Imagen: Takahiro Imamura

Animal Collective, Flaming Lips, Tame Impala y otros gurús de la psicodelia aromatizada por la hierba

El cannabis se ha hecho notar puntualmente en las obras de los capitostes de la lisergia moderna: Animal Collective, Flaming Lips o Tame Impala

Hace un par de años, Noah Lennox -uno de los cuatro componentes de Animal Collective– daba a conocer “Marijuana Makes My Day”, una composición a nombre de su proyecto Panda Bear. Bueno, en realidad era Sonic Boom, el productor con quien estaba trabajando en las sesiones de su siguiente álbum como Panda Bear, quien la difundió por las redes. Se trataba de una pista densa y de textura casi oleaginosa -marca de la casa- ,con la que se especuló que podría estar incluida en Panda Bear Meets The Grim Reaper (Domino, 2015), el que iba a ser su inminente nuevo álbum.

El tema finalmente vio la luz de forma oficial un año más tarde, pero dentro del EP Crosswords(Domino, 2015), y con el nombre definitivo de “Cosplay”, bajo una apariencia ligeramente cambiada respecto a la versión en formato demo que se había dado a conocer un año antes. Fue, en cualquier caso, el momento en el que el cannabis irrumpió con más fuerza en la órbita de la banda de Baltimore. Al menos desde 2007, momento en el que editaron Strawberry Jam (Domino), el álbum que situó a Animal Collective como una banda de referencia en el panorama alternativo mundial. Porque en aquel álbum destacaba también una canción titulada “For Revered Green”. Se ha especulado mucho acerca de si ese reverendo verde al que se refieren es en realidad la marihuana. Hay incluso foros de debate en los que se habla del personaje interpretado por Michael Smiley en la película ‘Bienvenidos al fin del mundo‘ (Edgar Wright, 2013), algo ciertamente curioso si uno echa un vistazo a su fecha de estreno. Mientras, otros dicen que se trata del sobrenombre de Brad Truax, su road manager, a quien hubieran rendido su particular tributo. E incluso hay quien habla del legendario soulmanAl Green. En cualquier caso, poco importa cuál sea su origen real, porque las cosas no suelen ser exactamente lo que parecen en los discos de Animal Collective. Así  que no es de extrañar que el misterio esté servido.

La banda está ahora de actualidad por la edición del notable Painting With (Domino, 2016), un disco con el que ya no sorprenden pero con el que reafirman una vez más su fórmula, de manera muy reconocible, a través de un prisma con el que filtrar singularmente varios condimentos sonoros que tienen su nexo común en una visión renovada de la psicodelia. No son los únicos, claro, porque bandas como Tame ImpalaPondAmen DunesGrizzly Bear,Fuck Buttons y muchos otros han tomado el relevo en esas lides, que tienen mucho de continuación de lo que a finales de los 90 y principios de los 2000 hacían Mercury Rev o The Flaming Lips, sobre todo cuando se aliaban con el productor Dave Fridmann.

La psicodelia, en esencia, ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma. Así ha sido desde finales de los años 60. Y es obvio es que su capacidad para plasmar en sonidos los estados alterados de la mente ha tenido siempre más relación con el consumo de LSD y drogas alucinógenas que con la ingesta de cannabis. En cualquier caso, no son pocos los músicos adscritos a los sonidos lisérgicos que han asumido su influencia. Es el caso, sin ir más lejos, de los Flaming Lips, quienes se aliaron hace un año con la controvertida Miley Cyrus, ex estrella adolescente reconvertida a la provocación fumeta, en aquel experimento que fue Miley Cyrus & Her Dead Petz, 2015, irregular y deslavazado pero no exento de unos cuantos focos de interés, inesperados de parte de una ex estrella de la factoría Disney.

En una entrevista reciente para la revista High Times, su líder, Wayne Coyne, se explaya hablando de su insospechada colaboración con la ex Hannah Montana y de los efectos beneficiosos que el consumo de marihuana puede tener a la hora de facturar nuevas canciones. También Kevin Parker, el líder de Tame Impala, ha asegurado en alguna entrevista que el fumar cannabis puede potenciar la creatividad. De hecho, la primera canción de su álbum Innerspeaker (Modular, 2010), el trabajo con el que se dieron a conocer, ya decía aquello de “She doesn’t like the life that I lead, doesn’t like sand stuck on her feet, or sitting around smoking weed” (“A ella no le gusta la vida que llevo, no le gusta que se le pegue la arena en los pies o estar tirado fumando hierba”).

