y gran promotor y divulgador de los avances técnicos y el desarrollo para la mejora de la humanidad:

“¿Y qué hay de mágico en ellas [las lavadoras]? Mi madre explicaba la magia de esta máquina desde el primerísimo día. Decía: ahora, Hans, hemos cargado la colada. La máquina hará el trabajo y ahora podemos irnos a la biblioteca. Porque esta es la magia: pones la colada ¿y qué es lo que obtienes de la máquina? Consigues libros de las máquinas, libros infantiles. Y mi madre conseguía tiempo para leerme. Le encantaba. Aprendí el abecé –aquí es donde comencé mi carrera como profesor, cuando mi madre consiguió tiempo para leerme. Y además obtuvo libros para sí misma. Se las apañó para estudiar inglés y aprenderlo como una lengua extranjera. Y leía tantísimas novelas… Y de verdad amábamos esta máquina. Y mi madre y yo decíamos: Gracias industrialización. Gracias planta siderúrgica. Gracias central eléctrica. Y gracias industria de procesamiento químico por darnos tiempo para leer libros”.

 

A los escépticos y pesimistas de la automatización y la implementación de la tecnología en el mundo de la marihuana (o en cualquier otro ámbito), quizá les convendría conocer la Ley de Say, de la que se deduce que es falso que los robots causen desempleo masivo. Como afirma Jonathan Newman, Profesor Adjunto de Economía y Finanzas en el Bryan College, “cuando miramos la revolución industrial y la revolución informática, no vemos un simple aumento de la producción de los bienes existentes. Vemos bienes existentes aumentando en cantidad y calidad; vemos bienes de consumo radicalmente nuevos e industrias absolutamente novedosas emergiendo, proveyendo enormes oportunidades de empleo y avances futuros al estándar de vida de todo el mundo”.

Así pues, en lo que a nosotros nos toca, y atendiendo a las ideas de Hans Rosling o Jonathan Newman, implementar avances tecnológicos en el mundo del cannabis, no sólo creará más puestos de trabajo en esta industria, sino que aumentará la cantidad y calidad de la producción, así como el acceso a los productos. Y no sólo eso: inevitablemente emergerán usos y aplicaciones que ahora ni siquiera podemos concebir.