Imagen: The get down (Netflix)

Rimas y humos, una combinación al alza

Los guiños a la marihuana por parte de la comunidad hip hop son cada vez más frecuentes, hasta el punto de que capitalizan la oferta de algunas de las citas cannábicas señeras

Es cierto que no hay género que quede al margen de la reivindicación cannábica: desde el reggae al metal, pasando por el country, el rock and roll clásico o la electrónica. Pero de un tiempo a esta parte está incrementándose de forma exponencial la visibilidad de las proclamas respecto a la marihuana por parte de un estilo, como el hip hop, que si bien hace muchos años ya expuso evidentes conexiones (Dr. Dre Snoop Dogg han sido sus principales valedores en las últimas dos décadas), suele quedar relegado en los medios de orientación cannábica ante otras músicas teóricamente más orientadas a incentivar la calma y el sosiego. También nos hemos hecho eco desde estas mismas páginas de algunos de los brotes de activismo de Cypress Hill o Tone Loc, por poner un ejemplo, pero eran por lo general jalones en el camino, más que constataciones de una tendencia generalizada.

Es por eso que echar un vistazo a la programación musical de algunos de los más destacados eventos cannábicos de la actualidad sorprende, porque ahora prácticamente todas sus estrellas provienen del mundo del hip hop. Ese ha sido el caso de la última edición de SoCal Medical Cannabis Cup, celebrada en San Bernardino (California), en la que actuaron De La SoulRedmanMethod Man Wiz Khalifa. Precisamente este último ha sido uno de los músicos célebres que se han aventurado a lanzar su propia línea de productos para el consumo de marihuana. El autor de Rolling Papers 2: The Weed Album (¿es el título suficientemente explícito?), un álbum de aparición anunciada para este 2016, compartía así escenario con algunos veteranos del género, como los son las leyendas del rap colorista y floreado (De La Soul), y dos supervivivientes históricos de la dialéctica Coesta Oeste-Costa Este que marcó el hip hop de los 90 (Method Man y Redman). En este videoclip , correspondiente a uno de los singles de su aclamado Khalifa (Atlantic, 2016), recién editado, Wiz Khalifa hace un proselitismo evidente: sus labios apenas se despegan del joint.

The Get Down narra los inicios del hip hop. Sí, fuman mucho - Imagen: The Get Down (Netflix)

The Get Down narra los inicios del hip hop. Sí, fuman mucho – Imagen: The Get Down (Netflix)

Publicaciones del ramo como ‘Cannabis Culture’ también están centrando sus actividades paralelas en el hip hop. Como lo prueba el ‘Culture Lounge’ que albergaron hace un par de semanas en Vancouver (Canadá), con Creed TaylorFinch & Julius o Isaac Ford. Y los últimos en facturar una colaboración de campanillas con el cannabis como excusa han sido evitaN, el dúo formado por Andres Dres Titus (Black Sheep) y Jarobi (A Tribe Called Quest). Ambos son dos leyendas del género: formaron parte del colectivo neoyorquino Native Tongues con sus respectivas bandas (precisamente junto a otras como De La Soul) a finales de los 80 y principios de los 90, promoviendo una versión ecléctica (incorporando elementos del jazz), positiva (repleta de llamadas a la unidad) e integradora (afrocéntrica y deudora de la Zulu Nation de Afrika Bambaataa, pero abierta al hermanamiento interracial) del hip hop, alejada de los pendencieros modos que desde el otro extremo de la nación alentaban NWA y toda su descendencia.

“Higher”, que así se llama el imponente single que acaban de editar, es otra de las muchas muestra de la ingente conexión entre hip hop y cannabis, con esa apelación a las alturas como recurrente metáfora.

John Lennon y Mick Jagger - Imagen: PINTEREST

Critical + 2.0 y Moby Dick Auto, los Beatles y los Stones de Dinafem

Escarabajos o las Satánicas Majestades. La dicotomía Beatles y Stones renació durante este 2015 con Dinafem y las semillas autoflorecientes más populares: Critical + 2.0 y Moby Dick Auto

Fueron hijos de un mismo dios y a la vez tan distintos. Los Beatles y los Stones emergieron en la Inglaterra de los años sesenta, bebiendo del rock and roll clásico de los 50 que, de adolescentes, explotaron las cabezas de LennonMcCartneyRichards o Jagger. Nacidas de DinafemCritical + 2.0 Moby Dick Autoflowering provocan el mismo efecto. Su popularidad y sus características las convierten en los “bunkers pesados” de la marca. Dos tipos de semillas autoflorecientes que hacen que nos tengamos que decantar por un bando, al igual que pasó con The Rolling Stones y The Beatles. ¿Critical + 2.0 o Moby Dick Auto? ¿John Lennon o Keith Richards? ¿Paul McCartney o Mick Jagger?

Por un lado tenemos la variedad Moby Dick Auto, ejemplo de genes autoflorecientes de gran excelencia. Una versión automática de la Moby Dick que ofrece a esos cultivadores que luchan contra las inclemencias del tiempo la opción de cultivar cosechas de calidad. El resultado es una preciosa planta de marihuana fuerte, con floración corta y de estatura media. Un golpe seco, fuerte, tres acordes y la sugerente voz de Mick Jagger. El riff de Richards se infiltra en tu mente y cuerpo, al igual que la Moby Dick Auto. Deliciosos aromas y sabores que te van impregnando sin que te des cuenta. Sencillo y efectivo, como el rock de los Stones.

Ante el salvajismo sexual de la música de los Stones, estaban las melodías pop y los juegos corales a tres voces de los de Liverpool. Una primera etapa clásica y romántica de los Beatles que dio paso a la psicodelia del Sgt. Peppers y el Revolver. Introducidos a la marihuana de la mano del mismísimo Bob Dylan, Lennon y los suyos jugaron con la introspección, los arreglos vocales y los ritmos orientales. Al final de su carrera, lo mismo habían (medio) inventado el heavy con Helter Skelter que nos habían retorcido el alma con Across the universe o jugado con nuestra imaginación en Lucy in the sky with diamonds. Una versatilidad y adaptabilidad cercana a la de la Critical + 2.0. Una variedad ideal para el descanso y la relajación o, por el contrario, para activar la mente y prepararla para un largo día. Sí, igual que la discografía de los Fab Four.

World on drugs - Imagen: Narcos (Netflix)

World on drugs: Latinoamérica

Por cada líder que un cartel perdía. Por cada sicario asesinado. Por cada célula que se descabezaba, el grupo superviviente se transformaba en una entidad independiente. Siendo, de esta manera, más difícil de identificar y entender su funcionamiento. Es una guerra que han perdido Estados Unidos y su DEA. La gran potencia mundial, país creador del “war on drugs”

En el verano de 1973 los Estados Unidos crean la DEA. Con jurisdicción federal en todo el país y un presupuesto de 116 millones de dólares, se convierte en la agencia responsable de todas las investigaciones y operaciones anti-drogas del país. Además, la ‘Drug Enforcement Administration’ coopera con diferentes países en la lucha conjunta contra el narcotráfico.

La DEA no fue más que una consecuencia lógica y práctica a las palabras pronunciadas por Richard Nixon un par de años antes: “Las drogas son el enemigo público número 1”. El verano del amor de 1967 trajeron a EEUU los hippies, Jimmy Hendrix y la crítica por la guerra de Vietnam. Esta vertiente social más progresista de lo que estaban acostumbrados a ver en territorio norteamericano, consumían LSD y marihuana como forma de expresión de protesta. Nixon, en medio de una crisis política, apeló a la mayoría silenciosa que no entendía esta contracultura y potenció la DEA. Demonizar el consumo de drogas fue la coartada perfecta para criminalizar a los estamentos más críticos y, además, adentrarse en países latinoamericanos.

Cartel de Medellín - Imagen: Narcos (Netflix)

Cartel de Medellín – Imagen: Narcos (Netflix)

La DEA conquista América: Colombia y México

Los países con mayor índice de crímenes son aquellos de Latinoamérica donde se produce droga: Colombia, Venezuela, Honduras o México. Aunque las sustancias se consumen en otros países, su negocio provoca a estos una tasa altísima de violencia, corrupción y caos político.

El paradigma podría ser Colombia. Descrito como un país de droga, sus diferentes gobiernos han gastado, durante décadas, millones en seguridad. Y muchas veces en vano. Ayudado por esta especie de “boom narco” que se está viviendo por la serie de Netflix, la figura de Pablo Escobar sigue siendo recordada. El primer traficante de la historia convertido en figura pop, asesinó, entre otros, a Luis Carlos Galán en 1989 cuando se postulaba a presidir el país. Un cuarto de siglo después su legado lo ha tomado su propio hijo Juan Manuel Galán, el cual promueve como diputado una iniciativa para legalizar la marihuana: La guerra contra las drogas es una guerra tonta y perdida. Hemos pagado un precio muy alto y hay que buscar nuevos caminos, políticas y soluciones. Y reconocer que las drogas siempre han estado en la humanidad”.

Pero mientras Galán promueve la legalización del cannabis y descriminaliza el consumo de drogas por considerarlo intrínseco al ser humano, la policía de su país continúa la cooperación con la DEA y se gasta 10 mil millones de dólares en el denominado “Plan Colombia”.

La DEA en México - Imagen: Traffic

La DEA en México – Imagen: Traffic

Creado en 1999 durante los mandatos de Bill Clinton y Andrés Pastrana, los principales objetivos del tratado son mirados desde diferente ángulo según te sitúes en Washington o en Bogotá. Mientras Estados Unidos quiere detener el chorreo de drogas ilegales hacía su país, Colombia tan solo quiere la paz. Es decir, USA manda militares para luchar en una guerra contra el narcotráfico y el país latinoamericano busca ofrecer alternativas sociales y económicas a los campesinos para que tengan otra opción a la del cultivo para narcos.

La guerra contra las drogas en México, liderada por Felipe Calderón durante su mandato entre 2006 y 2012, causó 80 mil muertos. La mayoría jóvenes de entre 15 y 24 años. Sin embargo, su antecesor en el cargo Vicente Fox (2000-2006), es hoy en día un político pro-despenalizador: Hay que terminar con la prohibición y dejar de obedecer a EEUU porque solo mira por sus intereses”. Fox lo tiene muy claro. Es de los que piensa que la legalización de distribución y venta de drogas supondría un golpe a la estructura económica de los cárteles. El ex presidente defiende el típico discurso anti-yanqui: “A EEUU le interesa sacar la guerra fuera de sus fronteras, aunque al final los consumidores sean ellos”.

Uruguay y Bolivia, la resistencia

World on drugs - Imagen: Narcos (Netflix)

World on drugs – Imagen: Narcos (Netflix)

En el otro extremo se encuentra Uruguay. Desde 2014, primer país del mundo en regularizar la marihuana. Si viajamos al país charrúa tenemos permitido cultivar hasta seis plantas o formar parte de un club de cannabis junto a otras 44 personas y 99 plantas. Además, ya hay dos empresas que se encuentran en plena producción de cannabis y las farmacias del país acabarán el año vendiendo la hierba.

Desde que expulsaron a la DEA en 2008, fuera de las redes yanquis también se encuentra Bolivia. Su presidente Evo Morales defiende que han reducido las plantaciones sin la necesidad de marcar a los cultivadores de coca: “La mejor política antidroga no necesita a la DEA”.

Bolivia luchó por uno de sus productos más importantes: la hoja de coca. Con su penalización en la ‘Convención de Estupefacientes’ de 1961, el país boliviano veía como su materia prima principal y una de sus tradiciones más ancestrales, el mascado de coca, quedaba prohibido. Salvo una excepción. La exportación de coca en jarabe para la Coca-Cola estaba permitida.

Ya lo dijo Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.

Sus cannábicas majestades - Imagen: PINTEREST

The Rolling Stones: Sus cannábicas majestades

Es el grupo que englobó (o aún lo hace) todos los tópicos del rock and roll salvo uno: el de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. The Rolling Stones, por mucho que hayan vivido velozmente (que lo están haciendo mucho), para nada morirán jóvenes y, ni mucho menos, dejarán tampoco ese precioso cuerpo inerte que reza el lema. Otra cosa es ya el “sexo, drogas y rock and roll”, el cual han podido cumplir las últimas cinco décadas

La relación de los Rolling Stones con las sustancias les ha supuesto diversos encontronazos con la ley a lo largo de toda su carrera. Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood o el fallecido Brian Jones han sido detenidos varias veces por posesión de diferentes drogas. Y como un riff del «Gimme Shelter», la marihuana siempre ha estado presente.

Es 12 de febrero de 1967 y Keith Richards invita a su casa de campo de Redlands a Mick Jagger, Marianne Faithfull, George Harrison, Pattie Boyd, Robert Fraser y David Schneiderman. Para hacerse una idea del tipo de fiesta que era, basta decir que al último nombrado en la lista de invitados lo conocen como “el rey del ácido”. Aunque Schneiderman no era amigo de Jagger o Richards, el hecho de que viniera desde San Francisco con nuevas drogas que probar le supuso la invitación inmediata.

La “reunión” se va alargando y Harrison se marcha acompañado de su pareja Pattie Boyd. En la casa de Richards comienza a sonar el “Blonde on blonde” de Bob Dylan cuando la policía, bajo orden de registro, irrumpe en la mansión. Se trata de un registro anti-droga y lo que encuentran es, efectivamente, drogas: cuatro anfetas de Mick Jagger, pastillas de heroína del galerista Robert Fraser, hachís, hierba… Los Stones acaban en comisaría.

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café - Imagen: PINTEREST

Sus cannábicas majestades tomando un inocente café – Imagen: PINTEREST

Tres meses después, el 10 de mayo, Mick Jagger y Keith Richards son acusados por posesión de anfetaminas y marihuana, respectivamente. Casi al mismo tiempo, Brian Jones es arrestado por posesión de marihuana y permitir el consumo en su casa. Exactamente igual que Richards.

El 27 de junio Richards y Jagger se vuelven a sentar en el banquillo. Leslie Block, un juez al que tachan de “ultraconservador”, los declara culpables de los cargos. Mick es condenado a tres meses de prisión y Keith a un año. Además, ambos tienen que pagar una multa de 100 libras.

Pocos días después de entrar en prisión, los dos Rolling Stones, sin antecedentes previos, pagan una fianza de 5 mil libras y con ello compran su libertad. Tan sólo eran los inicios de sus problemas legales con las drogas y la justicia.

Pablo Escobar y el cannabis - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (II)

Quizás lo único que convirtió en humano a Pablo Escobar fue su insomnio y su afición por la marihuana. Lo demás, una fortuna de miles de millones de dólares a causa de centenas de asesinatos, atentados, narcotráfico y la opresión del pueblo colombiano

Durante la transición entre los hippies y la marihuana de los años 70 y el inicio de la edad de oro que supieron los 80 para los narcos y la cocaína hizo su aparición Pablo Escobar. Este rechoncho sicario, que se hacía llamar “Patrón”, y que portaba un bigote que convirtió en marca de la casa, causó estragos en la sociedad colombiana. Hizo de su país su cortijo, su fortaleza, su reino y su cárcel. Asesinó a más de 4000 personas (10000 según otras estimaciones), entre ellas 540 policías (700 según fuentes no oficiales). Y es que, con él solo había una salida si defendías la ley: o te hacías corrupto o acababas bajo tierra.

Pablo Escobar comenzó con pequeños hurtos de electrodomésticos con los que luego traficaba. El siguiente paso fue el contrabando de la marihuana colombiana hacia los Estados Unidos. Eran los años setenta y el “oro colombiano” (nombre con el que se conocía a la hierba de Colombia) era la estrella de la Miami de la época. Pero entonces alguien le habló de las maravillas económicas que le podía reportar cambiar el verde por el blanco de la cocaína. Ya no habría vuelta atrás.

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar - Imagen: Netflix

Narcos, la serie del momento, refleja el auge y caída de Pablo Escobar – Imagen: Netflix

Según ‘Narcos’, la excepcional serie de Netflix que narra la vida del mayor capo del narcotráfico, con ínfulas de estrella del rock y megalómano a más no poder, el verdadero origen del boom de la coca vino de Chile. No de la propia Colombia o de Perú. Cuando los Estados Unidos ayudaron al también sanguinario Augusto Pinochet a derrocar a Salvador Allende, iniciando su dictadura, esperaban algo a cambio más allá de acabar con comunistas y socialistas. Un Pinochet agradecido comenzó a colaborar con la CIA para acabar con los laboratorios de narcos, provocando la huida de muchos de estos a otros países. Así es como uno de ellos acabó dando con Escobar e introduciéndolo en el tráfico de cocaína.

El dinero rápido de la cocaína fue incrementado el estado de locura y la sensación de inmortalidad que padeció Escobar. El narco se creyó el salvador de Colombia. El tipo que podía llegar al poder a base de falsa filantropía, extorsiones y asesinatos. Paralelamente, en Estados Unidos consiguió cambiar los hippies de la marihuana por el polvo blanco. ¿Cómo? Dejaba perder 60 kilos a cambio de introducir unos 600. Y ahí Miami enloqueció, lo que provocó que la DEA y la CIA actuaran juntas, compartiendo un estado de obsesión por atrapar al mafioso colombiano.

La fortuna del narco incrementó a niveles nunca conocidos. Se estima que Pablo Escobar pudo amasar una fortuna de 15 mil millones de dólares. La leyenda urbana dice que a cambio de su inmunidad, ofreció al Gobierno colombiano pagar la deuda internacional que el país tenía. Lo que sí consiguió es que se derogara la ley que permitía la extradición de los narcotraficantes a Estados Unidos. Solo cuando pudo comprobar que no iba a pisar suelo (carcelario) americano, se entregó a las autoridades de su país bajo una condición: él se iba a construir su propia prisión.

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana - Imagen: Netflix

Pablo Escobar tenía pasión por la marihuana – Imagen: Netflix

Putas, orgías, fiestas, alcohol, marihuana, cocaína, campos de fútbol, salas de billar, lujosas suites… No hablamos de un resort de lujo, sino de la cárcel en la que estuvo “encerrado” Pablo Escobar. Construida sobre sus propios terrenos, “La Catedral” se convirtió en el centro de operaciones del narco, donde siguió moviendo los hilos del Cartel hasta que se vio obligado a escapar tras descubrir la intención del gobierno colombiano de trasladarlo a una verdadera prisión.

Lo más irónico de todo, y aunque pueda resultar contradictorio, Pablo Escobar no era aficionado a la cocaína pero sí un reconocido fumador de marihuana. El narco padecía insomnio y era propenso a levantarse en medio de la noche para fumarse un porro.

Hasta el mismísimo diablo tuvo sus debilidades.

 

Pablo Escobar tenía una debilidad - Imagen: Narcos (Netflix)

De cómo Pablo Escobar cambió la marihuana por la cocaína (I)

Era el Miami de los hippies. Estados Unidos aún vivía los últimos coletazos de la “década del amor”, aunque lejos quedaba el verano del 67 y el ‘All you need is love’ de los Beatles. El LSD se había convertido en un reducto de los más talibanes entre los hippies. Pero la marihuana no. La hierba seguía trayendo de cabeza a los diferentes gobiernos de USA y a su policía anti-narcóticos, la DEA, sin imaginar la que se les venía encima: la cocaína

A finales de 1970, las tendencias de consumo de drogas estaban empezando a cambiar. De hecho, el propio contrabando de drogas estaba tomando un cariz y un alcance muy diferente al conocido. La marihuana colombiana era la reina de Miami, y esta sirvió de celestina para que Estados Unidos conociera a la que se iba a convertir en la reina del baile: la cocaína.

La marihuana trajo consigo la cocaína colombiana y ambas se convirtieron en las elecciones que las crecientes organizaciones de narcos tomaron para abrir nuevos mercados en los Estados

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía - Foto: PINTEREST

Un Pablo Escobar posa sonriente para la policía – Foto: PINTEREST

 Unidos, con Miami como puerta de acceso. La hierba proveniente de Colombia llegó a alcanzar cantidades de 113 toneladas, solo en la Florida de 1978. Se la conocía como el “Oro de Colombia” y llegaba a los Estados Unidos en buques nodrizas que consistían en grandes embarcaciones marítimas que llevaban los envíos a USA. Estas eran amarradas lo suficientemente lejos de la orilla para evitar los avisos y descargar así cantidades más pequeñas de droga a yates menores, lanchas o buques pesqueros, que pasaban más desapercibidos.

Desde finales de los 70 hasta principios de la década de los 80 la DEA llevó a cabo una serie de notables operaciones dirigidas contra las organizaciones que se encontraban detrás de estas naves. Incluso se creó un programa provisional en diciembre de 1975 que consistió en el rastreo de la costa de La Guajira, en Colombia, por parte de aviones tripulados por pilotos norteamericanos. Estos reportaban a la DEA las embarcaciones sospechosas.

En 1978, a través de esta operación provisional se redujo a un tercio el flujo de marihuana proveniente de Colombia, incautándose más de un millón de libras de hierba. Este hecho provocó que el precio de la marihuana colombiana creciera de 20 dólares la libra a 80. Además, este dispositivo consiguió la detención de más de 220 personas, la mayoría narcos colombianos.

Esta es la coyuntura con la que comenzó la carrera del que posteriormente se iba a convertir en el mayor narcotraficante de la historia. O al menos el más sanguinario y popular, casi un mito pop. Un tipo que se sintió tan invencible que pensó que podría llegar a ser el presidente de Colombia. El responsable de más de 4000 asesinatos (540 policías), incluyendo un atentado aéreo donde 109 personas perdieron la vida: Pablo Escobar.

Barack Obama, defensor del cannabis - Imagen: Glyn Lowe

10 veces que Barack Obama ha normalizado el consumo de marihuana

Estados Unidos vive un proceso de normalización de la marihuana en el que varios estados ya han legalizado su consumo recreativo y medicinal. ¿Tendrá algo que ver Barack Obama en el american weed of life?

Aaron Sorkin, el genial guionista creador de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ lo definió así: “Lo importante no es que sea negro, es que sea listo. Por fin tenemos a una de las 1000 personas más inteligentes del país como presidente”. Y es que, Barack Obama ha trascendido más allá del color de su piel. Sí, Estados Unidos por fin ha tenido a su presidente negro como llevaba décadas soñando, pero a nivel socio-cultural y más allá de la política, si por algo destaca Obama es por su pose cool, su lado más pop y ese punto transgresor que siempre se ha gastado.

Barack Obama lo mismo te encesta un triple durante una pachanga con los Chicago Bulls que canta por Frank Sinatra en el ‘Saturday Night Live’. La vertiente más showman del presidente de los Estados Unidos siempre ha ido acompañada por una especie de honestidad en la que Obama no se ha dejado influir por la típica corrección política. Y esto se ha extrapolado a la hora de narrar sus aventuras con el consumo de cannabis:

10 veces que Barack Obama ha normalizado el consumo de marihuana

10 veces que Barack Obama ha normalizado el consumo de marihuana

1. En una entrevista para la revista ‘New Yorker’ declaró: “Como ya se sabe fumé ‘maría’ cuando era joven y lo considero un mal hábito, un vicio, no muy distinto de los cigarrillos que fumaba cuando era joven y buena parte de mi vida adulta”.

2. En otra entrevista que concedió en 2007, antes de su elección volvió a confesar: “Cuando era joven inhalaba con frecuencia”.

3. En una biografía publicada en 2012 se narra la fama de Barack Obama a la hora de liderar los experimentos con marihuana en su época universitaria. Al parecer, Barack inventó el “Total Absorption”. Se trataba de fumar dentro de un coche con las ventanas bajadas. Cuando se acababa el porro se inhalaba el humo que aún permanecía en el vehículo para así “aprovechar doblemente la hierba”.

4. Obama también era conocido por una costumbre algo “gorrona”: Se aprovechaba de cualquier despiste de sus amigos para fumar caladas de sus porros al grito de “¡interceptado!”.

5. David Maraniss, amigo de la universidad y premio ‘Pulitzer’ en 1993, narra otra de las costumbres que tenía el político: “Cuando estabas con Barack y sus colegas, si exhalabas un preciado pakalolo (jerga de Hawai para referirse a la marihuana) en lugar de absorberlo complemente en tus pulmones, se te imponía un castigo y tu turno era saltado hasta que el porro daba la vuelta”.

6. Siendo ya presidente electo  y tras ver los procesos de Colorado y Oregón declaró que “no tendría sentido ver como una prioridad el perseguir a los consumidores de marihuana recreativa en estados que ya han determinado que es legal”.

7. En una charla que Obama dio en la ‘Northwestern University’ en 2004 declaró: La guerra contra las drogas ha sido un total fracaso. Necesitamos descriminalizar nuestras leyes sobre la marihuana”.

8. Obama escribió en una carta escrita en 2006: Soy consciente del argumento que defiende la legalización de la marihuana como medida para frenar la violencia asociada a la venta de una sustancia ilegal. También sé apreciar a los médicos que creen que la marihuana medicinal puede ser útil para algunos pacientes”.

9. En 2007 comentó a un activista durante un encuentro en New Hampshire: No utilizaría alDepartamento de Justicia para perseguir y asaltar a los usuarios de marihuana medicinal”.

10. Cuando se convirtió en Presidente de Estados Unidos, Obama instruyó al Departamento de Justicia para detener el ataque de dispensarios en estados donde la marihuana medicinal es legal.

Charlie Sheen, variedad de cannabis - Imagen: Dos hombres y medio

Fúmate un famoso

Es posible  que estemos ante una nueva tendencia. Si eres famoso, es posible que aparte de un perfume, una calle en el barrio donde naciste y una estrella de la fama en Hollywood, también quieras una variedad de cannabis con tu nombre

Al final resultó ser un fake. Una noticia falsa con ínfulas de rumor promovido por  alguna web de estas que se dedican a sembrar el caos viral. Rihanna nunca sacó su propia línea de variedades de cannabis. Su publicista, Allison P. Davis, se encargó de desmentirlo a Leafly para berrinche de los medios cannábicos, ávidos siempre de aunar a las celebreties con la marihuana. Pero aunque Riri, la reina del Caribe, no haya entrado a este paseo de la fama stoner, no quita que sí que existan otros famosos que hayan dado nombre a alguna variedad.

Ya sea para homenajear o premiar a reconocidos activistas y cultivadores del mundo  cannábico o para aprovecharse de la fama de algunas celebrities, existen variedades de marihuana con un nombre propio. Una firma que puede proporcionar una impronta y un empujón comercial. Lo que al principio eran homenajes a Jack Herer, activista cannábico americano, con la Jack #47 o la Ed Rosenthal Super Bud, con el paso de los años se convirtió en otro tipo de bautizos más mediáticos.

Charlie Sheen

Charlie Sheen en 'Dos hombres y medio'

Charlie Sheen en ‘Dos hombres y medio’

El Charlie Sheen intérprete es hijo de actor y hermano de actor. También es el adicto al sexo y a las drogas más famoso de todo Hollywood. La Charlie Sheen variedad es un híbrido descendiente de Green Crack, OG Kush y Blue Dream con fragancia a limón y un regusto kush. Sus efectos son relajantes y vigorizantes y se diluyen en una prolongada somnolencia perfecta para aliviar el dolor y el insomnio. Por supuesto, el Charlie Sheen actor probó al Charlie Sheen variedad y quedó prendado del resultado.

Bob Marley

Bob Marley en directo - Imagen: Flickr

Bob Marley en directo – Imagen: Flickr

Del mito está todo dicho y de su pasión por la marihuana también. Por eso era sólo cuestión de tiempo que se creará una variedad que rindiera tributo al músico. La Marley´s Collie es el resultado del cruce entre las viejas variedades jamaicanas escogidas por Sensi Seeds a la hora de elaborarla. Aromas tropicales a ritmo de reggae.

Snoop Dogg

Snoop Dogg, el rapero de los mil nombres y una sola cara - Imagen: Bob Bekian

Snoop Dogg, el rapero de los mil nombres y una sola cara – Imagen: Bob Bekian

Calvin Cordozar Broadus Jr. Bigg Snoop Dogg. D-O-Double-G. The Doggfather. Grand Dogg Doggy. Snoop Doggy Dogg. Snoop Lion. Snoopzilla. Snoop Dogg. El rapero de los mil nombres pero solo un rostro ha hecho de su capa un sayo, de su carrera musical un referente y de su pasión por la hierba un imperio empresarial. Con su propia línea de productos de cannabis súper elegantes que parecen más artesanales y de coleccionista que de dispensario, ‘Leafs by Snoop’ refleja el cambio de imagen que celebrities como él están intentando impregnar en la marihuana. Además, y por si fuera poco, el gangsta también cuenta con su propio Nekwo: ‘Merry Jane‘.

Tommy Chong

Tommy Chong de joven en la primera película

Tommy Chong de joven en la primera película «stoner» – Imagen: Up in the smoke

‘Up in smoke’, estrenada en 1978, está considerada  la primera película “fumeta” de la historia. Un film protagonizado por el dúo stoner Cheech & Chong. La mitad de ellos, Tommy Chong, es un reconocido activista y consumidor que desde 2012 padece un cáncer que trata a base de los poderes curativos del cannabis. Mientras lucha como un titán y con una sonrisa por su vida, Chong regenta su propia línea de productos relacionados con la marihuana, incluyendo la variedad Chong Star.

Wiz Khalifa

Wiz Khalifa - Imagen: Flickr

Wiz Khalifa – Imagen: Flickr

La marca blanca de Snoop Dogg no es sólo otro gran fan del cannabis y un rapero, sino que también tiene su propia línea de productos relacionados con la hierba. Khalifa, que creció en Pittsburgh rodeado de porros, admite que su pasión por la marihuana le vino más tarde, cuando descubrió la cultura que se asociaba a ella. Su variedad, Khalifa Kush o Wiz Khalifa OG, es un híbrido creado específicamente para él y que no está a disposición del público. Los pocos que la han podido probar señalan que sus efectos provocan un buen colocón.

Woodstock 1970 - Imagen: PINTEREST

Los orígenes del 4/20

El número de sustancias activas de la planta. La hora del té en Holanda (¿en serio, Holanda?). El cumpleaños de Adolf Hitler. El número de letras de alguna canción random de Bob Dylan, Janis Joplin o Jimmi Hendrix. El código de la policía norteamericana por delitos de posesión o consumo. Las teorías sobre el origen del  4/20 y su relación con la marihuana alcanzan casi la propia cifra de 420. ¿Cuál es su verdadero significado?

Para todos los fans de ‘Lost’ (los resentidos y los que no), los números 4 8 15 16 23 42 significaron un gran enigma durante seis años. Seis temporadas de teorías, referencias, humo negro, John Locke y osos polares que acabaron en una absurda explicación (sí, somos fans resentidos). Extrapolado al mundo cannábico y stoner, el 4/20 es el equivalente a aquella mágica cifra de ficción.

Cada 20 de abril, los fumadores de hierba, las empresas del sector, los defensores del cáñamo y Snoop Dogg celebran a lo largo de todo el mundo el día mundial de la marihuana. Mientras en España el 90% de las personas postean en sus redes sociales la canción de Celtas Cortos, en el resto del planeta se festeja y/o reivindica esta efeméride dedicada a la planta más contracultural que existe.

Pero, ¿por qué el 20 de abril? Haciendo un rápido repaso a las efemérides del día, nos encontramos con nacimientos tan dispares como el de Adolf Hitler, Joan Miró o Tito Puente. Nada que pueda llevarnos al cannabis y su consumo. Tratándose de un símbolo que aúna reivindicaciones sociales, contraculturales y libertarias, sería de lógica pensar que existe una intrahistoria en el nacimiento de esta celebración.

Dependiendo de los recuerdos nebulosos que las fuentes puedan tener, el origen del 4/20 te lleva a dos corrientes predominantes. Otra vez como en ‘Lost’ y los habitantes de la isla, ¿estaban muertos o vivos?

Según la edición de mayo de 1991 de la revista ‘High Times’, el 4/20 comenzó en algún lugar de San Rafael, California, durante la década de los 70. El artículo firmado por Steven Bloom hablaba de que 420 era el código que utilizaba la policía para informar de un posible delito por consumo de hierba. Pero la realidad no tenía nada que ver con un código policial, aunque sí con la población californiana de San Rafael.

Hippies en los 70

Hippies en California – Imagen: PINTEREST

Un grupo de estudiantes de la High School autodenominados Los Waldos recibieron la noticia en otoño de 1971 de que un miembro del servicio de Guardacostas ya no podía cuidar su cultivo marihuana cerca de la península de Point Reyes. Al grupo de amigos se le encendió la bombilla y, como en tantas expediciones de ‘Lost’ o ‘Los Goonies’ con su mapa del tesoro, tramaron su propia aventura.

Los Waldos acordaron reunirse después de sus prácticas deportivas (eran todos atletas) en la estatua de Loius Pasteur que había fuera de la escuela. ¿La hora? Las 4:20.

Aunque las incursiones nunca tuvieron éxito ni encontraron el cultivo escondido, el grupo continuó quedando a la misma hora, las 4:20. Obviamente, todas estas quedadas iban acompañadas de porros, caladas y humo.  Y como suele ocurrir en tantos grupos de amigos, convirtieron la hora de quedada en una palabra clave. Una manera de poder comunicarse entre ellos y saber que iban a fumar. Decir “420” era decir “¿Quieres fumar?”. Ni el resto de estudiantes, ni los profesores, ni sus padres podían identificar de qué estaban hablando.

magen: Pinterest - © Jim Marshall Photography LLC

Janis Joplin y Jimmy Hendrix en los 70 – Imagen: Pinterest – © Jim Marshall Photography LLC

La clave, 420, comenzó a difundirse de manera espontánea y natural por todo San Rafael y posteriormente otras partes del estado de California. Para cuando el mundo entró en la década de los 90, el término ya se había propagado por lugares inesperados: Ohio, Florida o Canadá.

La internacionalización del 4/20 corrió a cargo de ‘High Times’. Su editor Steve Hager lo incorporó a todos los grandes eventos que organizaban, como la ‘Cannabis Cup’. Todo un mundo alrededor del 420. La publicidad que la revista dio es lo que lo convirtió en un concepto global.

Y de aquí, del 420, se sacó el día internacional de la marihuana. Tan sólo hubo que fijar una fecha a esa cifra de una manera lógica. Según el calendario estadounidense 4/20 es el 20 de abril. Así de fácil fue, no como ocurrió en ‘Lost’.